Jefferson Airplane – Surrealistic Pillow

El otro día me llegó una de estas imágenes que viajan vía mail o whatsapp, rebotando de pc en pc durante una semana hasta que la sustituya una nueva, más divertida o impactante. Pero esta me la quedé, la tengo en el escritorio, me parece muy acertada, emblemática de una visión empresarial timorata de otro siglo, digamos que el anterior al pasado. La imagen dice: “Director Financiero preguntando al CEO: Qué pasa si invertimos en formar a nuestros empleados y luego se marchan?. Responde el CEO: Y qué pasa si no lo hacemos, ¿y se quedan?”. Bien CEO bien, ahí te veo. Aunque yo añadiría “Y qué pasa si no lo hacemos, y se marchan por no sentirse valorados?”. Sobre ello debieron reflexionar los músicos de The Great Society en octubre de 1966, cuando dejaron marcharse a su cantante, Grace Slick. Hoy Fiouck haría un post sobre ellos, no sobre Jefferson Airplane.

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Aphrodite’s Child – Rain And Tears

Grecia. Si digo Grecia, ¿qué me viene en mente? Lo primero, el queso Feta, indispensable si no quieres que tus ensaladas se mueran de aburrimiento. Luego el Ouzo, el chinchón de los dioses, que en algunos casos roza el 80% de grado alcohólico, perfecto para abrir apetito y como digestivo, también con la ensalada, el límite lo pone tu hígado. Los Monasterios de Meteora, el lugar de culto más inverosímil y bello del planeta. Los Tiempos Perdidos, de Aris Fakinos, posiblemente uno de los dos libros más hermosos y mágicos que he leído –el otro es El Mago, de John Fowles, que curiosamente transcurre en una isla griega-. Y Aphrodite’s Child, el grupo de rock psicodélico y progresivo que nadie se esperaba.

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Janis Joplin – Cheap Thrills

No quiero hablar de Janis Joplin y caer en la facilidad. Que si su voz, que si sus actuaciones Live, que si las drogas, que si un rostro poco agraciado, que si el Club de los 27, que si un mito. No no no no, aquí no nos conformamos con los tópicos, te mereces algo más. Mira, esto es lo que fue Janis Joplin: una cantante de blues rock psicodélico, con una voz pasmosa, un juego escénico legendario, drogada hasta las cejas, feucha, en el podio del Club de los 27 y desde entonces mito entre los mitos. ¿Ves? Cuestión de perspectiva. Mola este blog.

Nació no muy guapa, bien hay que decirlo. Tan mal parada salió, que su aspecto físico va a marcar toda su trayectoria en su corta vida. Rechazada y aislada durante sus años escolares, se refugia en las artes, los libros y la música, principalmente el blues de Bessie Smith Y Big Mama Thornton. Cantantes negras todas, ya que Janis no cumple con el odio hacia los negros, de obligado cumplimiento en su pueblo. Con diecisiete años se marcha de Port Arthur dirección Austin, donde entra en la universidad. No sólo no se gradúa sino que sale de ahí humillada, después de ser elegida “el chico más feo del campus” -menuda gozada imaginar la cara de necios palurdos que la de estos chicos al ver como pocos años después sería aclamada por cientos de miles de personas en Woodstock, aunque devastada por el alcohol y las drogas-. Sale pitando de allí en 1963, dirección San Francisco en auto stop, con la firme intención de vengarse maravillando al mundo con su talento.

Una de las pocas opciones que tiene es la música, su pasión, para la que intuye lo tiene casi todo. Incluso un consumo de drogas y alcohol poco usual para su edad: anfetaminas, heroína, bourbón. Logra producirse en bares y salas pequeñas, en las que desde el principio su personalidad en el escenario, más que enérgica, casi agresiva, parece el opuesto a su verdadera naturaleza. Dra Jekyll y Miss Hyde. De noche se abandona en los brazos de algunos de los músicos más afamados de la época, Leonard Cohen, Jimi Hendrix, Jim Morrison, Eric Clapton. Dos años después, las drogas han hecho estragos en su cuerpo esquelético. A principios de 1965, sus amigos la suben a un autobús y la mandan de vuelta a Port Arthur. Cambio brusco de estilo de vida, vuelve a estudiar y está a punto de casarse.

