Ray Charles – Georgia On My Mind

Post #991. Qué bien huele…

No sé cómo evolucionará la raza humana, si es que se da el gusto. Dentro de 50.000 años, ¿a qué nos pareceremos? ¿Tendremos alas para volar por el frío sideral? ¿La cabeza con el triple de volumen, cual Ronaldo ante un nuevo trofeo? ¿Brazos kilométricos para recoger asteroides como hoy hermosas flores? Lo bueno de proyectarse en el futuro es que está todo abierto y posible, más que nada porque no estarás para comprobarlo. Así que cada uno ponga su grano de imaginación. Lo que sí sé, es que los ciudadanos del espacio seguirán enlazándose, abrazándose, besándose, mirándose a la cara y viendo unas estrellas sólo perceptibles por el ojo enamorado, escuchando Georgia On My Mind.

Ooooh, a que me ha salido bien ¿eh? Tomate ñoño. Casi lo podía haber dejado en esta corta introducción. ¿Acaso hay una canción más bella y emocionante? Estos escalofríos no son por lo fresco de un alba otoñal. Sobre las 8 de la mañana de ayer, mientras estaba leyendo sobre Ray Charles, el cielo se puso a arder, incandescente, casi amenazante. El sol naciente en el horizonte a veces ilumina la fina capa de nubes matutinos que cubre Madrid, ofreciendo una explosión de rojos y naranjas majestuosos a más no poder. Pensé que había que escuchar Georgia On My Mind una última vez, antes de que algún fenómeno cósmico nos engullera a todos.

Así que la busqué frenéticamente, la versión más larga que pude encontrar, para alargar el momento. Es que esta canción no debería tener fin. Impone el silencio, invita a volar, aunque sea sin mover el culo de la silla. Surgen parajes desconocidos y vuelven imágenes olvidadas. Música. Con una M tan grande que desaparece más allá de las nubes.

Ray Charles - Georgia On My Mind

Qué grande fue Ray Charles. Qué lección magistral nos dio. Cualquiera se hubiera hundido –él casi cayó, en su época de heroinómano compulsivo-, pero él se hizo inmenso a pesar de todas las adversidades. Nació negro en un entorno tan hostil como lo podía ser el sur, en unos Estados Unificados por un grado de idiotez raras veces alcanzados por la humanidad. Vio como su hermanito de tres años se moría ahogado delante de él. Se volvió ciego con tan sólo siete años, una edad en la que es vital almacenar imágenes para el resto de tu vida, so pena de vivir infeliz.

1954. Raymond Charles Robinson tenía 24 años, era ciego, huérfano, tímido y solitario, pero estaba a punto de cambiar la música negra para siempre. Nueve años antes, justo después de que su madre falleciera, había salido de una institución especializada en educar a niños ciegos, vanguardista para su época dicen –y tanto, que separaban a negros y blancos-. Allí había aprendido a tocar y se había volcado en el blues y la música religiosa. Dos géneros que no se terminaban de casar: el primero para ir a dormir después de tomarse algunas copas, el otro para levantarse con zumito e ir a la iglesia. Durante años había recorrido miles de kilómetros de carreteras polvorientas, deteniéndose al azar en chiringuitos nocturnos donde cantaba y tocaba el piano a cambio de algunos dólares.

El hada buena, sección jóvenes desfavorecidos con potencial, le hizo encontrarse en 1952 con Ahmet Ertegun, el hijo del embajador turco en Washington, un chaval espabilado y sofisticado, que había montado el sello más adelantado a su tiempo, Atlantic. El dueño andaba buscando la fórmula para convertir la música negra del campo en un estilo urbano. Encontró en Ray Charles quien le iba a dar la receta.

Volvamos a ese otoño de 1954. Ray Charles estaba en su coche, escuchando una radio religiosa. De repente se puso a escribir la letra y las primeras notas de I Got a Woman, con sus músicos enlatados en el asiento trasero. En cuanto pudo, llamó a Atlantic y les pidió que se vinieran echando leches hasta Atlanta, donde se encontraba, adelantándoles que tenían que escuchar algo nuevo. En aquella época, Ray Charles ya gustaba al público, éste le comparaba con Nat King Cole y Charles Brown, pero no parecía tener todavía estilo propio. Ese día, se inventó uno.

