Art Mengo – Les Parfums De Sa Vie

Y un día idiota, uno. Di un montón de pasos para adelante, sudé la gorda y soplé como un halterófilo asmático, pero últimamente mi vida profesional transcurre en una cinta mecánica que va al revés y encima más deprisa que yo, con lo que al final del día había retrocedido. Qué bien. Por el camino vi un montón de tostadas que habían caído por el lado de la mantequilla, cómo no. Y ahora toca ponerme con el post del día, imagina las ganas…

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Vinicius De Moraes – A Garota De Ipanema

Madrid, sábado 6 de junio. 33 grados a la sombra. No ha llovido desde el pasado 26 de abril. Algunos se lamentarán, yo me alegro. Como no podemos hacer nada para remediarlo, pues a disfrutar. Lluvia y sol, tan reunidos en el ciclo de la vida, tan antagónicos en el de mi estado anímico. Lluvia, que te den. Pumpa, la que he dicho. Pero piénsalo, te imaginas la playa de Ipanema bajo la lluvia, con chicas con chubasquero en lugar de estos bikinis de infarto? Puaj.

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Gilberto Gil – Gilbertos Samba

La música brasileña, concretamente la Bossa Nova, no creo equivocarme mucho cuando digo que es la música que pone todo el mundo de acuerdo. Mola. Es agradable, transmite serenidad, bienestar. Es suave como una brisa de verano con el mar al fondo, gin tonic en mano. No provoca rechazo ni da grima, los menos convencidos como mucho se duermen. No hay caso documentado en la historia reciente de la humanidad, de una patada muy enervada en un equipo de música tocando Bossa Nova. Sobre todo si es Joao Gilberto. O más aún tratándose de Gilberto Gil tocando los temas más famosos de su mentor y amigo.

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Pizzicato Five – Twiggy Twiggy

A principios de los 80’s, como los franceses vamos de Calimero por la vida, recuerdo que uno de los debates preferidos de la sobremesa era sobre Japón. Que si nos iban a comer, que si eran los reyes de la industria y la electrónica, que si ellos eran trabajadores natos, que si todo lo que se inventaba hoy venía de ahí, que si iban a invadir nuestras viejas sociedades ahítas. Yo siempre defendía la idea de que no iba a durar, que son ciclos, y que para que una nación te “invada” de verdad, tiene que ir acompañado de algo menos tangible que un walkman o un reloj con led, de algo hecho para quedarse, fuera de las modas y los ciclos de producción, hablaba de cultura. Ahí les pillaba a todos preguntándoles que me diesen el nombre de un escritor, un cineasta, un músico y un pintor japonés. Nadie lo conseguía. Treinta años después, Japón, aunque siga siendo una gran potencia económica no nos engañemos, ya no está de moda ni para producir ni para inventar y encima no nos hemos quedado con casi nada de su cultura, quitando los sushis. Antes de escribir este post, he hecho el ejercicio de listar todos los nombres que me venían en mente, esta es: Mishima, Ozu, Oé, Kurosawa, el Nô y el Haïku. Una miseria, no? Y en música, Ryūichi Sakamoto y Pizzicato Five. Po vaya. Del primero ya hablé. Vayamos a por los segundos.

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Mario Biondi – Handful Of Soul

Descubrimiento total. Hasta ayer en mi vida había oído hablar de Mario Biondi. Estaba yo tan pancho en el Capitán –uno de los bares “rock” más digno de Madrid, con el Sucursal, a ambos los tengo cerca de casa, qué peligro- tomando un merecido Bombay Sapphire en vaso de sidra con poco hielo y cascara de lima –James Bond tiene su particular forma de pedir su bebida favorita, pues yo también- y de repente sale Barry White por los bafles –son bafles muy grandes-. ¿Barry White? Eso parece al principio, pero luego te das cuenta de que no sabe tan meloso. Así que me acerco al DJ, un histórico del lugar, para preguntar –sí, yo soy de los que preguntan, no tengo Shazam-. Me dice “Mario Biondi, a que se parece a Barry White eh? Espera, ahora te pongo otro tema de él, te va a gustar” –esto no lo da Shazam, ja-.

Mario Biondi es italiano, pero no tramposo, y ya es todo una estrella en su país. Nació en Sicilia en 1971, nieto de músicos, hijo de músico, así que no es de extrañar que con doce años ya se estaba produciendo cantando en toda la isla, en paralelo a su primera vocación de corista en la iglesia. Rápidamente deja el hábito de monaguillo por el traje de cantante en un bar famoso de la región, en Taormina, en el que tiene la oportunidad, en 1988, de cantar al lado del mismísimo Ray Charles. Durante los años siguientes, integra muchas bandas y orquestas, esencialmente de jazz, en las que su voz grave y cálida hace maravillas, pero en la sombra. En 2006, Luciano Cantone, dueño del sello Ishtar Records –una pequeña Motown local-, le descubre cantando en una de sus múltiples actuaciones alimenticias. Seducido por el carisma de Mario Biondi, le propone grabar un disco con versiones de grandes estándares de la soul, la bossa nova, el rythm’&blues, y algunas canciones originales. Asocian para la ocasión a una banda de jazz talentosa, el High Five Quintet.