El año siguiente, Chet Helms, un productor musical que había conocido a Janis Joplin en su época en Austin, se encuentra en Texas buscando una voz para acompañar a una banda de la que se está ocupando, Big Brother and The Holding Company. Le pide a Janis que se incorpore al grupo. Ella acepta. Su destino. Back to San Francisco. Los músicos se instalan todos en una misma casa, viven en comunidad, consumen mucha leche de soja y gominolas. Bendita época pre sida. Arrancan cuatro años de locura psicodélica que la van a llevar hasta lo más alto de la música popular. Después de algunas actuaciones en San Francisco, donde su fama empieza a recorrer todos los campos de Marijuana, las fábricas de pastillas y las destilerías de Bourbón, bajan en junio de 1967 hasta Monterrey, el festival pop que va a consagrar a dos iconos ídolos: Jimi Hendrix y Janis Joplin. Para finalizar su actuación, Janis interpreta Ball and Chain, versionando a su querida Big Mama Thornton. En el público, una alucinada Cass Elliot, co-cantante de The Mamas & The Papas, suelta: “Fuck, that’s really heavy”.

Cheap thrills

El año siguiente graban y publican Cheap Thrills, segundo álbum de estudio de Big Brother and The Holding Company, último con Janis Joplin de cantante. Inicialmente ella lo quería llamar Sex, Dope and Cheap Thrills, pero la discográfica se negó. Es sin duda uno de los discos más esperados en la historia del rock, debido a la increíble actuación de Janis Joplin en México. La portada, posiblemente una de las más emblemáticas de toda la música popular, es obra de Robert Crumb, ícono de los íconos hippies, gracias a sus comics tan divertidos como mordaces y que curiosamente, odiaba el rock. Contiene algunas de las canciones más famosas  de la artista, casi todas versiones –no olvidar que Janis Joplin sólo tiene cinco canciones propias en su repertorio-. Summertime, de George Gershwin, Ball and Chain, de Big Mama Thornton y Piece of My Heart, de Erma, la hermana de Aretha Franklin. Es un disco monumento, todos los calificativos se quedan cortos; sin embargo hay que ir a youtube y ver los vídeos de Janis Joplin en concierto. Era más que asombrosa, pone los pelos de punta. Y esta voz…. ¿Será posible? Era rock’n’roll.

 

 

Escucha tres de las míticas canciones del álbum Cheap Thrills, de Janis Joplin

Devil’s Anvil – Hard Rock From The Middle East

Después de la solemnidad del post de ayer sobre Maria Callas, un poco de delirio iconoclasta viene bien. Relax. Además apuesto un gintonic –Plymouth, para que veas- que en tu vida habías oído hablar de The Devil’s Anvil. Igual que yo hasta hace diez días. Te gano, tengo un pool de recomendadores muy puesto.

The Devil’s Anvil –el yunque del diablo- es un grupo neoyorquino de mediados de los 60’s. Una banda increíblemente moderna por tener la edad que tiene, casi cuarenta años. Desaparecieron después de un único disco y es una pena porque no estaría mal saber qué le echaban al café para poder producir semejante música. Un rock psicodélico con claros sonidos árabes. Veinte años antes del Raï y su ejército de Chebs, Khaled, Mami, Hasni, y Chebas, Fadila, Zahouania. Treinta antes de Rachid Taha. Les descubrió el productor Felix Papparladi, en 1966, en Greenwich Village, donde solían producirse en pequeños clubs, en plena efervescencia hippie y folk. Papparladi no era precisamente un desconocido, era bajista de la banda Mountain y luego se le conoció sobre todo como el cuarto miembro de Cream, a pesar de sólo realizar los arreglos de la banda a partir de su segundo álbum Disraeli Gears –que Rolling Stones sitúa en el puesto #114 de su lista de los 500 álbumes más grandes de la historia-. Total que, un día que iba deambulando por las calles del Village, se cruzó con el grupo tocando frente a un chiringuito. Les propuso llevarles hasta sacar un álbum, que necesariamente iba a funcionar.

