Los Saicos – Demolición

La noche anterior, un tipo afincado en Perú pasó largas horas en el blog, leyendo cientos de entradas. No sé cuáles, WordPress no da para tanto, pero intuyo que tiene un gusto musical exquisito, ja. Si todos los visitantes a undia-undisco.net tuviesen el mismo ratio de posts leídos por visitas, pondría publicidad, seguiría otros 1.000 días, y al finalizar, compraba Google y Apple. Y las cerraba. Jo qué goce.

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The Turtles – Happy Together

Pues ya he ido. A ver a los Minions digo. Soy fan incondicional de estos vivarachos bichos. Es gozoso verles repartirse soplamocos y cariñitos, usando un lenguaje mitad infantil mitad esperanto, siempre en busca de un villano que seguir o una banana que zampar. Un derroche de ocurrencias geniales y escenas hilarantes que les hace irresistibles. Coge a tu nieto y tu abuelo de la mano y corre a verles, son 80 minutos de carcajadas sanas.

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Day Wave – Total Zombie

Se ve que mis desaventuras con la gripe sólo me hacen gracia a mi. No pasa nada, lo hago como antídoto, funciona mejor que la medicación. Me han dicho que este año evoluciona con facilidad hacía la neumonía, esto no mola, ya es una palabra mayor. Los patos cruzan los dedos palmeados para que así sea, no pienso dejarles este gusto.

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Jagwar Ma – Howlin

Yastamos. Sé que algunos se alegran -y eso que no hablo de los más pequeños-. Lejos de mi decir que estas fiestas que vienen son un coñazo nefastas, a estas alturas del mes, ya nadie me va a prestar atención. Me conformo con contar los días hasta el siete de enero. Entiendo que cada cual le asocie los sentimientos que quiera, por obligación, por norma, por tradición, por gusto, porque tu empresa te ha dado vacaciones, porque te lo reclama el pequeño, porque lo pone el calendario. Pero cuando estás liberado de todo esto, dices, para qué c… esperar estas fechas para caer en la exaltación de la amistad y el amor y escuchar sonoros “Suegra, te quiero”, cuando podría ocurrir …. Vale, la suegra es un mal ejemplo. Mejor miremos a Jagwar Ma, aunque sea con varias copas de Freixenet oro. Noel Gallagher –los más pequeños dirán, WTF is this chicken, yo no me enfadaré porque no es nadie importante- lo bramó tan efusivo como siempre: “El porvenir de la Galaxia está en manos de Jagwar Ma”. Luego le dieron un soplamocos navideño y volvió a dormir la mona.

Jagwar Ma realmente no necesitaba a este padrino. Primero porque le puede pasar lo que a muchos deportistas jóvenes, que de repente ven como van arrastrando a un país entero deseoso de más victorias y hazañas y records y medallas e himnos, aunque no tengan ni idea del deporte en cuestión.  “Ah, no puede chutar la bola con el pie?”, “Coño, si la bola es de acero y pesa siete kilos”. Segundo porque, sinceramente, si yo fuera un artista novel, trataría de no cruzarme con Noel Gallager. Ah, también han tenido más padrinos, como Johnny Marr. No tengo nada contra este último, pero su largo contacto con Morrissey ya me hace dudar. Y Foals, que se les llevó de gira en su último Tour por UK. Foals sí que es digno, por mi que pueden apadrinar a quien quieran sin levantar la sospecha. Quienes son Jagwar Ma?

Jagwar Ma Howlin

Un personaje de la Guerra de las Galaxias con puré en la boca? No, son australianos –si a estas alturas piensas que es lo mismo es que has caído más bajo que yo-. Gabriel Winterfield, canto y guitarra, y Jono Ma, guitarra, teclado y programación, forman Jagwar Ma en 2011 en Sidney, después de pasar por múltiples bandas, de pop, de rock, de krautrock, de … cosas, vamos. La wiki del dúo tiene cierto tono entusiasta, se ve que la ha redactado un amigo –ellos?- y que se contiene para no ponerlos en el altar ya directamente, cosa que no le gusta a la wiki si el altar ya está lleno con tres generaciones de músicos con pedigrí y derecho vitalicio a acampar ahí.

