The Righteous Brothers – You’ve Lost That Lovin’ Feelin’

Si te digo Gibson, Abrams, Barrino, Delmore, Brooks, Heath, Bellamy, Isley, Louvin, Raybon, Mitchell, Webb, Maddox, Bacon, Mills, Redding, Six Brown, Olsen, Bass, Mizell, Addrisi, Brecker, Avett, Flyin’ Ryan, Compton u O’neill, apuesto un dólar a que no tienes ni idea de qué va la cosa. Pero si menciono Chemical, Neville, Naked, Everly, Allman, quito el dólar, porque ya se te ha encendido la bombilla y el dinero no cae del cielo. Y si termino añadiendo Blues y Jonas, ya sabes qué son estos nombres, aunque un poco tarde, se siente. Así es, la lista bastante exhaustiva de todas las bandas cuyo nombre terminaba con la palabra Brothers. Como The Fiouck Brothers. Digo bastante exhaustiva porque faltaba uno en la lista, The Righteous Brothers, aunque sé que no se te había escapado.

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Steppenwolf – Born To Be Wild

Hay películas –y grupos de música- que están rodeadas de esta particular aura de culto. Asumes que son importantes en el panorama cultural, porque te lo han repetido hasta la saciedad. Que si esencial, que si revolucionaria, que si transgresora, que si un antes y un después. “Inclínate, miserable” parecen decir los profesionales de la glosa nostálgica y única. Pero luego te atreves a preguntar, así, a amigos y tal, “oye, y esta peli ¿a ti te gusta?” y resulta que no, que no le gusta a nadie o casi –el “casi” va por aquellos que creen que llevas micro encima y que les va a traer problemas la grabación-. Easy Rider es una de estas. A mi me aburrió sobremanera y no recuerdo que alguien haya intentado defenderla delante mío.

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Sufjan Stevens – The Age Of Adz

Hace mucho que a Sufjan Stevens le han encaramado en un pedestal. Todo lo que el planeta indie tiene de gurus, predicadores y bloguevangelistas le profesa cierta adoración. En estas condiciones al artista de nombre impronunciable le resulta difícil no tener un pequeño problema de ego y no perder el sentido de la realidad. En una entrevista, con ocasión de la salida de su último trabajo de estudio, The Age of Adz, reflexionando sobre su vocación de músico, declaraba: “hay tantas vocaciones más grandes… como los basureros o los carteros”. Sufjan, amigo Sufjan, nadie en su sano juicio recoge la basura ni distribuye las cartas por vocación. Lo hace por necesidad, punto. Ays, estos artistas…

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Sharon Jones and the Dap-Kings – Give the People What They Want

Sharon Jones, la nueva diva de la soul americana, las ha pasado canutas para estar donde está. Heroína muy a pesar suyo de una de estas historias con final feliz por los pelos. Cuarenta años que intenta hacerse un sitio en la industria musical, a base de música soul tendencia época dorada de la Motown. Y lo consigue in extremis después de superar hacer pocos meses un cáncer de las vías biliares. Una bonita lección de perseverancia y fe en sí mismo.

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Irene Díaz – I Love You Madly

¿Irene Díaz? ¿Fiouck publicando sobre una artista española? Ciencia-ficción! Pues sí, porque resulta que no es española, sino yankee, de Los Angeles. Pero quitando este pequeño fallo, por lo demás me cae fenomenal la chavala –veintiséis años-.

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The War On Drugs – Lost In The Dream

¿Cómo reconoces una obra maestra cuando llevas apenas tres minutos escuchándola? ¿Por qué sabes, cuando finaliza la primera canción, que un disco te va a acompañar el resto de tu vida, aunque no tengas ni para la luz del toca discos? La música no es ciencia, sólo una vieja receta de bruja desdentada y medio loca, que raras veces logra la justa proporción milagrosa de magia y emoción. La alquimia perfecta, la piedra filosofal que transmuta simples acordes en oro puro. Lost in the Dream, el tercer disco de The War on Drugs, es de estos discos elegidos para la gloria. Como no venda cien millones de ejemplares, es para desesperar.

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Liars – Mess

Imagina un rimero de ropa para planchar, algo así como la casi totalidad de tu armario amontonado a la espera de que lo ataques por la vertiente norte, piolet en la mano izquierda, plancha en la derecha. Pero estás decidido y empiezas, eres un tipo fuerte y acabas con el montón. Y te sientes orgulloso y lo celebras con una coronita muy fresca, planchar da calor ¿verdad?. Ahora imagina que vuelves al día siguiente al cuarto ese, y ¡maldición!, ahí está otra vez la montaña de ropa, lista para planchar. Abres una nueva vía, vertiente sur, y de nuevo puedes con ella, pero al día siguiente, horror, otra vez, y, la madre que le parió, otra vez, y, fucking jesus, otra vez… Y hay días que te c… en todos los muertos. Pues así me siento yo hoy, con este blog. Me apetece escribir el post de hoy tanto como frotarme los testículos con una rama de acebo. Para que veas.

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