Cuando una película lo reúne todo, unas criticas sinceramente admirativas, una recepción deslumbrante por parte del público, una cantidad escandalosa de premios, y esa resonancia especial en la sociedad, siempre hay algún mamarracho necio –se me ocurría un sinfín de palabrotas más, pero me dicen que tengo que cuidar un poco más los modales aquí- para ponerla a parir. La típica postura para quedar guay en una charla, a ver si la rubia de al lado cae rendida. Puede funcionar, si la rubia es también una mamarracha necia –no, no me harás decir lo que no he dicho-. Ya, lo sé, cada cual puede opinar lo que quiere, pero decir “sensiblería grotesca, realización vergonzosa, compendio de bobadas” como he podido leer, si no es de juzgado, como mínimo se merece un pequeño soplamocos para ayudar a despejar esta mente gruñona. Francamente, para qué ser aguafiestas? Amélie Poulain es una película que te llena la cabeza y el corazón de felicidad, este instante fugaz tan difícil de alcanzar.
Black – Wonderful Life
Qué cosas pasan en el país vecino. Un –iba a decir revista, pero no sería justo con las de verdad- periodicucho publica fotos del principal mandatario galo “en brazos” de una mujer que resulta no ser la oficial, y se arma la de dios. Me he metido en Le Monde –el supuestamente periódico de referencia, culto e intelectual, de izquierdas, trajes de pana en los 70’s, chaqueta Boss hoy en día- y los comentarios asustan. Que sí es el Presidente, que sí debería dar el ejemplo, que se agradecería dejara de follar durante los cinco años que le han tocado para centrarse en los problemas del país. Buf. Por dios…
Rammstein – Du Hast
Cuando me dispongo a escribir el post del día, trato de variar los países de origen, para no estar siempre chupando de los botes UK y US. A veces elijo un país musicalmente exótico, y me pongo a listar todas las bandas que me vienen en mente sin consultar ninguna fuente. Esta mañana dije, vayamos a Alemania, más exótico imposible. Mientras me estaba preparando el zumito de hoy, agregué a mi lista siete nombres: Kraftwerk, Can, Neu!, Boney M, Nina Hagen, DAF, Nena. No me salían más. Luego comparé con una lista más exhaustiva en la wiki, para ver a quien me había saltado vergonzosamente. La verdad es que Fiouck is the fucking milk, fueron pocos los fallos –hablo de bandas importantes por el número de discos vendidos-: Scorpions, Alphaville y Rammstein.
Ofra Haza – Im Nin’Alu
Ofra Haza nació en Israel, de padres oriundos de Yemen, en 1957. Entorno humilde, nueve hermanos, educación religiosa sin pasarse, seducida desde pequeña por la cultura yemení y hebrea, dedicó toda su corta vida a cantar, mezclando sonidos árabes e israelíes. Intentó tender puentes culturales entre los pueblos y las religiones de la región, aunque apuesto un Plymouth con Fever Tree que los puentes en cuestión están sin acabar o derrumbados. Qué plastas, todos.
Fela Kuti – Colonial Mentality
Ayer en internet corrió como la pólvora una noticia –buzz, en inglés onomatopeyasco- entre el público masculino, que nos puso a todos –venga ya, no mientas- una sonrisa de oreja a oreja y que abrió de repente unas perspectivas gloriosas. Según un estudio científico –insisto en la palabra científico, hablamos de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte -, tragar semen al menos dos veces por semana alejaría la posibilidad de tener cáncer en las mujeres. Wow. La Directora de Investigación, Helena Shifteer, afirmó haberlo puesto en práctica desde hace lustros con su marido e insistió en que para que el método sea efectivo, debe practicarse al menos dos veces por semana. Tal vez sea todavía un poco pronto para saber si ella está a salvo de un cáncer, pero quien está en plena forma y súper feliz es el marido. Para una vez que los efectos colaterales de un tratamiento médico son beneficiosos para la salud…
Dub Incorporation – Paradise
Esta mañana he llamado a Ana Botella, mi ilustrísima. Antes había estado maravillándome con esta nueva dimensión rock que ella, mi excelentísima, le estaba dando a nuestra ciudad. Para que veas, antes de mediados de abril habré ido a los conciertos de Dub Incorporation –reggae dub para abrir apetito-, Savages –la verdadera revelación rock londinense porque el pidehostias de Jake Bugg es un farol-, Stranglers –por sexta o séptima vez en mi vida-, Toy –para mi la gran banda de los 10’s- y Matthew E. White –el oso delicado, oro puro-.
La Grande Sophie – Ma Radio
Marsella, mi gran asignatura turística pendiente en el país vecino. Mar, sol, cultura, historia, algo así como la Barcelona francesa. Ah La belle Marseille. Con su puerto milenario, destino final para cientos de miles de franceses repatriados desde una recién independizada Argelia en 1962, seguidos de cerca por otros cientos de miles de argelinos, huyendo de una renovada miseria. Su casco antiguo y sus lindas callejuelas donde perderse –y posiblemente la cartera también-, sus hermosas calas donde leer la magnífica trilogía de serie negra que el mítico escritor Jean Claude Izzo le dedicó a su ciudad en los 90’s. Su equipo de fútbol de quejicas –antes he comprobado que el blog no tenía ningún lector habitual de allí, que no andan muy fino con el tema, a su lado los Ultra Sur parecen bailarinas con tutu-. Y sus preciosas plazas, con innumerables terrazas donde comer la famosa Bouillabaisse –o bullabesa, sopa de pescados-, escuchando a La Grande Sophie y su guitarra rebelde.