Tom Tom Club – Tom Tom Club

En 1980, después del disco Talking Heads 77, el grupo empieza a sufrir las primeras distensiones. David Byrne, hace de pop star carismática, aureolado por la recepción del álbum en los medios y la escena rock neoyorquina de finales de los 70’s. Jerry Harrison, el guitarrista, ex Modern Lovers, inicia una carrera de productor exitoso, que le llevará a sacar adelante grupos como Fine Young Cannibals, Crash Test Dummies, No Doubt. Por su lado, el batería Chris Frantz, con su pareja Tina Weymouth, la gran bajista responsable de la línea de bajo de la canción de culto Psycho Killer, se desmarcan del grupo para crear Tom Tom Club.

Estamos en 1980. Las discotecas de NYC hierven con el agonizante sonido disco de finales de los 70’s. Necesitan una cura de rejuvenecimiento y una fusión de los sonidos que se avecinan, rap, hip hop, new wave, pop. Renuévate o muere, suelen decir. Tom Tom Club se lo va a servir en bandeja, con dos singles ligeros, alegres, euforizantes, que, treinta y tres años después, no han envejecido nada. Wordy Rappinghood y Genius of Love, las pocas desviaciones dance que me permitía en aquella época.

Si bien la banda nace del deseo de Tina y Chris de liberarse de Talking Heads, no sería lo que fue sin la aportación en músicos y talentos del Compass Point All Stars. Esta última formación no era una banda como tal, sino una gran familia agrupando a algunos de los más grandes músicos de reggae y funk del caribe, dirigido por Chris Blackwell, el genial e influyente dueño del sello Island Records, fundador de la industria musical de la Jamaica después de firmar con Bob Marley, asociación que llevará a los dos a la cima hasta la muerte del genio del reggae. El Compass Point All Stars también constaba del Compass Point Studio, en el que decenas de artistas grabaron algunos de sus discos, como AC/DC y su Back in Black en 1980, Robert Palmer, Talking Heads, B’52s, Dire Straits, Rolling Stones, REM, U2, Grace Jones, Iron Maiden, Shakira, Bjork, Lenny Kravitz, Adèle

Tom Tom Club

Así que cuando Tina Weymouth y Chris Frantz se ponen en busca de músicos para completar Tom Tom Club, van de compras al Compass Point y se llevan a Adrian Belew (guitarra), Tyrone Downie (teclados), Uziah Sticky Thompson (percusiones). Al conjunto la propia Tina asocia a sus tres hermanas, Lani, Loric et Laura para los coros. El primer álbum del grupo es extremadamente novedoso, el sonido, festivo, fusiona rap, hip hop, pop y new wave en un combinado que suena fresco y regenerador. Primero sacan el single Wordy Rappinghood. Inspirado en una versión moderna de A Ram Sam Sam –canción de juego infantil de origen marroquí- interpretada en 1971 por Rolf Harris –hombre de tele y música en UK, aunque australiano de nacimiento-, Wordy Rappinghood es toda una oda a la palabra, las palabras. Sigue Genius of Love, que invade por igual a las pistas de baile europeas y americanas. Ambos singles llegan hasta casi lo más alto de los charts a ambos lados del atlántico. Dos canciones emblemáticas de esta época claramente despreocupada. Buf, no estaría mal volver a vivir algunos años así, ¿verdad?

 

 

Escucha los dos singles más famosos de Tom Tom Club

Wang Chung – Dance Hall Days

Wang Chung, dúo referente de los ochenta, época bendecida u odiada según –este último básicamente por los que la vivieron con mocos en la nariz y arañazos en las rodillas-, abanderó con cierto éxito la ola de dúos con melena requeté peinada, luciendo camisa tan bien planchada -y cerrada hasta el cuello- que parece que se llevaban a su mami hasta los platos de TV. Desapareció del mapa sin que nadie se preguntara what the fuck fue con ellos. Lo que sí fuimos muchos en preguntarnos, fue un discreto “pero cómo c… me han podido gustar?”. Luego realizas que no sólo compraste algún disco –por un precio que hoy daría para un Plymouth con Fever Tree y es cuando te echas a llorar-, sino que encima lo hiciste con mucho entusiasmo, soltando el dinero al vendedor y corriendo hasta casa para escuchar diez veces seguidas la cara A del vinilo. La B solía esperar al día siguiente. De hecho yo creo que hay caras B que en mi vida he escuchado.

