Cat Power – Sun

Descubrí de verdad a Cat Power con su último álbum, Sun, publicado en 2012. De hecho esperé los últimos meses de 2013 para escucharlo. Sun es su décimo disco de estudio. Por qué me la perdí y tuve que esperar dieciocho años? Esto me suele pasar con los artistas venerados a la primera, al final tanta alabanza me deja perplejo y me termina produciendo rechazo inconsciente. Porque Cat Power no es una cantante cualquiera, con sus cuarenta y dos tacos se ha convertido en la madre de todos los indies, la MILF electro folk. Durante muchos años, a medida que iba sacando sus discos, volvían siempre los mismos comentarios: Cat Power la atormentada, sensible, vulnerable, con sus dudas existencialistas. Al final no sólo no la escuchaba sino que además me entraban ganas de darle un pequeño soplamocos para que espabilara.

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Ofra Haza – Im Nin’Alu

Ofra Haza nació en Israel, de padres oriundos de Yemen, en 1957. Entorno humilde, nueve hermanos, educación religiosa sin pasarse, seducida desde pequeña por la cultura yemení y hebrea, dedicó toda su corta vida a cantar, mezclando sonidos árabes e israelíes. Intentó tender puentes culturales entre los pueblos y las religiones de la región, aunque apuesto un Plymouth con Fever Tree que los puentes en cuestión están sin acabar o derrumbados. Qué plastas, todos.

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La Grande Sophie – Ma Radio

Marsella, mi gran asignatura turística pendiente en el país vecino. Mar, sol, cultura, historia, algo así como la Barcelona francesa. Ah La belle Marseille. Con su puerto milenario, destino final para cientos de miles de franceses repatriados desde una recién independizada Argelia en 1962, seguidos de cerca por otros cientos de miles de argelinos, huyendo de una renovada miseria. Su casco antiguo y sus lindas callejuelas donde perderse  –y posiblemente la cartera también-, sus hermosas calas donde leer la magnífica trilogía de serie negra que el mítico escritor Jean Claude Izzo le dedicó a su ciudad en los 90’s. Su equipo de fútbol de quejicas –antes he comprobado que el blog no tenía ningún lector habitual de allí, que no andan muy fino con el tema, a su lado los Ultra Sur parecen bailarinas con tutu-. Y sus preciosas plazas, con innumerables terrazas donde comer la famosa Bouillabaisse –o bullabesa, sopa de pescados-, escuchando a La Grande Sophie y su guitarra rebelde.

 

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Anna Calvi – One Breath

Ayer pillé de casualidad a un tema del nuevo disco de la inglesa Anna Calvi en Radio 3. Al locutor no se le ocurrió otra cosa que enlazar sin respirar con la magnífica versión de Dear Prudence de Siouxsie & The Banshees, diciendo que cada vez que escuchaba a la Calvi le entraban ganas de escuchar a la Siouxsie. Yo se lo agradecí porque no deja de ser una de mis canciones preferidas, pero lo que consiguió es que me olvidara por completo de la nueva promesa rock inglesa. Bueno, no sé durante cuántos años se puede decir de alguien que es la nueva promesa, ya que lleva casi un lustro bajo los focos, y dos álbumes en la mochila.

Luego estuve leyendo un artículo en un sitio web en francés, no paraban de compararla con PJ Harvey. El relevo, decían. Como si la PJ estuviera ya fuera de las quinielas, después de haber sacado el álbum más bonito de esta década –Let England Shake, wow-. Vale que quedan siete años, pero la PJ ha puesto el listón a una altura estratosférica.

Y last but not least, acabo de leer una crítica de su nuevo disco, donde la comparan ni con una ni con otra, sino con Patti Smith. Cuando la descubrió, Brian Eno dijo de ella que era “The biggest thing since Patti Smith”, y parece que lo que digan algunos es como palabra de evangelio.

Anna calvi one breath

Total, son muchas comparaciones para esta chica, todas odiosas hasta cierto punto, ya que, quitando la voz poderosa que recuerda a la de las tres antes mencionadas, la música es suya, muy propia, sus dos discos no son nada fáciles. Es rock tenso, nada alegre, un poco estirados en los efectos; con Anna Calvi una canción no ofrece nada de lo que aparentemente promete, será por sus genes italianos. En su casa de pequeña se escuchaba tanto a Maria Callas y Edith Piaf, como a la Velvet Underground y Jeff Buckley, extraño mix del bueno que también puede explicar la diversidad de sonidos de sus discos.

El segundo de su carrera, One Breath, se publicó hace poco. Once canciones muy trabajadas, más bien tristes, tirando a veces hacia la desesperación. Y se puede seguir con las comparaciones. Por ejemplo The Slits, grupo punk femenino, en el tema Love of My Life. Y Goldfrapp, en Sing to Me, con creces la canción más hermosa del álbum.

Anna Calvi está en concierto el 11 de diciembre en el Teatro Lara, de Madrid. Yo iba sin pensármelo, pero esta sala ofrece esencialmente obras de teatro, y como tal, hay butacas. Ya me pillaron unas cuantas veces –los grandes Tinariwen, el enorme James Hunter, y Veronica Falls, que no me dejó un recuerdo para la posteridad-, así que no sé si dejarme convencer una cuarta vez, estar sentado en un concierto me parece el colmo de lo absurdo.

 

 

Escucha los mejores temas del disco One Breath, de Anna Calvi