Motorama – Alps

Anteayer fui a ver a mi primera banda rusa en concierto, en el Mobydick. No me disgusta esta sala, tiene una barra en el fondo que se suele vaciar en cuanto empiezan a tocar las bandas, momento que aprovecho yo para pegarme a ella. Mola ver grupos en discotecas; como no te guste la actuación, siempre tienes la opción de tomar una copa. En mi caso, me guste o no, siempre opto por no alejarme demasiado de mi Plymouth -ah sí, me estoy pasando a esta marca, la más antigua de todas, wow-. La música con agua y sudor, va a ser que no, o sólo en festivales, con escenarios grandes y mucha mucha gente. Pero en garitos, barra y ginto, luego el grupo. Eso, había empezado por ahí pero se me fue la olla. Motorama. el jueves por la noche tocaba Motorama en el Mobydick. Fue un soplo, no me había enterado, como siempre. Además llegué un minuto antes de que empezaran, eso también me encanta, parece que me estaban esperando. Oye y por qué no, ¿eh?

Motorama es la banda rusa más conocida fuera de sus fronteras, con ello te quiero decir que a las demás, ni su madre. Si lees este blog con regularidad, sabrás que sólo dos veces hemos ido hasta Rusia, en algo más de 300 posts, y en ambos casos para cosas bastante inverosímiles. Primero fue Eduard Khil, el genio del Trololo, la obra musical que más me fascina, no me canso de decirlo. Y luego hace pocos días, con Los Coros del Ejército Soviético, en una grabación en París en el año 1963. Grandioso vinilo, soberbio, un pedazo de historia. Así que teniendo el listón tan alto, no podía regresar a la tierra de Laika –mi héroe canina- para un grupo que no estuviera a la altura.

Alps

A Motorama les sigo desde hace dos o tres años. No tengo ni CD ni vinilo, aunque me lo estoy pensando, pero sí algunos mp3 que me pasarían en su día. No es fácil encontrar información de ellos. La única wiki que tienen está en ruso y el traductor de google es de risa para estos idiomas. Se formaron en 2006 en Rostov Veliki –algo así como el Chinchón de por aquí, no es mucho más grande- y desde el principio tenían claro quien era su dios. Aunque lo más probable es que no habían nacido cuando se encontró a Ian Curtis ahorcado en su cocina, parece que se han marcado como reto el seguir dándole vida vía sus canciones. Al principio hasta se les acusaba de plagiar a Joy Division, pero en 2010, cuando sacaron su primer álbum, Alps, el tono depresivo ya se había suavizado para dar paso a un sonido más new wave. El nombre del grupo procede de una película americana súper rara de 1991, sobre un niño de diez años que roba un Ford Mustang –para qué robar un mierda coche cuando te puedes hacer con el coche de mi juventud ¿verdad?-, para recorrer distintos estados imaginarios en busca de ocho cartas regaladas por una marca de gasolineras, cada una con una letra para formar la palabra Motorama y así embolsar un premio de 500 millones de dólares. Parece ser que la película algo cuajó en Rusia, de ahí la referencia. El cantante y líder del combo se llama Vladislav Parshin. También toca la guitarra, aunque no tan bien como el guitarrista oficial, Maxim Polivanov. Menudo crack, me impresionó en el concierto, es capaz de arrancarle a su guitarra sonidos tanto a lo Durutti Column como a Toy -. Luego está la bajista, Airin Marchenko, mola la moza, tan menuda y mona, el batería, Román Belenkil y por fin el teclista, Alexander Norets.

Alps tuvo buena acogida, en Rusia son con creces la referencia de la escena rock indie post punk, con otros grupos como Human Tetris y Manicure. En 2011 sacaron un nuevo single, One Moment, que empieza por un trozo de diálogo de una película francesa. Dice “Mon Dieu qu’il était maigre. Enfin c’était juste avant que l’on se rencontre …”, tiene que ser una película de los 60, la voz me suena mucho pero no doy con ella. Un caluroso apretón de manos a quien me de la respuesta. En 2012 publicaron su segundo disco, Calendar, más indie pop ligero. Anoche supieron hace un mix bueno de ambos álbumes, igual que yo con mi Plymouth y mi Fever tree.

Camaradas Motorama, la patria puede estar orgullosa de vosotros.

