En noviembre de 1986, se armó la gorda en la Asamblea Nacional francesa. Aquel día, en pleno debate alborotado sobre la reforma del código de nacionalidad, el Ministro de Cultura francés, Jack Lang, socialista de salón para quien se acunó la expresión Gauche Caviar –izquierda caviar-, tuvo la buena idea de regalar un 45t a cada diputado. La sorpresa se convirtió en escandalo cuando los representantes de la derecha católica descubrieron qué canción sonaba en la cara A.
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Dead Can Dance – Into The Labyrinth
Lisa Gerrard nació en 1961 en Melbourne, Australia. Hija de padres irlandeses, vivió toda su juventud en el barrio de los inmigrantes chinos, italianos, turcos, griegos y árabes. Toda su educación musical se la debe a mil sonidos que salían por mil ventanas abiertas de vecinos procedentes de todos los rincones del mundo. Adolescente en plena ola punk –más bien un tsunami, para que llegara una ola hasta las costas australianas-, abrazó la causa de Rotten y Strummer cual chaval madridista porque sí que se hace del Atleti cuando ve la luz.
Fallulah – The Black Cat Neighborhood
Hoy mi App del tiempo promete más de treinta grados –tomar con precaución, que hasta Maldonado se equivoca-. Verano antes de tiempo, Madrid con colores, ya puedo respirar. El invierno se ha inventado para anhelar el sol y el calor. Mandaré una captura de la App a mis amigos en Francia con un comentario medio compasivo medio sarcástico. Como les pille en la calle, se tendrán que quitar los guantes para sacar el móvil de la cazadora de pluma, les dará un ataque de apoplejía. Ays, pobres…
Christopher Cross – Ride Like The Wind
El drakkar vikingo de los hombrecitos verdes de Spotify tiene vías de agua. Las pérdidas del ejercicio 2014 han triplicado las del año anterior, para establecerse en más de 160 millones de euros. La plataforma de streaming musical tiene siete años; a esa edad en internet, ya eres un jubilado del Imserso al que le habría tocado el sueldo Nescafé vitalicio. Spotify no; y posiblemente ningún competidor directo.
Wu-Tang Clan – Enter The Wu-Tang Clan (36 Chambers)
Esta noche voy al concierto de Sleaford Mods, en la sala Sol de Madrid. Wow. Me chifla este dúo británico, esencia rock del momento, gran agitador de las conciencias de una isla que tiende a dormirse con mucha facilidad. Música bruta, despojada de cualquier artífice, sin fioritura ni bling bling indie, punk rap tribal y minimalista, letra áspera, abrasiva y ácida. Allí estaré, cigarro y gin tonic en mano. Esto se celebra, coño.
Jerry Lee Lewis – Great Balls Of Fire
Esta mañana me levanté luciendo ese curioso fenómeno fisiológico masculino matutino que no deja de asombrar, entre la evidente satisfacción de ver que no todo está perdido y la incomodidad, aunque sea por tener que esperar para ir al baño. Estuve mirándolo pensativo un rato y dije: hoy toca Great Balls of Fire.
Pet Shop Boys – Actually
He vuelto a fumar. Llevaba once años escapando del mayor genocidio legal jamás perpetrado por una industria, pero ha podido conmigo el limbo en el que se encuentra la licencia que solicitamos con mis socios hace ¡¡trece meses!! para poder lanzar el negocio que llevamos casi dos años preparando. La tensión creada por la espera ha vencido mi juramento de no volver a caer nunca. De momento poquito, pero todos los ex fumadores sabemos lo que vale decir esto. Cero patato.