Handful of soul de mario biondi

El álbum, Handful of Soul, sale en 2007. A los pocos meses ya era disco de platino en Italia, después de conquistar a todos los públicos, tanto amantes y eruditos del jazz y la soul como el gran público en busca de un disco para regalar a su suegra en navidad –ya verás como es una buena idea, gracias Fiouck-. Ays esta voz de crooner blanco como en los mejores años, grave, penetrante, cálida, elegante. Un Barry White criado con parmigiano reggiano. Te dejo con cinco títulos del álbum. Dos temas originales, el pegadizo This is What You Are y el no menos genial Never Die, así como tres bonitas versiones de grandes canciones, My Girl de The Temptations, Just the Way you are, de Billy Joel y I Can’t Keep From Cryin’ Sometimes, de Al kooper (músico blues rock US). Un descubrimiento, si signore.

 

 

Escucha algunos temas de Handful Of Soul, de Mario Biondi

 

Henri Salvador – Chambre Avec Vue

El 13 de febrero de 2008, murió en París uno de los cantantes franceses más querido en el país vecino, Henri Salvador, con 90 años. Fue una figura totalmente atípica de la canción francesa, rey del Jazz y de la Bossa Nova desde los años treinta, precursor galo del rock’n’roll en 1956 –aunque en modo humorístico-, inventor de decenas canciones divertidas para niños –y no tan niños- en los 60’s. Los años 80 y 90 casi le dejan como a un perro abandonado en la carretera un día uno de agosto, antes de ser rescatado milagrosamente en 2001 por Benjamin Biolay y Keren Ann, para una pequeña joya de álbum que vendió dos millones de copias –la mitad en Francia-, Chambre avec vue.

Nació en 1917 en Cayenne, Guyana francesa. Desembarcó en Le Havre una mañana de agosto de 1929 con toda su familia. Rápidamente se descubre, con su hermano André, dotes para interpretar, cantar y divertir a la gente. En 1933, con tan sólo dieciséis años, empieza a actuar en cabarets parisinos, como el Jimmy’s Bar, uno de los más famosos de la época, donde Django Reinhardt le contrata como músico. En 1941 huye de Francia, ocupada por los alemanes. Viaja por todo el continente suramericano con la orquesta de Ray Ventura. Allí, especialmente en Brasil, se hace famosísimo con algunas composiciones propias, como una memorable de Popeye, que en más de una ocasión salvó los espectáculos de Ray Ventura, muy fríos para los brasileños.

De vuelta en Francia, se convierte en uno de los artistas esenciales de la escena music-hall francesa, colabora con Mistinguett y sobre todo Boris Vian. Entre los dos importan desde el año 1956 el sonido rock’n’roll, y son los primeros en crear e interpretar una serie de temas rock. Para ello y durante un tiempo Henri Salvador se rebautiza Henry Cording –juego de palabras con la palabra inglesa Recording-. También se le ve de actor en algunas películas, aunque es un documental, Nuits d’Europe, una especie de road movie por los principales clubs musicales europeos, que le va a cambiar la vida. En este documento cinematográfico, Henri Salvador interpreta una de sus canciones, Dans mon île.

A 10.000 kms de ahí, un joven Antonio Carlos Jobim, mal inspirado y bloqueado en sus ganas de reinventar la música brasileña, ve el documental, y, tal como dirá más tarde, se le hace la luz. Se inspira en Dans mon île para reinventar la canción brasileña, dándole a la Samba un ritmo mucho más lento y unas melodías más suaves. De aquella extraña casualidad, nació la Bossa Nova, género predilecto de las grandes estrellas de la música brasileña, el propio Jobim, Joao Gilberto o Caetono Veloso, que siempre reconocieron a Henri Salvador como una de sus máximas influencias. En 2005, Henri Salvador fue condecorado de la Orden Brasileña al Mérito Cultural por el Ministro de la Cultura Gilberto Gil, en presencia del Presidente Luis Ignacio Lula da Silva.

Henri

Este mismo año, en una gran consulta nacional en Francia llamada The Greatest Frenchmen of All Time –ays, cómo le gusta al franchute saber que la grandeur no ha muerto y que todavía hay nombres que suenan fuera de sus fronteras-, Henri Salvador logró el puesto nº 52. Parece mentira… No es que los otros 99 fueran todos extraterrestres imprescindibles para que el planeta siguiera girando, pero en la lista había unos nombres algo más ilustres -#2 Louis Pasteur, #6 Victor Hugo, #9 Commandant Cousteau, #15 Jules Verne, #25 Gustave Eiffel, #35 Antoine de Saint Exupéry, #40 Louis Lumière, #93 Pierre de Coubertin-. Este último reconocimiento de Francia a su legado musical se lo debe entre otros al álbum Chambre avec Vue, de 2001. Catorce temas jazz y bossa nova de una infinita delicadeza, interpretados con esa voz única, tan cálida, que fueron clave para vender dos millones de discos. La última vez que un disco bueno y realmente bonito logró vender tanto en Francia.

Escucha entero Chambre avec Vue, de Henri Salvador