Gershon Kingsley – Pop Corn

Es Pop Corn la canción más pesada y odiada de la historia de la música popular? O todo lo contrario, es Pop Corn el tema más vanguardista que se recuerde? Hoy, en nuestra serie “Fiouck y las preguntas esenciales de la vida”, abordemos el singular engendro Pop Corn, publicado en 1969, uno de los primeros éxitos de la música electrónica. Bueno, con permiso del tema Messe pour le Temps Présent, creado dos años antes por Pierre Henry.

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Monty Python – La Vida de Brian

El 21 de noviembre de 2013, ocurrió la mejor noticia que el mundo entero había escuchado en muuuucho tiempo: iban a volver los Monty Python, por fin. Anunciaron un nuevo espectáculo para este verano, en el O2 de Londres, la sala reservada a los grandes conciertos musicales. La primera aparición de la legendaria banda de cómicos chalados británicos en cuatro décadas. Lo anunciaron a su estilo, haciendo reírse a carcajadas a las decenas de periodistas presentes durante su rueda de prensa y a los millones de ingleses que la siguieron en directo en la televisión. Es que a los Monty Python sólo les hace sombra la Momia Real y su sequito de retoños de todo menos divertidos. De hecho 43,5 segundos después de ponerse a la venta las entradas, ya se habían agotado, obligando a la organización a ampliar a cinco el número de representaciones previstas. Vamos, hacerse con un preciado ticket fue más complicado que conseguir una mesa en su día en El Bulli del Sr. Adrià.

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The Cramps – Gravest Hits

El domingo es un día raro. En principio no tienes que ir a currar y deberías de alegrarte por ello, pero al final muchas veces lo pides a gritos. Ya desde muy chiquitín aprendes a mirarlo mal, porque no tienes más remedio que hacer los deberes, aún cruzando los dedos para pillar un buen trancazo y no ir al cole al día siguiente. Es un día que huele a aburrimiento, a comilona con sobremesa excesiva, a reflexión implacable sobre la fatuidad de nuestras vidas y a juramento solemne de que esto va a cambiar. Hasta el domingo siguiente. Así que ya que tienes el día jorobado, te lo voy a estropear un poco más, con uno de los grupos más raros que recuerde.

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Erik Satie – Gymnopédies

Erik Satie murió pobre, muy pobre, casi en la indigencia. Se intuía, pero como no permitía que nadie accediera nunca a su pequeño estudio de las afueras de París, sólo se intuía. Cuando falleció, sus amigos que por fin pudieron entrar en la vivienda del pianista se quedaron perplejos –después de constatar que carecía de prácticamente todo- ante lo amontonado: dos pianos atados entre sí, una colección de falsos cuellos y otra de paraguas, y en el armario, trajes idénticos de terciopelo gris, con los que llevaba vistiendo muchos años. Y nada más. Tenía amigos que le podían haber ayudado, muchos amigos que se hubieran dejado la piel por él. Pero Satie nunca pidió. Ni rescate, ni lástima, ni limosna.  Sobrevivió como pudo a una relación tumultuosa con el piano, iniciada cuarenta años antes.

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Warpaint – Warpaint

Hoy me toca viajar y como siempre, me resulta incómodo alimentar el blog en estas condiciones. Porque aunque cuente las cosas a mi manera, no me las invento. Este ejercicio diario requiere algo de lectura antes de regurgitar –buf, palabra fea ¿verdad?- la vida del artista vista desde un prisma Fiouck’n’Roll. Así que me anticipé un poco, ayer después de decidirme por el grupo, cargué las canciones –pocas, su último disco se publicó hace dos días y no lo tengo-, leí todo lo que había que leer y ahora tengo una horita para escribir la reseña, mientras veo árboles desfilar a 300 km/h. Qué prisa tienen en desaparecer, no sé de qué huyen. Además no debería de estar mirándolos, me desconcentran. Tengo el Asus a tope de batería pero los sesos bajos de ganas. Maldición! Este grupo no me inspira nada. Será indie?

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Aphrodite’s Child – Rain And Tears

Grecia. Si digo Grecia, ¿qué me viene en mente? Lo primero, el queso Feta, indispensable si no quieres que tus ensaladas se mueran de aburrimiento. Luego el Ouzo, el chinchón de los dioses, que en algunos casos roza el 80% de grado alcohólico, perfecto para abrir apetito y como digestivo, también con la ensalada, el límite lo pone tu hígado. Los Monasterios de Meteora, el lugar de culto más inverosímil y bello del planeta. Los Tiempos Perdidos, de Aris Fakinos, posiblemente uno de los dos libros más hermosos y mágicos que he leído –el otro es El Mago, de John Fowles, que curiosamente transcurre en una isla griega-. Y Aphrodite’s Child, el grupo de rock psicodélico y progresivo que nadie se esperaba.

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Pizzicato Five – Twiggy Twiggy

A principios de los 80’s, como los franceses vamos de Calimero por la vida, recuerdo que uno de los debates preferidos de la sobremesa era sobre Japón. Que si nos iban a comer, que si eran los reyes de la industria y la electrónica, que si ellos eran trabajadores natos, que si todo lo que se inventaba hoy venía de ahí, que si iban a invadir nuestras viejas sociedades ahítas. Yo siempre defendía la idea de que no iba a durar, que son ciclos, y que para que una nación te “invada” de verdad, tiene que ir acompañado de algo menos tangible que un walkman o un reloj con led, de algo hecho para quedarse, fuera de las modas y los ciclos de producción, hablaba de cultura. Ahí les pillaba a todos preguntándoles que me diesen el nombre de un escritor, un cineasta, un músico y un pintor japonés. Nadie lo conseguía. Treinta años después, Japón, aunque siga siendo una gran potencia económica no nos engañemos, ya no está de moda ni para producir ni para inventar y encima no nos hemos quedado con casi nada de su cultura, quitando los sushis. Antes de escribir este post, he hecho el ejercicio de listar todos los nombres que me venían en mente, esta es: Mishima, Ozu, Oé, Kurosawa, el Nô y el Haïku. Una miseria, no? Y en música, Ryūichi Sakamoto y Pizzicato Five. Po vaya. Del primero ya hablé. Vayamos a por los segundos.

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