Pero la B del maxi 45T de Wang Chung que tenía –y que sigo teniendo, no me los han robado todos, aunque concretamente este creo intuir por qué-, sí que la he escuchado, más veces que la A. De hecho es en honor a esta canción que hoy entran en este blog. Ya sé lo que vas a decir, no se lo merecen. Bueno, aquí no entran necesariamente por criterios de calidad o talento, a veces por el mero hecho de haberme acompañado en un momento X de mi vida. Ya sabes, la música es tu amiga, raras veces te defrauda, aunque no se eche siempre desodorante y huela a sobaco, como estos.

Wang Chung

La banda se formó nada más entrar en los 80’s, aunque parte de los músicos que la formaron venían de más lejos. Los dos melenas habían estado antes en otros grupos efímeros, uno de 1977 llamado The Intellektuals –¿he escuchado una risa?-, luego 57 Men en 1978, hasta que se constituyó la banda definitiva, con el nombre de Huang Chung. Como sabían que un día se les podía poner a parir, ninguno de los músicos del grupo estuvo con su verdadero nombre. Así es como el melenas jefe utilizó el mote Jack Hues –para que sonara como el famoso “J’accuse” de Emile Zola, menudo Intelektual el pollo-. Eligieron Huang Chung no por el significado en mandarín –campana amarilla, ya ves-, sino por la sonoridad de la expresión. Muy ochentas, donde demasiadas veces primaba la estética. Durante tres o cuatro años sólo conocen el fracaso, por mucho que pasasen a llamarse Wang Chung en 1982, hartitos de escuchar a la gente llamarles Hungchung. Francamente, qué más da una cosa que otra. Total, tienen que esperar a 1984 para por fin entrar en los charts, con dos singles extraídos del álbum Points of the Curve. Uno de ellos era Dance Hall Days, la cara A del maxi 45T que compré tan feliz –venga ya, tampoco me voy a avergonzar más, hay infinidad de cosas peores, te hago una lista?-. Y en la B, There is a Nation, canción pop posiblemente insignificante, pero qué se le va a hacer, a mi siempre me ha gustado, y escucharla treinta años más tarde me sigue provocando ese no sé qué, ya con una capa de nostalgia añadida.

Luego parece ser que tuvieron más éxito con su segundo LP, Mosaic, publicado en 1986, especialmente con los temas Everybody Have Fun Tonight y Let’s Go. Las acabo de escuchar creo que por primera vez, para que veas. Es que en 1986 irrumpieron Pixies, no hay color.

 

 

Jimmy Somerville – Smalltown Boy

El chiquitín del Jimmy que había desaparecido en combate hace lustros, acaba de resurgir de la forma más sorprendente, fortuita y simpática posible. Berlín, hace un par de semanas. Un turista se detiene en una acera, y empieza a filmar con su móvil a un cantante callejero. Este está dándole a su guitarra acústica como un poseso, interpretando como puede el famoso Smalltown Boy, de Bronski Beat, cuando de repente se le acerca un tipo paseando a su perro, que se pone a cantar con él, muy naturalmente. Y de repente, sale la voz, absolutamente inconfundible, de Jimmy Somerville, alta y clara, como en los viejos tiempos. El tipo se pone un poco nervioso claro –es que, párate a pensarlo, el momento es tremendo- y cuando acaba no se lo crea del todo, asombrado por esta coincidencia que ni en el cine. La anécdota es deliciosa, no sé, a mi me ponen tierno estas cosas. Siempre lo he dicho, sólo la música ofrece estos guiños.

Aquí puedes ver el vídeo. Ya van 2.300.000 visionados, y sube como la espuma.

Bronski beat_Smalltown Boy

Aprovecho para dejarte algunas canciones más de este músico combativo. Se hizo archifamoso en los ochenta con algunos temas increíblemente pegadizos –tenía un vinilo del famoso Smalltown Boy-, primero como integrante de Bronski Beat -1983 a 1985-, luego como The Communards -1985 a 1988- y finalmente en solitario. Claro que hacía mucho que había dejado de ser actualidad, por ello es bueno recordar que a parte de su faceta de músico, fue desde el principio un activista incansable en la defensa de los derechos de los homosexuales, y de otras muchas causas humanas. Un tipo digno.

