Nick Cave & The Bad Seeds – Push The Sky Away

Menos rock que Igyy Pop, menos hispano que Minck DeVille, menos guapo que Bowie, menos dandy que Brian Ferry, menos sexy que Michael Hutchence, menos poeta que Dylan, menos pirado que David Byrne, menos milagrosamente rescatado que Lou Reed –hasta que la suerte le abandonó-, Nick Cave es sin embargo todo esto a la vez, más una pizca de elegancia rock en estado de gracia, de la que ninguno de los antes mencionados podía presumir. Nick Cave and the fucking Bad Seeds, o cómo contar el rock’n’roll a los más pequeños, para que las generaciones futuras no olviden.

Por qué he tardado 402 días en sacarlo en este blog? NO – LO – SÉ. Quedan 598 posts hasta el final, de vez en cuando irrumpirá unos de los grandes para mantenerte despierto. Y a mi también, de paso. Además siempre me da algo dedicarle el día a un icono. No vaya a ser que tropiece y se me caiga encima una avalancha de fans dispuestos a hacer de mi menos que un hombre. Es que las hay susceptibles con el guapo tenebroso del Nick. Sus trajes legendarios e impecables y su melena negra –harto sospechosa con 57 tacos eh?- llevan lustros ejerciendo sobre el genero femenino un no sé qué que les vuelve lobas. Iré con cuidado.

Nick Cave es el más americano de los australianos. Y el más inglés de los americanos con aires australianos –y no, de ucraniano no tiene nada, lo digo por todos los que se han hecho fan de Vopli Vidopliassova desde que los metí aquí hace pocos días-. Se ha debatido toda la vida entre la religión y una inclinación precoz por otro lado oscuro. Sus padres, anglicanos, le inculcaron una educación que le marcó para el resto de su vida, aunque por lo visto no lo suficiente.  Con once años, fundó con un amigo el club de las AAA –anti alcohólicos anónimos-, empezó a beber, fumar cigarros LP y robar en casas. Wow, once años, esto sí que es no perder el tiempo. Tuvo una adolescencia difícil –no es de extrañar-. No le gustaba el deporte –en Australia es como decir aquí que no te gusta el jamón ibérico, te miran regulín- pero sí el arte, por lo que rápidamente le quisieron encerrar en un armario que no era el suyo. Incrementó su consumo de alcohol pero dejó la marijuana. Eso sí, para pasar a la heroína, ya puestos. Tocó el fondo cuando se enteró de la muerte de su padre -accidente de coche- cuando su madre fue a por él en una comisaría, después de ser arrestado por alguna fechoría. Se marchó a Londres, como quien se va a Suiza para respirar aire puro.

Push The Sky Away

1978. Allí montó una primera banda, The Boys Next Door, que luego pasaría a ser The Birthday Party. No era punk, no era new wave, sino una mezcla explosiva de ambos géneros. En Youtube se puede ver aquí una tremenda versión de These Boots Are Made For Walking. Hubo una época en la que se peinó –o como se quiera llamar- como el gordinflón del Robert Smith, pero volvió a su inconfundible melena cuando vio que The Cure vendía infinitamente más. Como The Birthday Party no cuajó del todo en UK, se marchó a Berlin, en 1984, donde conoció y formó la banda que le acompañaría hasta hoy –quitando algunos discos y formaciones, como Grinderman, en los años 2000-. El resto pertenece a la historia del rock, del ROCK. Quince álbumes como Nick Cave & The Bad Seeds y algunos más en solitario o como Grinderman, hacen de él uno de los pilares de la música popular, el crooner de la apocalipsis, un Johnny Cash de siglo XXI. De los pocos artistas que respetas porque has escuchado de todo de él sin que nunca te defraudara.

El año pasado, publicó, después de cinco años de espera, su álbum nº 15 con The Bad Seeds, Push The Sky Away. Grabado en uno de los pueblos más bonitos del sur de Francia –St Rémy de Provence, ante sala del paraíso para los jubilados hedonistas y epicúreos- el álbum es, cómo decirlo, glorioso. Armonioso en las melodías, seco y rabioso en el guitarreo, la voz grave y seria como hace treinta y cinco años, es un disco para tener dos veces: una para enmarcar encima de la chimenea con una bonita frase rock’n’roll –búscate una anda-, otra para enchufar en el equipo del salón y ensayar el discurso, para cuando tengas nietos ansiosos por escuchar al abuelo contar sus batallas.

 

 

2 pensamientos en “Nick Cave & The Bad Seeds – Push The Sky Away

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