En 2012 sacan un primer single, Come Save Me. Es música ochentera como la que se hacía en Manchester en los ochenta y que se llegó a conocer como Madchester. Happy Monday, Stone Roses, con algo de Chemical Brothers, en mucho más suave. Y sonidos Beach Boys. El grupo enciende pasiones, más que nada porque muchos de los periodistas/bloggeros de hoy crecieron con esta música, si me apuro, un pelín sin sabor si no lo controlas un poco. En junio de 2013 sacan su primer álbum, Howlin –aullando-. Es pop surf energizante bien hecha, muy australiana. Perfecta para estas fiestas, bailar, conducir, tomar copas, mirar chicas, cagarte en los muertos de algún ministro que se está luciendo con su ley del aborto –ya tendrá su post, en breve-. Sin embargo, Jagwar Ma, apuesto 5 dólares australianos que en 2014 ya no estarán por aquí.

 

 

Escucha algunos singles de howlin, de Jagwar Ma

 

La Femme – Psycho Tropical Berlin

La Femme. Será una de las tres playas de Egipto –Marina resort-, reservadas para la elite femenina? De estas 100% para mujeres, burlando las castas miradas del público masculino, luciendo el último bikini Dior, aguardando la burka H&M en la toalla? Pues no. Será la serie TV de Singapur de finales de los 2000, que relataba la vida de tres modernas mujeres chinas? Duró un mes en pantalla, se ve que no gusta la ciencia ficción en la isla. Será el Dodge Chrysler de 1955, un cupé blanco y rosa especialmente diseñado para mujeres, con asientos delanteros tipo sofá cama de una sola pieza, limitando considerablemente la perdida de llaves -en especial las del coche-, pintalabios, kleenex, espejito, píldoras, chicles, lima, rimmel, bolsita de azúcar, agenda, tarjetero –de fidelidad, un mínimo de veinticinco-, polvo facial anti edad, cepillo para el pelo y los dientes, pero cero preservativo-? Pues va a ser que tampoco.  Será esta banda punk glam australiana de finales de los 70’s –sí, hubo vida musical más allá de AC/DC, REM e INXS en kangurulandia-? Bien podría ser, pero no. La Femme. Será esta banda francesa new wave surf de 2010 con aire ochentero que casi repela? Buf, pues sí.

la femme

Son esencialmente de Biarritz -sucursal vasca de París-, pero también de Bretaña, y de Marsella. Una mezcla explosiva sobre el papel. Menos en sus canciones. Hacen una new wave pop psyche alegre, surf, pero para la explosión, habrá que esperar. Se han aprendido muy bien la lección, robando de sus abuelos –Velvet, Kraftwerk, yéyé sesentera- y sus padres –Taxi Girl, Elli&Jacno y Edith Nylon para la french touch, B-52’s y Stereolab para la música de verdad-. Después de un par de EPs, sacan un álbum en abril de este año, Psycho Tropical Berlín. Parece que no hablo demasiado bien de ellos, en realidad el disco me encanta. Es muy variado, hay mucha creatividad y originalidad, engaña bastante –en el buen sentido de la palabra-. Y poco más, claro, con tan poca vida…

Te dejo con cuatro temas de la banda, muy representativos del abanico de estilos en los que se tiran con su tabla de surf.

 

 

Escucha una selección de las mejores canciones de La Femme.

