Hall & Oates es posiblemente el grupo –dúo- cuyos números son inversamente proporcionales a su fama. Quiero decir, no tengo otro ejemplo de artista que haya vendido tantos discos y que nadie sea capaz de situar correctamente o de nombrar cuando suena uno de sus hits. Es más, si sólo fuera por ellos, hoy seguiríamos con su música a todas horas, pero a finales de los 80 el público se cansó de tanto pop empalagoso y los tiró al baúl de los recuerdos. Yo desde luego no los iba a rescatar.
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Beck – Odelay
Si no recuerdas exactamente a qué se parece Beck, mira en youtube cualquier corto de esquí extremo patrocinado por Red Bull, preferentemente rodado en las Rocosas: todos los esquiadores tienen pinta de Beck. Melena rubia, gafas de espejo, ropa falsamente despreocupada, sonrisa triunfante, cada gesto estudiado para que las chicas se extasíen. Comen musgo mojado en salsa soja y wasabi y beben zumos de hortalizas, se acuestan pronto y quieren a su mama, muy un pelín aburridos según los estándares de Fiouck.
Samantha – Eviva España
Armaggedon. Catástrofe de alcance incalculable. This is the end. Apaga y vámonos. Resulta que Canal Sur no ha emitido correctamente las doce campanadas. Jatetu. Veintidós años llevo en este país. Créeme, me siento muy identificado con esta tierra que, si bien no me ha visto nacer, sí me ha visto crecer como ciudadano y mejorar como persona –bueno eso espero-. Pero que los medios puedan llevar 48 horas dedicándole recursos y espacio a esta inocua metedura de pata, como si fuera el peor terremoto social por el que España ha pasado en sus últimos tropecientosmil años, qué quieres que te diga, puede conmigo. Me saca de quicio.
Tainted Love – Soft Cell
Siempre me ha gustado presumir de haber escuchado, de chaval, música diferente. No tengo don especial para nada, pero de joven se me daba bien descubrir grupos y músicos fuera de los decretos promulgados por la industria y los medios afines. Artistas que eran los que realmente hacían avanzar las cosas y con los que la música evolucionaba. En 1981 se publicó un álbum que tuve a bien comprar pero que, poco después, bien me robaron, bien me sustrajeron, bien me quitaron, bien me mangaron. Otra opción no veo, porque con los vinilos tengo especial cuidado.
Courtney Barnett – Puto Canguro
Hoy tengo mala leche, a veces me pasa, a veces te pasa, a todos nos pasa, sobre todo si eres chica. Ja, vale lo admito, esa es fácil y no me honra, pero qué se le va a hacer, tengo mala leche y busco cabezas de turco. Australia por ejemplo. Estoy de este país y sus habitantes hasta el gorro. Un gorro triturado por un puto canguro con pinta de cretino congénito.
Jem – They
Vencí al microbio, strong Fiouck. La mierda esa diminuta tiró la toalla y en cuanto vio que no me podía abatir se marchó de madrugada, dejándome exhausto, pero sano. Lo vi marcharse por el conducto de aire con su chándal del Madrid arrugado, ahora estará martirizando al vecino, así aprende éste a montar fiestas en su casa hasta altas horas de la madrugada.
She & Him – Classics
Lunes veintidós de diciembre, día N menos 2 -N por nefasto-. The Great Christmas Swindle, la gran farsa navideña, a la vuelta de la esquina. Como todos los años, no recuerdo en qué momento renuncié a renunciar, y me vestí torpemente con el traje ya muy gastado de ciudadano participativo del esfuerzo de guerra, buscando regalos para los que me soportan todo el año luciendo sonrisa enigmática como aquella mujer con marido amnésico en el spot TV para Golf hace muchos años.