El año pasado, un cantante belga llamado Stromae arrasó en los países francófonos con su disco Racine Carrée -raíz cuadrada-. Ganó todos los honores, los premios, las portadas y el cariño del público. Una cara angelical, un estilo indefinible y un no sé qué que de verdad le hace simpático, perfecta combinación que le ha permitido vender más de millón y medio de ejemplares del álbum. Difícil hablar mal de él. Creo que no he escuchado nada de este señor, menos el famoso vídeo del tema Formidable, donde una cámara escondida le pilla aparentemente borracho en una estación del tranvía de Bruselas. Setenta y dos millones de views en Youtube. Y mientras tanto otras propuestas musicales belgas apenas tienen visibilidad, como que eclipsados.
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Placebo – Nancy Boy
Placebo. Ays. Ya sé lo que vas a decir: “con lo que has sido, Fiouck”. Variante: “Tú no, con este pedazo de blog –¿pasa algo por decirlo?-, ¿cómo has podido?”. Versión más radical: “Fiouck, ¿serás cretino?”. Estilo cábala rock’n’roll: “Que mil Fender Stratocaster te rompan los tímpanos y algo más”. Etílica: “Fiouck, ponme una copa y te perdono”. Conferencia episcopal: “Tres Pater Noster, dos Ave María y una pequeña donación en la cuenta habitual”. Comunicado del Real Madrid: “Ya es hora de que los árbitros le silben a Fiouck, que ya está bien”. Agencia EFE: “Denuncian a un joven bloggero musical por no haber escuchado nunca a Placebo”.
Grauzone – Eisbar
¿Qué es una canción de culto? No creo que admita una única respuesta, pero para que un tema acceda al honor de ser considerado como tal, se tienen que respetar algunos criterios y normas. Estos son los míos. Lo primero, la antigüedad. Una canción del año pasado no puede ser de culto. Tiene que haber pasado mucho tiempo desde su publicación, décadas diría yo. Luego la tiene que conocer poca gente. Cuanto más afamado es el artista o grupo, menos probabilidad hay de que tenga una canción de culto en su repertorio. Sobre todo ahora con internet, nada se queda escondido mucho tiempo. Tercero se suele (re)escuchar con alguna sustancia euforizante en el cuerpo, alcohol, cigarros LP, cuscús –espero que este post no te pille siendo las 8h de la mañana-. Y cuarto, se suele poner en el toca discos –no soy especialmente desfasado, es solo que es más de culto aún si la tienes en vinilo- para lucirte cuando tus amigos han cumplido de sobra con la tercera regla. Encanta oírles decir: ”y esta canción, ¿wtf?”. En ese momento reanimas el fuego en la chimenea, pides silencio y les cuentas…
The Legendary Tigerman – Femina
The Legendary Tigerman. Memphis? Tennessee? Mississippi Delta? Chicago? Que va, gira el globo hacía la derecha, dedo índice al acecho, cuando veas Portugal, dale con el dedo a medio camino entre Oporto y Lisboa para parar la rotación. Ahí, ahí está Coimbra, en la provincia del mismo nombre. 143 mil habitantes. 142.999 intérpretes devotos del fado y las canciones de Zeca Afonso, el músico militante héroe de la ciudad. Y un bluesman binario a la Alan Vega, Paulo Furtado, uno de los artistas portugueses más vanguardistas y con más proyección hacia fuera.
Nick Cave & The Bad Seeds – Push The Sky Away
Menos rock que Igyy Pop, menos hispano que Minck DeVille, menos guapo que Bowie, menos dandy que Brian Ferry, menos sexy que Michael Hutchence, menos poeta que Dylan, menos pirado que David Byrne, menos milagrosamente rescatado que Lou Reed –hasta que la suerte le abandonó-, Nick Cave es sin embargo todo esto a la vez, más una pizca de elegancia rock en estado de gracia, de la que ninguno de los antes mencionados podía presumir. Nick Cave and the fucking Bad Seeds, o cómo contar el rock’n’roll a los más pequeños, para que las generaciones futuras no olviden.
Kovalski – Punto De Quietud
Un día de febrero de 2008; tengo prevista una entrevista con un candidato para un puesto de informático en la empresa de la que soy socio. Con el Director de I+D llevamos tiempo utilizando el truco del móvil para comunicarnos nuestra impresión durante las entrevistas, con tal de no alargarlas demasiado si uno de los dos cree que la persona no vale. ¿Cuál es el truco del móvil? Na, fácil, colocado en la mesa pantalla hacia arriba, si en un momento dado uno de los dos le da la vuelta, es que la persona no cubre el perfil buscado y tratamos de concluir rápido.
Chuck Berry – Johnny B. Goode
Si Presley fue Dios, Chuck Berry fue Moíses, tablas de los diez mandamientos del rock’n’roll en mano. Un Moíses con camisa y corbata de jurista, y mono de albañil: Echó nada menos que los cimientos de la casa del rock y escribió el código y las reglas a seguir. Chuck Berry fue excesivo en todo, en la gloria y en la sombra. Un músico genial y un capullo grande, uno de los más grandes guitarristas del siglo y, faceta menos valorada, un letrista fuera de lo común. Para descubrir los Estados Unidos posteriores a la segunda guerra mundial, se dice que puedes leer a Hemingway o Bukovski, Kerouac o Fante, o simplemente escuchar a Chuck Berry.