Lady Gaga – Fart

Lady Gaga aquí? La reina de la diversión barata en un blog de música? La abanderada de la fatuidad signo de los tiempos? Dios Elvis me libre de publicar jamás algo sobre Lady Gaga, solía decir yo. Pero resulta que tuve un pequeño contratiempo y no iba a poder dedicarle mucho tiempo al blog, así que dije, “pues elige a alguien de la que no hay que decir apenas nada”. Así que, quién si no la Gaga?

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Plastic Bertrand – Ça Plane Pour Moi

El jueves por la noche, me invitaron al pre estreno de El Lobo de Wall Street, de Scorsese. A caballo regalado no se le mira el diente, así que fui, aunque a mi en principio el Di Caprio no me va. Bueno, no me iba. Salí de la sala 179 minutos después, con la sensación de haber visto la mejor película de los últimos, qué… 10 años? 15? Más? No estoy seguro, de hecho no sé ni desde qué otra película estoy midiendo el tiempo pasado.

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Bow Wow Wow – Aphrodisiac

En la línea de la entrada de ayer, hoy seguimos con una banda que privilegió la imagen y la estética sobre la música, y que sólo sobrevivió gracias a los escándalos urdidos por el hijo de p… malvado del rock de los 80’s, Malcolm McLaren.

A principios de los 1980, Adam Ant, el cantante de Adam and the Ants, harto de ver como su banda no despega, va a ver a Malcolm McLaren para encargarle la imagen y la marcha del grupo. Dos años antes, este último había logrado su propósito de hacerse rico a costa de The Sex Pistols, dándoles una imagen repulsiva para la sociedad de la época para generar ventas, cuando ellos sólo pretendían tocar y despertar a una juventud dormida. McLaren entiende de música como yo de reproducción de las ranas –es frenético, por lo que he podido ver-, pero se salva contratando personajillos que puedan encajar en un proyecto “musical”, que se sustenta de escándalos siempre renovados.

Total que, a Malcolm le gusta Adam & The Ants, pero no Adam Ant. Descarta a este y se queda con el resto de los músicos. En su lugar, pone a una chica prepúber –vale, tanto no, pero trece años es muy joven para entregar su destino a un tipo como este impresentable-, con la que se había topado en una lavandería. La niña se llama Anabella Lwin, de madre inglesa y padre birmano, y al grupo lo bautizan Bow Wow Wow. Firman con EMI, y a la primera se arma la gorda en esta discográfica. El primer single, C30 C60 C90 –los lectores más mayores sabrán de qué va, para los demás, 30 60 y 90 eran el minutaje de los cassettes con los que podías copiar un vinilo-, era como una invitación a ello, piratear discos –reconozcámosle el merito de haber sido el primero en fomentarlo cerca de veinte años antes de Napster-. EMI, que no da con ni una desde la firma de los cuatro sosos de Liverpool con el sello, prohíbe el single por temor a no hacer caja. La peor decisión, no hay nada más beneficioso para un grupo que te prohíban tus canciones. McLaren 12 points – EMI 0 point. El segundo single da pie al primer escándalo del grupo. Louis XIV habla de relaciones no precisamente platónica entre el Rey Sol y la joven cantante. En paralelo, sale el primer álbum, Your Cassette Pet, que sólo se edita en cassette, una decisión del Malcolm para hacerse el listillo. A pesar de la “pose”, el disco no vende un pimiento. McLaren 0 point – Sentido común 12 points. Para continuar con la imagen asexual –o muy sexual, según- de la banda, contratan a un joven George O’Dowd, pero este huye rápidamente por disconformidad artística. El George en cuestión montará poco tiempo después su propio grupo, Culture Club, y adoptará el mote de Boy George. McLaren 0 point – Olfato 12 points. Descontento con el nulo éxito del disco, destruyen un despacho entero de las oficinas de EMI, que les echa a patadas. McLaren 0 point – EMI 12 points, empate técnico. Al mismo tiempo, Adam Ant, que ha montado una nuevo grupo, arrasa en los charts, devolviendo a Bow Wow Wow a la sombra: McLaren 0 point – Pieles Rojos 12 points.