devil's anvil

Pero no funcionó. Hard Rock From The Middle East tenía una mala estrella. Fijate en la portada y luego date cuenta de que salió en plena guerra de los seis días, entre Israel y sus vecinos árabes. En los US no se juega con la seguridad del país de las pequeñas paraguas kípas. Así que no se vendió, simplemente los medios de comunicación y especialmente las radios se olvidaron de darle salida y audiencia, y cayó en el olvido. Es injusto, y os habla un especialista en Calimeros. El disco era un bombazo y hoy sigue siendo igual de moderno que en 1967. Steve Knight (guitarra rítmica, bajo, bouzouki), Jerry Satpir (guitarra, canto), Elierzer Adoram (acordeón), y el músico de origen árabe Kareem Issaq (oud, canto) compusieron un álbum brillante, original y sorprendente, de psicodelismo oriental vanguardista, con sonidos procedentes de Turquía, Irán, Grecia y Egipto, todo en un mix muy coherente. Claro que ya se había escuchado antes en otros discos algún instrumento oriental, pero en el caso de este álbum, tenían el absoluto protagonismo, al igual que las guitarras, baterías y bajo. Primero el Oud, un instrumento de cuerdas árabe milenario, se parece a una guitarra en forma de pera cortada en dos. Y el bouzouki, otro instrumento de cuerdas antiguo, esta vez de Grecia, similar a un Oud, pero con forma de medio higo. Y la tanpura, parecida al Bouzouki, aunque de la India, bonita mandarina ligeramente aplastada. Alegre ensalada de frutas acompañada del Goblet Drum, especie de tambor en forma de copa de balón –para el gin tonic-, originario del norte de África y de Oriente próximo.

Así que Hard Rock From The Middle East no funcionó y desapareció del panorama. En 2001 lo reeditaron, para ver si iba a cuajar mejor, pero esta vez coincidió con los atentados contra las torres gemelas y el pentágono. Gafe.

Te dejo con tres temas del disco, muy ilustrativos. No ha envejecido el sonido, tremendo.

 

 

Escucha algunas canciones de un disco sorprendente, Hard Rock From The Middle East, de The Devil’s Anvil

 

Jim James – Regions Of Light And Sound Of God

Qué quedará de Jim James el año que viene? Dentro de cinco, diez o cincuenta años? Esta es la pregunta que me hacía mientras sonaba suavemente su disco Regions of Light and Sound of God en casa.  No sé si es una pregunta buena o idiota, o si está simplemente fuera de lugar, viendo lo que nos rodea. Es sólo que a mi me llama la atención. Toda esta música indie folk que nos cae del cielo a diario, por mucho talento que tengan sus intérpretes –y no le falta a Jim James-,  para qué? Me haré viejo, quiero creer a toda costa que los músicos le dan sentido a la música que hacen, cuando realmente son felices haciendo feliz a sus fans. Tendrán razón en el fondo. Rehacer el mundo con notas, acordes y letra ñoña, es cosa del pasado. Hoy vale la estética y el entertainment. Música bonita para quedarse en la cama o música cañera para salir de ella. Pero para salir a la calle a pedir, ya no hay. Fiouck, tomate un poleo y relájate.

Jim James es joven, no llega a 35 años, pero hace música de viejos. De viejos hippies que habrían vuelto de todo, calendario en mano, tachando los días que quedan para la jubilación, después de décadas pasados en Correos o, para los más osados, en su tienda de libros de medicina natural y bolsitas de plantas milagrosas -menos para tu bolsillo-. Y esta mala leche Fiouck? Lo siento, es sólo que me siento un pelín estafado por el amigo James. Su primer disco en solitario, publicado en febrero de este año, empezaba tan bien, que da rabia. El tema que abre el álbum, State of The Art (A.E.I.O.U.) me encanta, y sigue por el mismo camino con la segunda canción Know Til Now. Piano, teclados, percusiones, guitarra ligera, bajo profundo, y su voz clara a la Neil Young o Paddy McAloon, de Prefab Sprout. Wow, dos temas realmente prometedores. Y luego yo qué sé, hace como plof. Todo recae como un clafoutis de queso que se habría quedado un minuto de más en el horno. Ooooooh qué pena, dicen. Pues eso, qué pena. No es malo el resto del disco ni mucho menos, pero lo podía haber interpretado uno de los cuatro millones de artistas de indie folk aparecidos este año, y nadie se daría cuenta.

