El jueves por la noche, me invitaron al pre estreno de El Lobo de Wall Street, de Scorsese. A caballo regalado no se le mira el diente, así que fui, aunque a mi en principio el Di Caprio no me va. Bueno, no me iba. Salí de la sala 179 minutos después, con la sensación de haber visto la mejor película de los últimos, qué… 10 años? 15? Más? No estoy seguro, de hecho no sé ni desde qué otra película estoy midiendo el tiempo pasado.
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Dum Dum Girls – Lost Boys And Girls Club
No soy adivino –aunque si me llamas al 807 FIO UCK, a un euro por minuto te cuento de todo, hasta los trucos del amoooool del gran profesor marabú Mamadou Fiouck-, pero apostaría mucho, es decir un Plymouth con Fever Tree, que al grupo del post de hoy le va a pasar lo que al de ayer, y que dentro de treinta y tres años, si dios el King me presta vida, escribiré una reseña sobre Dum Dum Girls en términos parecidos a los de ayer sobre Martha & Sus Bollos.
Martha & The Muffins – Echo Beach
Hay grupos así, a los que tengo cariño, a pesar de no ser nadie, de no haber tenido éxito ni representar ningún estilo -aunque sea el más efímero-, pero no sé explicar por qué. Marta y sus Churros pasó por la historia de la música pop de puntillas, modosita, dando los buenos días y las gracias, con un amago de sonrisa propia de los que temen molestar. Y cuando cerró la puerta al marcharse, ni sabías decir el color de su vestido, ni quedaba rastro de su perfume ni se escuchaba el eco de alguna palabra susurrada.
Black – Wonderful Life
Qué cosas pasan en el país vecino. Un –iba a decir revista, pero no sería justo con las de verdad- periodicucho publica fotos del principal mandatario galo “en brazos” de una mujer que resulta no ser la oficial, y se arma la de dios. Me he metido en Le Monde –el supuestamente periódico de referencia, culto e intelectual, de izquierdas, trajes de pana en los 70’s, chaqueta Boss hoy en día- y los comentarios asustan. Que sí es el Presidente, que sí debería dar el ejemplo, que se agradecería dejara de follar durante los cinco años que le han tocado para centrarse en los problemas del país. Buf. Por dios…
Ofra Haza – Im Nin’Alu
Ofra Haza nació en Israel, de padres oriundos de Yemen, en 1957. Entorno humilde, nueve hermanos, educación religiosa sin pasarse, seducida desde pequeña por la cultura yemení y hebrea, dedicó toda su corta vida a cantar, mezclando sonidos árabes e israelíes. Intentó tender puentes culturales entre los pueblos y las religiones de la región, aunque apuesto un Plymouth con Fever Tree que los puentes en cuestión están sin acabar o derrumbados. Qué plastas, todos.
La Grande Sophie – Ma Radio
Marsella, mi gran asignatura turística pendiente en el país vecino. Mar, sol, cultura, historia, algo así como la Barcelona francesa. Ah La belle Marseille. Con su puerto milenario, destino final para cientos de miles de franceses repatriados desde una recién independizada Argelia en 1962, seguidos de cerca por otros cientos de miles de argelinos, huyendo de una renovada miseria. Su casco antiguo y sus lindas callejuelas donde perderse –y posiblemente la cartera también-, sus hermosas calas donde leer la magnífica trilogía de serie negra que el mítico escritor Jean Claude Izzo le dedicó a su ciudad en los 90’s. Su equipo de fútbol de quejicas –antes he comprobado que el blog no tenía ningún lector habitual de allí, que no andan muy fino con el tema, a su lado los Ultra Sur parecen bailarinas con tutu-. Y sus preciosas plazas, con innumerables terrazas donde comer la famosa Bouillabaisse –o bullabesa, sopa de pescados-, escuchando a La Grande Sophie y su guitarra rebelde.
Flock Of Seagulls – Wishing (I Had A Photograph Of You)
Ays, años 80’s, fuente inagotable de posts en este blog. En esta semana ya van tres, Hazel O’Connor, The Bolshoi, Boomtown Rats -mientras que Tom Petty & The Heartbreakers cubre más décadas-. Ahora le toca el turno a A Flock Of Seagulls, grupo pop new wave que tuvo su momentito –insisto en el “tito”- de fama, de 82 a 84. En parte por el corte de pelo que lucía el payaso cantante, Mike Score. Rubio, con alitas laterales a lo catwoman, melena cutre en los ojos, fue sin duda el look más espantoso de esta época, por no decir de toda la historia de la música popular. Eso sí, lo digo tan pancho detrás de mi pantalla, porque viendo lo que ha sido de él treinta años después –pinta de descargador de muelle, calvo, cara de pocos amigos-, no invita a faltarle el respeto. Sigue leyendo