Bow

Para intentar relanzar al grupo, se decide confiar en una portada escandalosa para un segundo álbum. Inspirándose en el cuadro Le Déjeuner sur l’Herbe, de Edouard Manet, se ve a dos de los músicos sentados frente a la joven cantante, totalmente desnuda. Para los menos atentos, recuerdo que la niña todavía no llegaba a los quince años. El golpe casi perfecto, la portada se ve censurada en numerosos países; además tiene un título interminable, y esto a los periodistas que cobran por palabra, les mola. El disco permite a la banda volver momentáneamente bajo los focos, pero el amigo Malcolm se olvida que una portada no lo es todo si dentro no hay música que merezca la pena. A las ordenes del malvado, Anabella se corta el pelo dejando sólo una cresta, vuelve a posar desnuda en distintas portadas y publicaciones, pero no funciona. Tan sólo se salva el single Go Wild In The Country, pero no se les quita de encima una sensación de mucho ruido y pocas nueces. Malcolm se vuelve histérico, componen una nueva canción, I Want Candy -versión del tema de los Strangeloves, de 1965-, para la que la niña nuevamente aparece desnuda encima de una tabla de mezclas. Nuevo escándalo, aunque prácticamente sin ningún efecto en las ventas. Malcolm 0 point – Veteatomarporsaco 12 points.

Quedan para la “posteridad” dos temas, que Sofia Coppola integrará en la BSO de su película Marie-Antoinette, las dos mejores canciones de la banda. A pesar de todo, a mi me gusta mucho Aphrodisiac. Tenía su encanto.

Por cierto, al final, Malcolm McLaren 12 points – Fiouck 60 points. I am the milk. Champagne. Rock’n’roll!

 

 

Escucha Aphrodisiac, de Bow Wow Wow

Sigue Sigue Sputnik – Flaunt It

Parece que la eterna pregunta “Farsantes o Vanguardistas?” se acunó para la banda Sigue Sigue Sputnik. Veintisiete años después, sigue sin haber una respuesta clara. Aparecieron en 1986 como un meteorito loco, sin complejos, con una propuesta musical a la vez que multimedia por lo menos curiosa.

Venían del punk y del glam. Tony James, el guitarrista e inspirador de la banda, fue bajista de Generation X, el grupo de Billy Idol, aunque dio sus primeros pasos con Mick Jones y Terry Chimes (ambos futuros Clash) y Brian James (futuro The Damned) en un grupo punk llamado London SS. En 1985 todo esto está ya a años luz de los gustos del público. En UK triunfa el New Romantic –formar una cruz con los dedos índices de ambas manos, levantarla a la altura de la cara, y pronunciar en voz alta “atrás, atrás, atrás!”-, con Duran Duran y Culture Club a la cabeza del género. En US triunfa Reagan –repetir el mantra-. Tony James, que se encuentra sin grupo en esa época, decide hacerlo al revés. Se piensa un concepto, una imagen y un escenario antes de siquiera saber qué música tocar y con quién. Sobre el papel, apesta la idea. El rock es instinto, directo y tripas, no anticipación y preparación. Pero el resultado funciona. Llama a antiguos amigos, como Andrew Eldritch, de The Sister of Mercy, y Annie Lennox –aunque después de pensarlo mejor, decidió que necesitaba a un cantante-. Será un tal Martin Degville, vendedor de ropa sin experiencia como músico pero con look horripilante –prendas flashy, botas de dos plantas y pelo multicolor, por dios es esto posible?-. Completará la plantilla un tal Neal X, que había tocado con Adam Ant y Marc Almond, y dos baterías –ya puestos-. El concepto musical está a la altura de la misión que unas voces taradas parecen haberle encomendado a Tony James: “Te inspirarás en Suicide, Elvis, Bowie y The Sex Pistols para tocar el rock’n’roll electrónico del futuro, mezclándolo con montaje vídeo post-apocalíptico y violencia tipo La Naranja Mecánica de Kubrick, y vistiendo de forma ultrajante dejando a Kiss como auténticos pijos católicos bienpensantes”.

Sigue

Y a la primera la vencida. Sacan el single Love Missile F1-11 y triunfan. La canción, rock sincopado frenético, producido por Giorgio Moroder, sube al #3 de los charts británicos y de media Europa. Sigue un álbum, Flaunt It, con otros siete temas, que, hay que decirlo, no difieren mucho del hit. Cajas de ritmos, samples de música clásica, y muchos efectos sonoros. En el vinilo, los temas van separados por cuñas publicitarias; sí bien era novedoso, no fue del gusto del público –para los lectores del blog más jóvenes, en aquella época comprabas los discos, por ello la idea de encima tener que soportar publicidad irritó a más de uno-. En fin, el efecto Sigue Sigue Sputnik duró un álbum, los que vendrían después no llegaron a cuajar. Moda, mucha moda!

Pero para un domingo por la mañana, Love Missile F1-11 es lo mejor que puedes escuchar. Hala, luego zumito y a misa.

Escucha entero Flaunt It, de Sigue Sigue Sputnik