Regions of Light & Sound of God Jim James

Y eso que no es realmente un novato. Nacido en 1978, en Louisville, Kentucky, Jim James fue primero cantante de una banda llamada Month of Sunday, también conocida como Mont de Sundua. En 1998 sacan un disco, del que no hay rastro –después de más de 300 posts en este blog, he llegado a la conclusión de que no existes como artista si no tienes wiki en inglés-. Aquel mismo año, Jim James pasa a otra formación, My Morning Jacket, de la que se convierte en líder, cantante, guitarrista, productor, alma, conductor de la furgoneta. Seis álbumes han publicado desde entonces. Al principio dándole fuerte a la reverb en su voz, haciendo una música atmosférica –iba a decir aburrida, pero no sería justo, sobre todo que es un grandísimo guitarrista, Rolling Stones le incluye en su lista de los veinte mejores guitarristas del momento-, rozando con el rock psicodélico, hasta suavizar el lado 70’s a partir del cuarto disco, Z, el más aclamado por los medios especializados y el público.

Y un buen día de 2013, decide probar suerte en solitario. Regions of Light and Sound of God –también hay que ver el título-. Recibe buenas críticas, no ditirámbicas, pero sí gratas. Oye, ya van veinte años de carrera. Que conste que antes de preguntarme lo que quedará de Jim James en el futuro, me saco el sombrero, porque la música también necesita a artistas que, aunque no vayan a cambiar el mundo, sí nos lo hacen más ameno, aunque sea durante sólo dos canciones.

 

 

Escucha las dos mejores canciones del disco de Jim James

 

Toy – Left Myself Behind

Domingo gris, domingo feo. ¿Domingo resacoso? –suerte tienes, yo con gripe, así que ni eso-. Venga, abre la ventana, sube el volumen, y dale al play. Voy a eliminar estos restos de vodka, ya verás.

Un 80% Toy, un 20% juguete, debido a la presencia en el quinteto de una teclista de aquí. Alejandra Díez era enfermera, y como otras tantas, se tuvo que marchar a Londres en busca de trabajo y dignidad. Lo encontró doblemente, primero en un servicio de urgencias, segundo en una de las bandas de rock que más promete. Para reconocerla en las fotos del grupo, no te fijes en el pelo, que lo llevan igual de largo todos, sólo que ella es bastante guapa, los chicos va a ser que no. Se ha creado tantas expectativas alrededor de estos músicos, que la primera banda que montaron –The Jing Jang Jong– la tuvieron que desechar, antes de que el disco que acababan de producir se publicase. Esto pasa cuando la prensa musical –inglesa- se dedica a lanzar grupos al aire con tal de ser los primeros en mencionarlos. Luego da igual si recaen mal y desaparecen directamente del mapa. Toy lleva un par de años creando el buzz, sacando singles y EP’s tan asombrosos que te entran ganas de montar una revista de estas, sólo para ser el primero en hablar bien de ellos. Pude verles en concierto en diciembre de 2012 en el Primavera Club, pero por culpa de una desorganización deficiente, me perdí la mitad de su actuación, menuda rabia.

toy

La música que hacen se inspira en géneros de una época en la que casi ninguno había nacido: krautrock, rock psicodélico, post punk. En entrevistas mencionan como influencias grupos que da gusto ver por ahí, Pink Floyd, Rolling Stones, Velvet Underground, MC5, Stooges, Television, Ramones. El resultado es apabullante, las guitarras son tremendas. El primer single que sacaron, hace dos años, Left Myself Behind, dura cerca de ocho minutos, siendo los últimos cuatro un baño de sonidos de guitarra distorsionados, épicos, grandiosos, saturados, frenéticos, apoteósicos. Puedo decir un taco? Joder! Es enorme. Es simplemente enorme. Top 10 de Fiouck.

Left Myself Behind, de Toy. Hala, mueve el culo, luego zumito y a misa.

 

 

Escucha Left Myself Behind, de Toy.