 

 

Escucha las mejores canciones del disco Alps, de Motorama

 

And Also The Trees – Virus Meadow

390.000.000.000. Tres cientos noventa mil millones. Serán los “i fucking don’t like” recibidos por Lady Gaga en la presentación de su último conjunto de ropa interior, hecho con los pelos de culo de 7.500 Cástor Californicus. No, al revés, es algo que huele bien, huele a vida. 390 millardos, es el número de arboles que tendría la Amazonia, según un estudio publicado la semana pasada en la revista Science. Más de 50 árboles por persona, concentrados en una décima parte de lo que ocupamos nosotros. A mi la cifra me parece enorme, como si sobrara un cero o dos, pero he leído la noticia en varios medios –hasta en la propia Science, fíjate si tienes aquí a un Fiouck entregado- y parece que no hay error. Leído así, parece que tenemos aire puro para los próximos veinte siglos, incluso con tres veces más chinos. Pero va a ser que no, que hasta los árboles se cansan de nosotros, aunque esto es otro debate. And also the Trees

1979, Inkberrow, Worcestershire –iba a añadir “sauce”, por deformación profesional de ex amante del Bloody Mary-. Cuatro chavales de muy buen ver montan una banda rock, produciendo un sonido post punk a lo Gang of Four, inspirados en lo rural, la naturaleza que les rodea y cierta idea de la existencia auténtica. Vamos, consumidores compulsivos de todas las variedades de setas alucinógenas de la zona. En 1980 graban una cinta demo que mandan a The Cure, en respuesta a un anuncio de estos últimos, en el que buscan un grupo telonero para su gira llamada “The Cure’s UK Tour”. Sólo con esto te puedes imaginar cómo suena And Also The Trees. En contra de todo pronóstico, no sólo el gordinflón de Robert Smith les elige, sino que él y Lol Tolhurst –batería de los primeros álbumes de The Cure, teclista a partir de Pornography– deciden producir y arreglar los primeros singles de AATT –And Also The Trees para los más íntimos-, y en 1984, el primer disco, homónimo. Siguen dos años de gira como teloneros de The Cure y como grupo principal, en Europa y los EEUU. En 1985 pasan por una parada obligatoria en los estudios de John Peel. Una Peel Session es algo así como conseguir clasificarse para los JJOO, aunque sin medalla garantizada. En el caso de AATT, creo que no llegaron a tomar la salida el día de la prueba, por no pasar la prueba anti setas. En 1986, sacan un segundo álbum, Virus Meadow, y luego un tercero, y un cuarto, un quinto, y así hasta el año pasado, cuando se publicó el duodécimo disco. Rock’n’roll attitude, ¿verdad? No venden ni para el bocadillo, pero qué más da, ellos están japi. Si llaman esta noche a mi puerta, tendrán cobijo. Y un revuelto de huevos con cantharellus.

virus

El segundo álbum, Virus Meadow, que llegué a tener en vinilo antes de que me lo quitara un capullo –sería un ejecutivo de Vueling-, lo abría el tema Slow Pulse Boy, 5’13” muy representativos del sonido de And Also The Trees. Batería desnuda, guitarra gemidora, voz clara. Me gustaba, y cuando la escucho hoy, me sigue gustando, y mucho.

 

 

Escucha la mejor canción de And Also The Trees, Slow Pulse Boy

 

Tuxedomoon – No Tears

Esta vez se acabó el verano, ni tres meses nos ha durado, menuda estafa. The great weather swindle. En el cielo se ven grandes formaciones de pájaros, de camino a su casa de invierno, con una mueca de burla en el pico. Cabrones. Parecen muy disciplinados, dibujando V grandes entre cientos de ellos, con el cabecilla al frente, el guía espiritual que les lleva hasta la tierra prometida, con bastón y larga barba blanca. Más le vale no equivocarse, que se lo cargan. Detrás se ve uno que va a su bola, ni V grandes ni cabecilla ni leches. Lo acabo de ver de cerca con los prismáticos, resulta que lleva una camiseta de Tuxedomoon -y unos impecables Creepers de punta, azul eléctrico-.

