Tune Yards – Nikki Nak

Si tienes cierta edad, recordarás a un tal Pee Wee, personaje de la tele US que un joven Tim Burton traspasó a la gran pantalla en 1985, en la primera película que rodó, Pee Wee Big Adventure. Pee Wee, un pidehostias en toda regla, me horripilaba este tipo. Por cierto que un par de soplamocos le hubiera venido bien, igual se libraba de ser arrestado por la policía de su país en dos ocasiones. Primero en un cine porno de Sarasota en Florida, por ipsación quiroerastica –me parto, esta expresión me sirve para contrarrestar la palabra pidehostias, muy coloquial me dicen-, segundo por estar en posesión de material vídeo pedófilo. En fin, un personaje nada reluciente. Y a qué viene todo esto Fiouck? A mi no me mires, la culpa la tiene Merrill Garbus.

¿Y quién demonios es Merrill Garbus? Y yo qué sé. Na, mentira, sí sé quien es. Es yankee, tiene treinta y cinco años, ex actriz de teatro fracasada, música, compositora e intérprete de una música alegre, juvenil, colorida, un pop saltarín que da gusto. Con Nikki Nack, publicado estos días, son tres los discos de estudio de esta señorita y su combo llamado tUnE yArDs –así, con minúsculas y mayúsculas intercaladas, para fastidiar-, en cinco años. Una de las artistas preferidas de los medios US un poco guays. The Village Voice nombró W h o k i l l –así, con espacios, para fastidiar un poquito más-, mejor álbum 2011. Time lo situó en el #6, el New York Times #7 y Rolling Stone #13. Jatetú si gusta la moza. Para rematar, está haciendo de telonera en la gira de Arcade Fire esta primavera en América del Norte.

tune yards

Aquí en nuestro país no tengo ni idea de hasta donde llega, en nvivo.es ni está referenciada. Yo la descubrí hace pocos días, en una entrevista que dio en una revista belga. Explicaba que se tuvo que reinventar después de llegar a dudar de su capacidad a crear la música que le gusta. Su credo es “Me gusta la idea de divertir a la gente variando los placeres”. De ahí el haber nombrado a Pee Wee como una de sus fuentes visuales –esta especie de psicodelismo minimalista, objetos sencillos y colores vivos-, para traspasar a su música. Mucha energía, mucha adrenalina, muchas percusiones, mucha creatividad e inventiva, Nikki Nak encadena canciones que bien podrían ser hits cada una. Basta con escuchar Water Fountain –en la que trata de concienciar sobre el problema del agua potable de la que carecen miles de millones de personas por el mundo, ¿música pop divertida no está reñida con mensaje?-, single pegadizo que, ni hace falta apostar, no sonará en las radios de aquí.

Te dejo con los únicos dos temas que he encontrado del disco hasta el momento. Euforizantes. Para tus momentos de ipsación quiroerastica.

 

 

 

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