Mel Brooks – It’s Good To Be The King

¡Gracias Johnny Charles! La verdad es que el ex-Rey me lo pone en bandeja –de plata de ley, con borde delicadamente cincelado en marfil-. Andaba yo buscando el disco o la canción para hoy, cuando cayó el notición: Juan Carlos se apunta al Imserso para su próximo safari.

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Bruce Hornsby – The Way It Is

Hoy empieza el primer mes de verano. De pequeñito era mi preferido. En el cole apenas se trabajaba, los recreos se alargaban hasta el infinito, el sol se ponía después que yo, el césped recién cortado tenía ese olor tan especial, sólo superado por el de las vacaciones a la vuelta de la esquina. Hoy apenas tiene significado, trabajo mucho, no hay ni recreo, ni césped que oler, ni probablemente vacaciones -¿alguien ha dicho calimero?-. No pido mucho, sólo que el sol haga su oficio y poder aprovechar la terraza a final de día. Copita de vino en mano, pondré The Way It Is  de Bruce Hornsby en el tocadiscos. Sonará el puente de piano igual de bonito que la primera vez que lo escuché, allá por 1986.

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Blues Pills – Devil Man

Noche de lagrimas o noche de risas? Zumito en silencio sepulcral o zumito rehaciendo el partido con mil detalles sonoros? Café negro negro negro o última copa de champagne? Pan bimbo blandengue o baguette recién sacada del horno? Mermelada de naranja amarga o confitura de fresas dulzona? Ays el fútbol, yo escribo estas líneas y aún quedan doce horas para el partido. Pero tú las lees y… me odias o me quieres un montón. Haberme alineado en uno u otro bando y te lo resolvía en los primeros minutos, matando la tensión con tres trallazos desde mi propio campo. Es que me siento en plena forma después de haber escuchado al disco de hoy. Una verdadera bomba, artillería pesada que llena de vitalidad y pone las cosas en su sitio.

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Future Islands – Singles

Ay, sobre gustos y colores, no ha escrito Fiouck. Desde finales de marzo, mi raquítico Facebook ha sido invadido por millones –bueno vale, digamos que algunas- de publicaciones y links hacia vídeos y reseñas sobre un grupo que hasta esta mañana no conocía, Future Islands, pero que tenía apuntado en mi famosa lista “Días de vacas flacas”. Al leer algunos comentarios de fans, entre el éxtasis y el desvanecimiento, algunos de gente con gusto musical exquisito -aunque dándole peligrosamente al indie folk a mi juicio-, me decía “la cosa promete Fiouck, ponte las gafas y el audífono, a por ellos”.

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Tune Yards – Nikki Nak

Si tienes cierta edad, recordarás a un tal Pee Wee, personaje de la tele US que un joven Tim Burton traspasó a la gran pantalla en 1985, en la primera película que rodó, Pee Wee Big Adventure. Pee Wee, un pidehostias en toda regla, me horripilaba este tipo. Por cierto que un par de soplamocos le hubiera venido bien, igual se libraba de ser arrestado por la policía de su país en dos ocasiones. Primero en un cine porno de Sarasota en Florida, por ipsación quiroerastica –me parto, esta expresión me sirve para contrarrestar la palabra pidehostias, muy coloquial me dicen-, segundo por estar en posesión de material vídeo pedófilo. En fin, un personaje nada reluciente. Y a qué viene todo esto Fiouck? A mi no me mires, la culpa la tiene Merrill Garbus.

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The Roots – Things Fall Apart

Todo nuevo álbum de The Roots siempre es un acontecimiento. No genera tanta expectativa como un nuevo “nuevo testamento” (U2) o una nueva recopilación “Cien recetas de carne” (Miss Solomillo), sin embargo  después de veintisiete años de carrera, se merece más atención que muchos de los 467 grupos o artistas que ya tienen su post en este blog. No gozan de la misma fama que los Eminem, 50 cents o Snoop Dog –no me pidas más, que ya he llegado a mi límite-, sin embargo se les tiene más respeto que a casi todos. ¿Por qué?

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Earth Wind & Fire – That’s The Way Of The World

A finales de los 70’s, cuando sonaba en la radio o la tele Earth Wind & Fire, me chirriaban los oídos. Lo mismo que cuando se escuchaba –sin querer, ¡que conste!- Anita Ward, los Bee Gees, Boney M, Chic, Gloria Gaynor, Eruption, Santa Esmeralda o el inefable Patrick Hernández. Para mi, todo era una misma canción “disco”, tortura imaginada por un resucitado Torquemada, con mono de nailon cubierto de lentejuelas abierto sobre un pecho peludo, bola de pelo afro exagerada y zapatazos con suelas kilométricas. No entendía qué había hecho yo de malo para tener que sufrir semejante bazofia musical. Craso error, a Earth Wind & Fire nunca les debí de incluir en el mismo saco, fue más que nada fruto del desconocimiento. Porque esta banda sí que tenía talento y una discografía detrás de ellos que más de un grupo quisiera para si.

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