Tuxedomoon. Uno de estos grupos que nunca entró en el molde de la música estereotipada. Inclasificable, una especie de teatro musical que mezclaba la electro, el jazz fusión, el punk y el gótico. Sintetizadores, violines, bajo, saxófono, esta banda de San Francisco de finales de los 70’s lo utilizó todo, incluso instrumentos creados por ellos mismos, como el Treatment Mountain, especie de pirámide de madera con múltiples pedales de efectos –imagínate lo que se fumada en SF a mediados de los 70-. Bien es cierto que tenían base, ya que el dúo fundador estudiaba en el laboratorio de música electrónica de la universidad de SF en 1977. Una ración de vanguardismo musical y otra de punk. Con esta receta sacan un primer EP, No Tears, con sonidos que recuerdan a Kraftwerk o Bowie de la época Heroes, pero con los dedos metidos en el enchufe. La única regla que se imponen era “rechazar cualquier sonido que pudiera parecerse a la de otro artista”. Eso de las V grandes con cabecilla respetable no era lo suyo. Sus primeras actuaciones son descritas como “Cabaret electrónico teatral”. Ya, dicho así no mola, pero escucha No Tears, ya verás, uno de los grandes himnos electro punks.

No Tears

Esta repentina fama –bueno fama, entendámonos- les permite hacer de telonero en conciertos de grupos con cierto parentesco, Pere Ubu, Devo, Cabaret Voltaire o The Residents. Después de mudarse a Nueva York, se dan cuenta de que en los US no se les entiende y que donde venden, es en Europa. Cruzan el charco y se establecen en Bruselas. Abrazan e integran cada vez más estilos a su ya larga lista -tango, música clásica, funk, orientalista-, componen una obra para el ballet Divine de Maurice Bejart, sacan álbumes para aburrir –el último de quince es de 2007-, con, muy de vez en cuando, alguna perla, como In a manner of speaking, 1985, del álbum Holy Wars. Esta hermosa canción ha sido versionada primero por Martin L. Gore, de Depeche Mode, en su disco en solitario Counterfeit EP, de 1989, y muy recientemente por Röyksopp, en su disco de 2013, Late Night Tales.

Venga, sube el volumen y escucha No Tears, luego zumito y a misa. Coge el paraguas.

 

 

Escucha No Tears, de Tuxedomoon

Savages – Silence Yourself

Uch. Muchos sintetizadores, violines y guitarras etéreas esta semana. Viene bien de vez en cuando, me gustan claro, pero los genes son los genes, y ya es hora de volver al rock’n’roll. Y ya que estamos, a la larga tradición del rock de chicas. No, no hablo de las Ketchup. Que me las despachurren. Hablo de The Slits, The Runaways, The Donnas, The Go Go’s, Kittie, Girl School, las Ultrasónicas, y más recientemente a Au Revoir Simone. Vale, no es que haya miles. Pero en un sector tan machista como el del rock, tienen su mérito.

Y no por ser de chicas tiene que ser más tranquilo. Que se lo digan a Savages, la última maravilla rock inglesa, que está atrayendo las miradas de todo lo que UK cuenta con ojeadores, periodistas y blogueros. Y fans, claro. Se formaron a finales de 2011 y ya se les ha incluido en la lista previa de candidatos al Mercury Prize (los óscars de la música), al lado de Bowie, Foals, Arctic Monkeys, entre otros. El típico fenómeno rock, aunque no son las primeras en gozar de tal atención y habrá que ver si pasan el corte. De momento son las “pequeñas” protegidas de Pitchfork, que les ha dedicado más artículos en un año que a cualquier otro grupo novato.

savages

Savages es ante todo la historia de su cantante, Jehnny Beth. No es ni de Londres, ni de Manchester, ni de Bristol. Ni de Nueva York ni de Los Angeles. Sino de Poitiers, Francia. Ya, menos glamour. Y para rematar tampoco se llama Jehnny Beth, sino Camille Berthomier. Cuentan que de niña, sus padres, en una actitud propia de ciertos intelectuales caricaturescos, le prohibían entretenerse con juegos o actividades propios de su edad, ni ver la tele. Así que estudió en la Escuela de Artes Dramáticos, antes de iniciar una carrera como actriz, en películas típicas de cine de poco presupuesto francés –ahí dentro cabe de todo-. Fue preseleccionada para el César –Goya francés- a la mejor actriz revelación por su papel en su primera película, pero luego se pasó a la música. Fue cantante durante tres años de una banda llamada Motel –no confundir con The Motels, de mi querida Martha Davis-. Luego se marchó a Londres, con su novio Nicolas Congé –aka John Hostile-. Allí crearon un dúo de electro indie, John & Jehn. No sabía de este combo hasta escribir este post, pero a veces hay que saber flagelarse y hacer penitencia, pues me encanta lo que hacían –te dejo una canción para escuchar, 20L07-. En 2011, corte de pelo y cambio de rumbo para la cantante, conoce a Gemma Thompson, guitarrista que va muy en serio. Crean Savages, con otras dos chicas, Ayse Hassan –bajista, tremenda- y Faye Milton, batería.

