America – America

Todo el mundo parece preocupado por saber what the fuck les pasó a los dinosaurios hace millones de años, cuando la naturaleza escupía vidas de dimensiones desmesuradas –seguro que había tomates Raf de tres metros de alto, qué envidia-, pero nadie se apresura a descubrir what the fuck les pasó a los dinosaurios del soft rock anglo americano de los setenta.

Sigue leyendo

Christopher Cross – Ride Like The Wind

El drakkar vikingo de los hombrecitos verdes de Spotify tiene vías de agua. Las pérdidas del ejercicio 2014 han triplicado las del año anterior, para establecerse en más de 160 millones de euros. La plataforma de streaming musical tiene siete años; a esa edad en internet, ya eres un jubilado del Imserso al que le habría tocado el sueldo Nescafé vitalicio. Spotify no; y posiblemente ningún competidor directo.

Sigue leyendo

Hall & Oates – Maneater

Hall & Oates es posiblemente el grupo –dúo- cuyos números son inversamente proporcionales a su fama. Quiero decir, no tengo otro ejemplo de artista que haya vendido tantos discos y que nadie sea capaz de situar correctamente o de nombrar cuando suena uno de sus hits. Es más, si sólo fuera por ellos, hoy seguiríamos con su música a todas horas, pero a finales de los 80 el público se cansó de tanto pop empalagoso y los tiró al baúl de los recuerdos. Yo desde luego no los iba a rescatar.

Sigue leyendo

Rosie Vela – Magic Smile

Estaba escuchando yo vinilos ayer, cuando de repente me encontré con uno que llevaba lustros sin sacar de su caja. Y digo yo, nena, te voy a rescatar –oh sí baby rescátame, creo haberle escuchado decir a lo lejos-, aunque nadie te conozca, pero te lo mereces. ¿Y por qué se lo merece una desconocida dices tú? Lee, ya verás.

Roseanne Vela. Rosie Vela para los amigos. Es norte americana, ronda ya los sesenta años. Nació en Texas, aunque con dieciséis años se mudó a Little Rock, Arkansas -este pueblo me suena a novela de terror de Stephen King-, allí estudió arte y música y empezó a salir en portadas locales, la verdad es que era muy guapa –thanks baby-, es un dato importante para lo que sigue. Conoció al amor de su vida, un joven músico llamado Jimmy Roberts, se casaron, pero no tuvieron tiempo de ser felices, él falleció por culpa de una m… de cáncer a los pocos meses. He leído por ahí que Jimmy murió en los brazos de Rosie. Ays. Vela negra. Poco después, estamos en 1974, se marcha a Nueva York; olvidar. E intentar relanzar su carrera de modelo, ganar algo de pasta para vivir su verdadera pasión, la música –tocaba el piano desde los seis y había estudiado ópera-.

Rosie Vela

En Nueva York se convierte en top model. En esta época no eran las diosas en las que se han convertido hoy, pero catorce portadas de Vogue avalan su trayectoria como modelo. Guapa, nena –gracias baby-. A principios de los 80, con la ayuda de su hermano, compra e instala un estudio de grabación en su casa. Pasa años componiendo y escribiendo, letra y melodías, pop elegante y soft rock tan en boga. Cuando se siente lista, mueve a todo el gremio para dar con sus ídolos y conseguir lo que nadie había conseguido en años: volver a reunir a Donald Fagen y Walter Becker, ambos fundadores de Steely Dan, banda de rock jazz rock folk funk r&b blues –pon ahí lo que tú quieras, menos rap y punk- que vendió más de 40 millones de discos esencialmente en los US en la década de los 70’s. Llevaban ya más de cinco años separados, pero el ímpetu de Rosie Vela en conseguir que trabajasen en su álbum funcionó. Producido por Gary Katz –productor de los trabajos de Steely Dan-, Zazu sale en 1986, distribuido por A&M, un sello de Polygram, hoy Universal. El resultado? Un disco muy bonito, con melodías muy trabajadas y variadas, nada fáciles, acompañadas por una voz cálida y alegre. La canción Zazu –la que da el nombre al disco- es la más bonita, pero sólo tengo una en mp3, Magic Smile, afortunadamente muy representativa del resto del álbum. En su día se la comparó con Joni Mitchell, Rickie Lee Jones o Kate Bush, y talento no le faltaba.

Sin embargo y contra todo pronóstico, en los US el disco no funcionó nada, cosa que le obligó a salir a Europa a promocionarlo. Cuando le tocó el turno de ir a Francia, su discográfica incluyó en el tour a la ciudad en la que yo trabajaba, en una radio. Un amigo mío, muy metido en el mundillo de los sellos, organizó un coctel de bienvenida en su bar, y me invitó. Dios, qué guapa era –vas a hacer que me ruborice, baby-. Y ahí estaba yo con mi amigo, tomando mi copa de champagne, cuando de repente ella decidió que había tenido suficiente y empezó a despedirse muy amablemente de la gente. Y a mi, grandullón medio atontado, me dio un beso en la mejilla. Wow. El que se ruborizó fui yo, la verdad, no soy ningún héroe. Ay Rosie, sepas que tu disco me gusta mucho, y ese magic kiss, uch…

 

Escucha Magic Smile, de Rosie Vela

Fleetwood Mac – Rumors

Poco antes de cumplir un cuarto de siglo, me puse a trabajar en una radio FM de una ciudad “grande” del oeste de Francia, teniendo ocasión de hacer amistades con representantes de la industria musical. En aquella época, los empleados de las discográficas no sentían ninguna vergüenza en decir que vendían música y vivían de ella. Hoy, preferirían inventarse cualquier mentira, incluso las más inverosímiles –¡no me pegues, que soy banquero!-, con tal de no admitir su verdadera condición.

Lo bueno es que, a parte de regalarme cantidad vergonzosa de discos, siempre tenían muchas anécdotas que contar. Era el final de la década prodigiosa, los años de oro, 75-85, que tantos géneros y estilos vieron nacer –y desaparecer-. Así que, anécdotas, tenían para llenar enciclopedias, de estas que luego ves con el 80% de descuento en la feria del libro. Una de las que más me llamó la atención, era sobre el álbum Rumors, de Fleetwood Mac. Se decía que hasta que saliera Thriller de Michael Jackson, había sido el disco más vendido de la historia de la música popular. Fleetwood Mac, Rumors, me sonaba a chino, pero callaba.

FMacRumours

Yo era hijo espiritual de The Sex Pistols y The Cure, así que estos folky rocky popy yanquis no me ponían, la verdad. Eso sí, recordaba perfectamente la caratula del disco, de haberla visto en casa muchas veces. Este tipo con coleta y barba mirando con cierta suficiencia a una rubia que se suponía era la cantante, con un par de bolas –de las de verdad, no te vayas a imaginar cosas que no son-, colgando entre sus piernas.

Luego con la edad vas recapacitando, y quitando los sosos de Liverpool y el cretino de Morrisey, te pones a escuchar de todo; hay tantos artistas y discos que merecen la pena. Y resulta que Rumors, de Fleetwood Mac, es una gozada de este pop rock de finales de los 70’s. Mick Fleetwood, John McVie, Christine McVie, Lindsey Buckingham y Stevie Nicks, la rubia de la portada. Once canciones sumando 39’03” que marcan de forma irrepetible el fin de un ciclo musical en los EEUU. Con Rumors, se acaba el soft rock de la costa oeste. Pero de qué manera…

 

Escucha entero Rumors, de Fleetwood Mac