Pixies – Doolittle

Frank Black tiene la cabeza como un M&Ms cacahuete amarillo. Lo sé, me acabo de comer uno. La pequeña M impresa en blanco en la chuche va por “Mística alienígena”. Porque cuando no compone ni canta, Frank Black habla de ovnis y distorsiones espacio temporales. También de extraterrestres, planetas lejanos, y cosas así. Oye cada uno con sus creencias y cositas verdad? Yo por ejemplo, como M&Ms, los de cacahuete y de cualquier color. La M de las mías es por “Menudo post más raro Fiouck, céntrate un poco”. A lo que iba, hoy toca celebrar a uno de los grandes, hacía mucho que el blog no volvía a la década de los milagros, los lustros prodigiosos, los mal llamados 80’s. Ja. Pixies, hoy toca Pixies. Qué grandes.

La segunda parte de los 80’s les pertenece casi entera. La apisonaron con su talento y creatividad inmensos. En 1984, Frank Black, que en esa época se llama todavía Charles Michael Kittridge Thompson IV –con cabeza de Jelly Beans-, conoce en la universidad a su amigo de toda la vida, Joey Santiago. Frank es fan de música de los 60s –los cuatro sosos de Liverpool y Donovan entre otros, a parte de haber pasado múltiples veranos en campamentos religiosos donde escuchaba rock cristiano-, mientras que Joey sólo escucha punk rock y Bowie. No es difícil adivinar quien le enseñó al otro. Empiezan a componer temas y publican un anuncio para reclutar a un bajista, en el que solicitan un músico al que le guste Hüsker Dü y Peter, Paul & Mary, dos estilos claramente opuestos. Se presenta Kim Deal, guitarrista, que no bajista, y recién casada. Queda muy bien eso de decir “supimos a la primera que era ella la que buscábamos”, cuando en realidad, fue la única en contestar el anuncio. Luego se les junta David Lovering, amigo del marido de Kim. Para escoger un nombre, Joey mira en el diccionario que siempre le acompaña –era filipino, nacido en Manilla- y se detiene en la palabra Pixie –en español, un elfo pequeñito-. Dan un primer concierto en Boston en septiembre 1986, como teloneros de The Throwing Muses. Después de su actuación, se les acerca Gary Smith, afamado productor musical, que, según la leyenda, les dijo nada más darles la mano: “no podría conciliar el sueño hasta que no fuerais mundialmente famosos”. Estos rockeros, menudos románticos. Se encierran tres días en un estudio, del que salen con dieciocho canciones y varias cassettes para enviar a discográficas y medios. Le llega una a Ivo Watts-Russell, dueño del mítico sello 4AD, no se queda impresionado pero su novia de aquel entonces le convence de firmarlos. Le puede dar las gracias. De los dieciocho temas, se quedan con ocho para grabar un EP, llamado Come On Pilgrim. A la hora de imprimir la funda, Charles Michael Kittridge Thompson IV decide llamarse Black Francis -Frank Black cuando inicie su carrera en solitario-, y Kim Deal, Mrs John Murphy –nombre de su marido-.

Pixies-Doolittle

El EP tiene ya todas las características del estilo Pixies. Punk rock y surf, letras raras (incesto, onanismo, religión, etc), mezcla de inglés y español, bajo poderoso, guitarra torcida y frágil, batería omnipresente. Y la voz de Black Francis, aguda y grave, suave e histérica. Muchas de las canciones son construidas según el mismo esquema, un ritmo lento que explota durante el estribillo. El año siguiente, 1987, publican su primer verdadero álbum, Surfer Rosa, el disco de cabecera de Kurt Cobain –Pixies fueron la mayor influencia de Nirvana-. Varios medios musicales –Melody Maker y Sounds- lo declaran nada más publicarse como el disco del año. Al igual que el EP, el álbum mezcla con infinito talento muchos estilos, con dos singles de éxito, Gigantic –una de las pocas canciones escritas por Kim-, y Where is my mind, la canción posiblemente más famosa de la banda. Después de una enorme primera gira por toda Europa –¡por qué no fui!-, con grabación de una Peel Sesions incluida, vuelven a los US para grabar un segundo disco. Doolittle. Indudablemente el mejor de los cuatro que publicó Pixies, con una cantidad increíble de éxitos y canciones con estilos tan variados para la eternidad. Here comes your man, Monkey gone to heaven, Hey, Debaser, Tame… Forma parte de la leyenda rock desde entonces, difícil no incluirlo en el top 10. En la lista de los 500 discos más grandes de la historia de la música, Rolling Stones lo sitúa en el #266, cuando debería estar mucho más cerca del Nevermind de Nirvana, del London Caling de The Clash o el Nevermind the Bollocks de los Sex Pistols. Un álbum majestuoso. Wow.