Vuelta a un periodo en el que ninguna de ellas había nacido. Sonido post punk fresco aunque guerrero, Savages evoca Siouxsie, Joy Division o incluso Public Image. Marcial, sepulcral, indomable. El bajo es tremendo, la guitarra peleona, y la Camille va de Patti Smith repartiendo tortas a toda una serie de malvados. El primer álbum, Silence Yourself, se publica en 2013. A partir de ahí, todo es posible. Decide tú mismo escuchando aunque sea Shut Up. ¡Rock’n’roll!

 

 

Escucha las mejores canciones del álbum Silence Yourself, de Savages

Líneas Albies – Taxidermista

Marieta Rabieta tenía un curro que más de uno quisiera para sí: Jefa de Prensa Internacional de ARCO, la feria de arte contemporáneo de Madrid, la más importante de España y una de las más codiciadas de Europa. Pero los carcas rancios de IFEMA, la entidad gestora del parque ferial, le despidieron por “anarquista”. Spain is different.

Pablo Pómez tenía un curro que muy poca gente quisiera para sí: banquero. Se hartó de la corbata y los zapatos con cordones, y se piró [fíjate en el cartelito de “aplausos”, se acaba de iluminar].

En plena crisis económica, Marieta y Pablo decidieron marcharse a México DF, y en sus maletas se llevaron a uno de los grupos de la escena subterránea madrileña más sólido, original y divertido de los últimos diez años, Líneas Albies. O veinte, treinta, es igual, ellos se mueven en un terreno en el que no hay prácticamente nadie más. Y por qué lo bueno del rock español se nos va, dejándonos con toda la chusma musical –de verdad hacen falta nombres?-. Líneas Albies lo confesó de esta forma en un medio mexicano: “Madrid es más drogas, rock and roll y nosotros vivíamos en el centro neurológico. Todos los miércoles nos llamaban al timbre para la fiesta, era imposible trabajar. En DF, hay una tranquilidad que en Madrid no tengo. Madrid es una fiesta continua”.

Lineas

La música de Líneas Albies no se resume así de fácil. Ya han publicado tres álbumes, desde Confusión de 2004 hasta L.A. Rosa de 2012 –editado en tres EP’s distintos-, pasando por el que dejo para la escucha, Taxidermista (2007). Se dice que hay influencias de bandas como B-52’sDevo, Aviador Dro, Talking Heads, Pere Ubu, Gang of Four. Y la No Wave de principios de los 80’s. Yo añadiría Les Rita Mitsouko, en su época The No Comprendo a mediados de los 80’s. Post punk ácido, histérico, loco y alegre. ¡Madre mía cuánto talento tienen! Basta con escuchar la versión que hicieron del Sweeling Itching Brain de Devo, fabuloso cover irreverente de la banda más irreverente de finales de los 70’s. ¡Enorme! –también lo dejo para la escucha, good fiouck-.

Por cierto, les descubrí gracias a mi amigo Alberto Acinas –el pintor español con más talento del momento-, y que ahora también se ha marchado para DF. Otro gremio que nos deja, p… crisis.

 

 

 

Escucha entero Taxidermista, de Líneas Albies.

 

 

The Psychedelic Furs – Heaven

Richard Butler, aire ochentero a más no poder, cara pálida y seca de no tener siempre para comer, voz entre Bowie y Lydon/Rotten cascada por tabaquismo excesivo, genio olvidado de aquellos despiadados años 80, fue el cantante y líder de The Psychedelic Furs, grupo post-punk new wave tirando a rock digno hacia el final de su trayectoria.