Algo extraordinario estaba pasando”, dijo Jerry Wexler, el productor de Atlantic enviado por Amhet Ertegun, en cuanto pudo escuchar I Got a Woman. La fina frontera entre el blues y el góspel se acababa de derrumbar por primera vez, estaba naciendo la música soul. Sesenta años después, es difícil darse cuenta del impacto de esta canción. “Una luz cegadora con la que se abría una nueva era”, dijo más tarde Peter Guralnick, autor de Sweet Soul Music, considerada como la mejor obra sobre este genero.

Sin esta canción, posiblemente dios sería dios, no Elvis. Tampoco escucharíamos a Sam Cooke o Marvin Gay, ni a Aretha y menos a James Brown. Esta canción lo cambió todo para siempre. Lanzó definitivamente la carrera de Ray Charles, quien se ganó el mote de The Genius.

Luego seguirían un sinnúmero de canciones legendarias, atemporales. Quedó eclipsado durante las décadas de los 70 y 80, por su afición a la heroína, pero volvió en los 90, deslumbrante genio que electrizaba las salas del mundo entero. Cuando falleció en 2004, en los US su muerte quedó relegada a un segundo plano porque tuvo la mala idea de dejarnos la víspera del funeral del mayor payaso con el que los Estados Unidos habían contado, Ronald Reagan –y eso que tuvieron a unos cuantos pide ostias-. Pero en Europa fue una conmoción. Como anécdota, Le Monde abrió su portada al día siguiente anunciando, por primera vez en la larga vida de este rotativo, la muerte de un artista, no de un político.

Ray Charles tiene cinco temas en la lista de las 500 canciones más grandes de la historia de la música popular. Creo que esta gente se ha quedado corta. I Got a Woman, What I’d Say, Hit the Road Jack, I can’t stop Loving You. Y Georgia on my Mind, música redentora, porque nunca es tarde. Di que sí, ñoño.

Venga, enchufa el player y abraza a tu pareja. Ya luego tomarás el zumito e irás a misa.
 

 

 

10 pensamientos en “Ray Charles – Georgia On My Mind

    • Ja. Yo qué sé. Aunque los que queden sean todos artistas mayores, no deja de ser mi elección.
      Además uno no os sonará, un franchute. Pero para los galos, era el más grande de todos de los últimos treinta y tantos años. Wow…

  1. Ray Charles, joder, ni me había dado cuenta que no estaba, y “Georgia in my mind” nada menos. Como dice Annabel, la traca final promete.
    Aprovecho el comentario para hacerte una pregunta: ¿la sección “Relacionados” que aparece al final del post, la elaboras tú o la genera WordPress? Porque hay días que las sugerencias parecen más adecuadas que otras

    • Buena pregunta. No, ahí no puedo meter mano, es WordPress que los asocia automáticamente, según unos criterios que me chirrían. Aunque por otra parte, a veces le daba una segunda oportunidad a grupos menores…

  2. Genial elección, uno de los que están en el Olimpo. Creo que un buen esbozo de su vida se puede ver en la película RAY, a mi me gustó y esta genialmente interpretada.

  3. Qué grande Le Monde! Si hay algo que admiro de los franchutes por encima de la moda y su gastronomía es su libertad de expresión. A todos los niveles, cuando sus gobernantes les quieren colar alguna se lo hacen saber, se manifiestan hasta hacerles recular.
    Si algún día me voy de España sería sin duda a Francia, qué pena que el idioma no se me da nada bien…
    Por cierto, te seguiré en tu nueva aventura cuando se acabe éste blog….y estoy contigo en eso de que no tiene que ser una entrada al día.

    • Bueno, Francia es un espejismo en muchos aspectos, no te equivoques. Hace mucho que dejó de ser un polo de atracción.
      Sigo pensando la temática del próximo blog. Me preocupa el anonimato del Tomate, no puedo ir repartiendo soplamocos sin dar la cara. Esto no se hace…
      Ya veremos.
      Gracias por tu fidelidad en todo caso…

  4. No conocia a este tipo, buscare un album de Greatest Hits o algo por el estilo.

    P.D : Ahora que faltan pocas entradas para que termine el Blog comentare en todos los post. Saludos y Paz.

    • Ay, juventud. No conocer a Ray Charles es un pecado, arrepiéntete 🙂
      Y como tu profesora de matemáticas intente de nuevo confiscar tu móvil, dile que conoces a alguien que tiene una cuenta VIP en Tele Búlgaro…

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