 

 

 

Escucha las mejores canciones de Pixies.

 

The Beach Boys – Pet Sounds

Un disco que ocupa el #2 de la clasificación hecha por Rolling Stones de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos, no es cualquier disco. Por mucho que el grupo detrás de él tenga ese nombre horrendo y soso. Si los Cow Boys guardan vacas, los Beach Boys guardan tablas de surf. Y se ocupan del combi Volkswagen, buscan romero y tomillo para mezclar con el tabaco, custodian el rebaño de rubias. Pero, ¿sacar un disco que inspiró a los mismísimos cuatro sosos de Liverpool para su Sgt. Pepper’s?

Vale que no fue el primer intento de la banda. Concretamente el número 11. Diez discos sacó la banda antes de entender que, después de 100 canciones hablando de surf, igual era hora de cambiar de registro. Además tenían una obsesión –la misma que Bob Dylan, más o menos-, acabar con la hegemonía de la invasión británica en suelo US. Con Pet Sounds, lo van a conseguir, pero a destiempo.

A finales de 1965, Brian Wilson, el líder carismático -aunque medio loco- de la banda,  intuye que el grupo va hacia el muro si no da un giro en su trayectoria musical. Decide abandonar las giras para centrarse en la composición de algo nuevo. Algunas semanas antes, los cuatro sosos han lanzado Rubber Soul; Brian Wilson queda fascinado por el álbum, su unidad, la complementaridad de cada tema. Sabe que tiene que sacar algo grande para, no sólo contrarrestar el golpe, sino poner el listón tan alto que nadie más podrá hacerle(s) sombra. A su mujer, Marylin –adivina el color de pelo… has perdido, era morena- le anuncia: “Marilyn, voy a hacer el mejor disco! El mejor álbum de rock de todos los tiempos”. Ya sabes, si le sueltas esto a una mujer, más te vale no fallar.

pet_sounds

Y no falló. Brian Wilson era un genio. Con problemas psicológicos y adiciones a todo tipo de sustancias incluidos. Contrata a un joven letrista y publicista, Tony Asher, que sabe encontrar las palabras para expresar sus ideas. Componen en dos meses algunas de las mejores canciones pop de la historia de la música. El resultado se queda muy lejos de los temas surf, alegres y despreocupados, marca de la casa hasta la fecha. Pet Sounds es increíblemente innovador y precursor, y anuncia antes que cualquier otro disco la llegada del rock psicodélico. 13 canciones para un álbum mítico. Como muchas veces, el éxito de ventas no llega de inmediato. No pasa del #10 en los charts cuando se estrena. Pero los cuatro sosos quedan impresionados. McCartney regaló una copia a cada uno de sus hijos para “su educación musical”. Y de la canción God Only Knows, siempre dijo que era la mejor canción pop jamás escrita. Pet Sounds obligó a los Beatles a superarse, y justo después de Rubber Soul, sacarían Sgt. Peppers Lonely Heart Club Band, que Rolling Stones terminaría colocando en el #1 de esta misma lista de los 500 mejores álbumes. Eso sí, no todos opinan lo mismo. The Times, El New Musical Express, Mojo y muchas más revistas musicales han elegido Pet Sounds como el mejor álbum de música popular de todos los tiempos. Es un álbum esencial, roza la perfección en la composición e interpretación. Tenía el vinilo, con esa caratula horrorosa, quiero creer que me lo robó un fan. Capullo.

Escucha entero Pet Sounds, de The Beach Boys