Hall & Oates – Maneater

Hall & Oates es posiblemente el grupo –dúo- cuyos números son inversamente proporcionales a su fama. Quiero decir, no tengo otro ejemplo de artista que haya vendido tantos discos y que nadie sea capaz de situar correctamente o de nombrar cuando suena uno de sus hits. Es más, si sólo fuera por ellos, hoy seguiríamos con su música a todas horas, pero a finales de los 80 el público se cansó de tanto pop empalagoso y los tiró al baúl de los recuerdos. Yo desde luego no los iba a rescatar.

Sin embargo, cuando te pones a escuchar sus canciones treinta años después, hay que reconocer que lograron perpetuar una tradición pop contra viento y marea, en una época en la que este género fue ninguneado y pisoteado como ningún otro por el punk, la disco music, el metal, el gótico, la new wave, el synth pop, etc. Pero ahí estuvieron, tan dignos –pelín horteras si quieres mi opinión- enfundados en sus trajes de lentejuelas.

Hablamos de un dúo que vendió decenas de millones de discos en quince años. No está mal para un sueco y un iraquí. Bueno realmente ambos eran yankees, pero uno era tan rubio que parecía nórdico y el otro tan moreno que podía proceder de cualquier país de oriente medio. Sólo en los US vendieron trece millones de álbumes y otros tantos singles.

Hall & Oates Maneater

Y sigues sin ver quienes son, ¿verdad? Pues enchufa Maneater, y apuesto dos copas de rueda –puedo cada vez menos con el gin tonic- que a los tres segundos vuelves y dices: coñooooooo, claroooooo, maneateeeeeeer, los de jolanots. Más o menos, jolanots.

Hall & Oates empezaron juntos en 1972 en Filadelfia. Se habían conocido cinco años antes -cuando Daryl Franklin Hall lideraba The Temptones y John William Oates hacía lo propio con The Masters-, en un certamen musical en el que casi acabaron con su carrera de forma prematura: estalló una batalla campal entre gangs rivales que degeneró en un tiroteo a lo jolibud. El azar hizo que ante el pánico desatado, ambos encontraran refugio en el mismo reducto del edificio. Allí, como en las bonitas películas –he dicho bonita, no porno-, tuvieron todo el tiempo del mundo de intercambiar acerca de sus gustos musicales y darse cuenta de que lo mejor que podían hacer era unir talentos.

Cosa que hicieron hasta finales de los 80. Doce o quince años que les dieron tiempo a publicar una cantidad ingente de hits, en los que su pop resultaba ser una inteligente mezcla de soft rock con R’n’B. Seis de sus canciones –las que te dejo para escuchar- llegaron a ser #1 en las listas US, tocando de verdad el cielo en 1982 con Maneater. Siete discos de platino, seis de oro, miembros eméritos del Songwriters Hall of Fame, #15 de los 100 artistas más importantes de todos los tiempos según el Billboard Magazine, #1 en la lista de los dúos.

¿Ahora sí?

 

 

 

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