 

 

Escucha las mejores canciones de Jimmy Somerville.

 

 

Jacno – Rectangle

Cuando Debbie Harry alias Blondie cantaba “Denis Denis, oh with your eyes so blue/Denis Denis, I’ve got a crush on you«, en 1978 en su primer hit europeo, un rumor persistente hasta hoy explicaba que el Denis en cuestión no era otro que Denis Quillard, francés parisino nacido en 1957, músico de culto injustamente tratado por los medios –es decir, olvidado-, precursor y novador, padre de la escena punk y new wave gala, desgraciadamente fallecido de un cáncer hace cuatro años.

A Denis Quillard se le conocía por su mote, Jacno, que había “robado” al artista pintor del mismo nombre, autor del logo de la marca de cigarros francesa Gauloises. Yo de joven llegué a fumar esta marca barata, tabaco negro áspero que, al levantarte por la mañana, te destrozaba la garganta si por desgracia no te había dado tiempo a tomar un café.  Después del primer café, sólo te la arrancaba malamente. Eso sí, había una franja –pequeña, pero interesante- de la población femenina, al que le gustaba la idea de salir con un chico que fumaba Gauloises, qué cosas… En fin, total, céntrate un poco Fiouck.

Jacno siempre iba adelantado a su tiempo, de ahí el continuo desencuentro con la mayoría de los periodistas y el gran público. Claro que tenía a sus seguidores, en especial Alain Pacadis, cronista musical dandy de leyenda, night clubber feo y sucio, pilar cultural del diario Liberation –una especie de Diego Manrique, pero versión trash-, que tratará por todos los medios de hacer de Jacno un Elvis dios vivo –Pacadis se pasaba con la leche de soja-. En 1975, Jacno conoce en una manifestación estudiantil a una guapa uruguaya, llegada de Sudamérica cinco años antes, Elli Medeiros. Flechazo -la verdad es que la chica, hoy esposa de Brian de Palma, está guapísima-. A partir de ahí van a vivir como en una película, a cámara rápida. Ese mismo año, crean el grupo Stinky Toys –el nombre es un mix de la famosa marca de cochecitos de plástico Dinky Toys y del grupo punk neoyorquino The New York Dolls-, sacan un par de álbumes con canciones menos punk que rock enérgico pero más elegante –Jacno se parece más a David Bowie que a Johnny Rotten, por eso le gustaba tanto a Debbie Harry-. Los discos no venden, pero su fama en el underground parisino y hasta londinense crece. El 20 de septiembre de 1976, invitados por el manager de los Sex Pistols, el inefable Malcolm McLaren, participan con otros siete grupos en el mítico mini festival The 100 Club Punk Special: Sex Pistols, Clash, Buzzcocks, Siouxsie, Vibrators, Damned. ¡Wow!.  La experiencia fue nefasta, el ambiente desastroso, pero para el curriculum, mola.

Jacno primer punk francés

Ante la falta de reconocimiento y ventas, el grupo se separa, y Jacno aprovecha para sacar un álbum en solitario, en su día nuevamente ignorado, cuando ahora se lo considera como esencial en la evolución de la música rock del país vecino. El disco sólo contenía cuatro canciones, instrumentales, más un tema cantado por Elli Medeiros, con su voz tan alta. Con este disco, Jacno se apropió del legado de Kraftwerk, componiendo cuatro canciones con sonido sintético, frio, repetitivo, hipnótico al vez que melódico. El artista lo hace todo, sintetizadores, guitarras, batería, composición, arreglos y producción. En la portada del álbum, se le ve con un Dinky Toys en la mano. Treinta y cuatro años más tarde, el disco no ha envejecido un ápice, podría ser Air, o Daft Punk – que lo habrán escuchado y re-escuchado-.