Furs

Butler. Un apellido rock’n’roll ¿verdad? A mi me hubiera gustado llamarme así, Fiouck Butler, suena bien. Richard y su hermano Jim fundaron la banda en 1977, no tan convencidos como yo de que sólo con un apellido basta. The Psychedelic Furs vs The Fucking Butler Brothers (por ej.), nunca se sabrá. Y la historia casi les da la razón. Después de actuar en múltiples conciertos en Inglaterra –dónde, si no-, sacan un primer álbum, homónimo, producido por un tal Steve Lillywhite. Este personaje no es un cualquiera, si bien en aquella época está al principio de su carrera, desde entonces se ha convertido en uno de los productores musicales más prolífico de la música popular, con cinco grammys para álbumes de U2, The Killers, Rolling Stones, Peter Gabriel, Talking Heads y una lista más larga que la de los beneficiarios de las esplendideces del preso más famoso de España. Aunque viniendo de la escena punk, el sonido del disco está claramente influenciado por Bowie. Recibe una buena acogida en UK y otros países europeos –yo tenía el vinilo, dónde estará, maldición-, incluso llega a entrar en los charts, aún con una propuesta musical no tan fácil. El disco lo abre la genial India, un tema que tarda más de dos minutos en arrancar aunque merece la pena la espera, uch.

En 1981 publican un segundo trabajo, Talk Talk Talk, con el que logran cruzar el atlántico –y también medio planeta ya que en Nueva Zelanda será todo un éxito-. El sonido es más accesible, si bien Richard Butler parece haber logrado lo impensable: fumar más de cinco paquetes al día. Del disco se extraen dos sencillos, siendo uno de ellos Pretty in Pink, que llama la atención de un tal John Hughes, joven cineasta americano que se especializará en películas para público adolescente y veinteañero. Cinco años más tarde, se inspirará en la canción para realizar una película homónima, versión moderna de Romeo y Julieta, que arrasa en taquilla y le permite a Richard Butler por fin comer cada día.

En 1982 sale Forever Now, tercer disco –que contiene el hit Love My Way-, y dos años después, Mirror Moves. En este cuarto álbum está la perla de The Psychedelic Furs, Heaven, himno inconfundible de esta época. “Gorgeous pop song”, dijo de ella el crítico de Allmusic. A la altura del tema Bitter Sweet Symphony de The Verve, y también en mi top 20.

Heaveeeeeennnnnnnn…..

 

 

Escucha las mejores canciones de The Psychedelic Furs

D.A.F. – Der Mussolini

Domingo. Hop. Hoy toca canción para mover el culo. Vuelta atrás, 1981. La Real gana la liga, Borg Roland Garros, Hinault el Tour, Canetti se hace con el nobel de Literatura, Tobin (el de la famosa ley) con el de economía, sale el IBM PC, nace Elijah Wood, el Columbia despega desde Cabo Cañaveral, Reagan se salva desgraciadamente de un atentado, Tejero se viste de payaso en el Congreso de los Diputados. Y Deutsche Amerikanische Freundschaft saca Der Mussolini.

En esta época de renovación musical, la new wave representa un cambio drástico con sus primos punk y rock. Cero reivindicación, se acabó el defender causas perdidas y la rabia como mucho cuando no hay sitio para aparcar. La new wave no piensa, sólo disfruta y positiva. Por eso D.A.F. destaca en el escenario post punk pre electro. Aunque empiezan cinco, rápidamente el grupo se ve reducido a un dúo peleón: el pianista de formación clásica, Robert Görl, alemán de Düsseldorf –menos mal que Alemania nos ha dado pocos grupos buenos porque meter los » ¨ » es un poco coñazo-, y el español Gabi Delgado-López, cordobés de nacimiento y alemán de papeleo –hijo de españoles exiliados en las décadas 70 y 80-. Iconoclastas, anarquistas y dadaístas, reivindican su anti americanismo, anti imperialismo, anti consumerismo, y se declaran abiertamente homosexuales. Ambiguos, no siempre son coherentes en sus discursos, buscando siempre provocar y perturbar. Resultado? El grupo más importante de la escena post punk electro trash. Electronic Body Music se terminará llamando.

DAF

Sacaron siete álbumes, si bien el mejor y más representativo del sonido D.A.F. es el tercero, Alles Ist Gut, con canciones emblemáticas como Sato Sato, Main Herz Macht Bum, Der Räuber und der Prinz. Y Der Mussolini, en la que se ríen de las ideologías: “…muévete, baila el Mussolini, baila el Adolf Hitler, baila el Jesucristo…”. Algunos dirán que el álbum no es muy variado, pero en su día el sonido minimalista pringoso y pesado de la Amistad Germano Americana fue precursor y marcó tendencias. En mi top 50.

Hala, escúchala y mueve el culo, luego zumito y a misa.

Escucha Der Mussolini, de D.A.F.