En 1980, vuelve a formar un dúo con su amiga, Elli & Jacno. Publican algunos discos con algo más de éxito, pero lo vuelven a dejar en 1985. Jacno sigue con su carrera en solitario, a la vez que empieza a producir algunos artistas franceses con los que conoce, por fin, cierta fama, aunque indirecta. En 1989 saca un nuevo álbum, “T’es loin, t’es près”, que contiene el tema «C’est une chanson», que me gusta mucho, con ese estribillo pegadizo, bonita melodía un tanto nostálgica, que dice: «C’est Une Chanson ….. sur le temps qui passe…. le temps qui file et nous menace…», “Es una canción… sobre el tiempo que pasa… el tiempo que se va, y nos amenaza”. Aff…

 

 

Escucha el disco Rectangle, de Jacno

Propaganda – A Secret Wish

Hoy lunes otoñal, tristón. Habrá que acostumbrarse, lo más normal –que por mi no sea- es que la cosa no mejore antes de unos cuantos meses. Buf, cuánto lo odio. No entiendo a la gente que se alegra por los cambios estacionales, la lluvia, algo de frio. Si por debajo de 28 grados no hay vida de la buena. Sólo hay supervivencia. Ahora quedan seis meses de silencio gris y gélido, con esa única pregunta, un día tras otro, “what the fuck estoy haciendo aquí?”. Quiero sol y calor de nuevo, parece que empezó ayer a hacer bueno… Y ya que estamos con las plegarias, súplicas y ruegos, vamos a flagelarnos como humildes penitentes musicales que somos, con la banda posiblemente más representativa de cierto sonido ochentero, Propaganda.

Venga, no huyas. Los ochenta fueron un laboratorio meritorio, torpe filtro de miles de sonidos nuevos, poderoso embudo para allanarle el terreno a los 90’s, tan serios y académicos. A mediados de los 80’s, en esa avalancha de obreros ególatras de la new wave, el synth pop y la electro naciente, Propaganda se lleva parte de la palma, pero gracias a ese no sé qué en el sonido que les aparta del camión escoba, casi treinta años más tarde se les puede seguir escuchando sin sentir vergüenza. He dicho escuchar, no verlos. Más allá de las modas y las corrientes musicales propias de esta década, hay una cosa que todas tenían en común, eran los clips vídeo: ¿cómo se podían realizar semejantes engendros, y cómo éramos capaces de verlos a plena luz de día sin que te entrasen arcadas? En fin, a lo que iba, en 1984, irrumpe, desde Alemania, una banda new wave industrial novadora, que invade las radios, las discotecas –cierto, no todas, digamos que las dignas-, los tocadiscos, las tiendas y las camisetas. Hijos predilectos del sello ZTT de Trevor Horne, Propaganda no nace de las aspiraciones y la mente de adolescentes febriles, sino de las ganas de dos productores geniales, Ralph Dörper y Andreas Thein, de resolver su jubilación.

Propaganda

En 1983, los dos músicos reclutan a Michael Mertens, batería, y Claudia Brücken, cantante. Se inspiran en la new wave y la synt pop, a la vez que añaden toques de rock industrial, chill relajante –aunque en esta época el término todavía no se usa para la música-, y algo de música dance. El mix es explosivo y funciona a la primera. En 1984 se publica el primer single, Dr. Mabuse, que se convierte instantáneamente en éxito de ventas en Alemania y UK. Algunos meses después, sueltan otros dos hits más, Duel y P-Machinery, incluidos los tres en el primer álbum del grupo, A Secret Wish, lanzado en 1985. En este disco también había más joyas, que no tuvieron tanta suerte, pero no es de recibo que la historia no le haya hecho un hueco a Jewel –cuyo remix de más de 6 minutos te dejo escuchar abajo-, sin duda el mejor tema de Propaganda.

Luego les pasó los que les pasa a las bandas creadas artificialmente, no supieron mantener el listón alto, se perdieron en elucubraciones musicales sin mucho sentido. Claudia Brücken lo intentó en solitario en los 90’s, pero sin éxito, aún contando en alguna ocasión con la presencia de Martin Gore a la guitarra.

Qué se le va a hacer, ¿fucking ochenta’s eh?

 

 

Escucha los mejores temas del disco A Secret Wish, de Propaganda

 

La Femme – Psycho Tropical Berlin

La Femme. Será una de las tres playas de Egipto –Marina resort-, reservadas para la elite femenina? De estas 100% para mujeres, burlando las castas miradas del público masculino, luciendo el último bikini Dior, aguardando la burka H&M en la toalla? Pues no. Será la serie TV de Singapur de finales de los 2000, que relataba la vida de tres modernas mujeres chinas? Duró un mes en pantalla, se ve que no gusta la ciencia ficción en la isla. Será el Dodge Chrysler de 1955, un cupé blanco y rosa especialmente diseñado para mujeres, con asientos delanteros tipo sofá cama de una sola pieza, limitando considerablemente la perdida de llaves -en especial las del coche-, pintalabios, kleenex, espejito, píldoras, chicles, lima, rimmel, bolsita de azúcar, agenda, tarjetero –de fidelidad, un mínimo de veinticinco-, polvo facial anti edad, cepillo para el pelo y los dientes, pero cero preservativo-? Pues va a ser que tampoco.  Será esta banda punk glam australiana de finales de los 70’s –sí, hubo vida musical más allá de AC/DC, REM e INXS en kangurulandia-? Bien podría ser, pero no. La Femme. Será esta banda francesa new wave surf de 2010 con aire ochentero que casi repela? Buf, pues sí.

la femme

Son esencialmente de Biarritz -sucursal vasca de París-, pero también de Bretaña, y de Marsella. Una mezcla explosiva sobre el papel. Menos en sus canciones. Hacen una new wave pop psyche alegre, surf, pero para la explosión, habrá que esperar. Se han aprendido muy bien la lección, robando de sus abuelos –Velvet, Kraftwerk, yéyé sesentera- y sus padres –Taxi Girl, Elli&Jacno y Edith Nylon para la french touch, B-52’s y Stereolab para la música de verdad-. Después de un par de EPs, sacan un álbum en abril de este año, Psycho Tropical Berlín. Parece que no hablo demasiado bien de ellos, en realidad el disco me encanta. Es muy variado, hay mucha creatividad y originalidad, engaña bastante –en el buen sentido de la palabra-. Y poco más, claro, con tan poca vida…

Te dejo con cuatro temas de la banda, muy representativos del abanico de estilos en los que se tiran con su tabla de surf.

 

 

Escucha una selección de las mejores canciones de La Femme.

Comateens – Comateens

Hay días así, no apetece nada escribir el post diario. Ni escuchar música, ni pensar en un grupo o artista para publicar, menos aún leer e indagar sobre su trayectoria para sacar algo digno. Pero he dicho que a 1.000 llegaría –van 235, ni una cuarta parte, seré abuelo cuando termine-, así que a 1.000 llegaré. Hoy voy a usar un truco, voy a hablar de un grupo sobre él que no hay nada que decir. O muy poco. Además estoy tranquilo porque, quitando algún loco de mi quinta, la probabilidad de que les conozcáis es bastante remota.

comateens

Comateens. ¿Ves? No te suena cero patato. Tuvieron su momento, abanderaron la new wave lo que tardó su primer disco en desaparecer de las listas y las fiestas. Se formaron en 1978, en Nueva York. Inicialmente era un duo formado por Nic North, bajista, y una tal Ramona Jan –ramona en francés tiene cierta connotación sexual, juas-, guitarrista. Luego se incorporó Lyn Bird, cantante, y se marchó Ramona –ella montó otra banda llamada Dizzy & The Romilars, si tu lunes ha empezado mal, no mires este vídeo, el único que hay en youtube-, y entró el hermano de Nic, Oliver. Formación final. En 1980 conocen a Marty Thau, productor musical, fundador del sello Red Star Records, más conocido por haber sido manager de los New York Dolls y de Suicide al principio. Componen dos temas que este incluye en un recopilatorio de música new wave publicado en 1980, donde comparten surco con The Fleshtones entre otros. El mismo año publican su primer álbum, homónimo, que no tiene mucho éxito en los US pero sí curiosamente en UK y Francia. Incluye la famosa versión de Summer in The City, de Lovin’ Spoonful, y algunos temas bien hechos de funk blanco con new wave urbana, como Ghosts y Late Night City. Eran tiempos de B52’s, Kid Creole & The Coconuts, Beat, seguro que lucía el sol.

Luego sacaron otros dos álbumes, Picture on a String, de 1983, y Deal With It, en 1984. El primero de los dos contenía una muy bonita versión de Uptown, de Barry Man y Cinthia Weil, y el famoso Get Off My Case, el único “éxito” de la banda. El grupo se separó el año siguiente y a los dos años Oliver North murió de sobredosis. Y ya está. ¿Ves? Poca chica. A mi me gusta, que conste.

 

 

Escucha los mejores temas de Comateens