B-Movie – Nowhere Girl

Fiouck’s Summer Series #5.

Mismo verano 82. Recuerdo perfectamente la canción que toca diseccionar hoy, aunque no me provoca ni un poquito de nostalgia. No evoca nada en especial, ni fiestas monumentales, ni chicas descomunales, ni risas infernales, ni vacaciones colosales. Mala señal para una canción del verano. Un tema liso liso liso, la típica cancioncilla synth pop new wave de principios de los 80s, bien hecha eso sí –faltaba más-, una entre mil diría yo.

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The Chameleons – Script Of The Bridge

Hay gente al que no le gustan los años 80’s. Suele ser gente o muy mayor –creen que el rock se calló para siempre cuando John Bonham, de Led Zeppelin, se murió por asfixia con su propio vomito un día de septiembre de 1980-, o gente muy joven –creen que el rock nació con The Pixies, en 1986-. Tontería que la de intentar ponerle fechas al rock. El rock es como el ave fénix, se muere y renace cada día, y a cada época su sección de esquelas y nacimientos. A parte que dejan sin cubrir un periodo de aproximadamente ocho años, muy fértil en géneros, estilos, grupos e influencias para las décadas siguientes. Desde 78 a 86, digamos. A mi me encanta Led Zeppelin, me encantan los Pixies, y me chiflan un montón de artistas nacidos y muertos entre los dos. Como The Chameleons.

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Taxi Girl – Cherchez Le Garçon

Con lo “un poquitín estirados” que son los franceses, no es de extrañar que el rock producido en el país vecino se saltara alegremente toda la ola punk procedente de Inglaterra a finales de los 70’s. Salvo contadas excepciones –Stinky Toys, Asphalt Jungle, La Souris Déglinguée, Bijou-, pasó directamente a la new wave, que permitía un código vestimentario más acorde con sus gustos: modosito y limpito. Eran tiempos de cambio en Francia -igual que aquí aunque lógicamente por distintos motivos-, llamados “los años modernos”. A partir de 1979, irrumpieron un montón de grupos pop new wave, de la mano de músicos que, hay que decirlo, se creyeron los reyes del mambo, bastante creídos para los mejores, muy fantasmas otros. Dentro de esta avalancha de propuestas, en las que estaban Marquis de Sade, Goûts de Luxe, Niagara, Charles de Goal, Les Fils de Joie, Modern Guy, destacó una, Taxi Girl, efímera banda liderada por el más atormentado de todos los músicos rock galos, Daniel Darc.

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INXS – Kick

INXS, o cómo empezar muy bien y terminar… banal -por decir algo sin herir la sensibilidad de las fans del guapetón Hutchence-. Mirando su carrera y discografía, parece que renegaron de sus orígenes en busca del reconocimiento internacional, especialmente de UK, que se les resistió hasta bien entrado mediados de los 80’s. Esto le pasa a menudo a los grupos australianos; están tan lejos del centro neurálgico musical que se temen que nadie les preste atención, así que se pasan la vida buscando la formula, muchas veces en perjuicio de su originalidad y creatividad. Sin quitarles mérito a los hermanos Farriss y a Michael Hutchence, si comparas la música inventiva del primer álbum, INXS, y la pop muy bien hecha del sexto, Kick, se nota un intento –conseguido- de adaptarse a los gustos de los 80’s y de paso hacer caja. La mejor prueba de ello, esta declaración posterior de Kirk Pengilly, uno de los guitarristas de la banda, “queríamos un álbum en el que cada canción pudiera ser un single”. Esto casi lo consiguen.

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The Church – Under The Milky Way

Me acerco al año y aunque parezca mentira, cuando ataco el post del día, muchas veces tengo que comprobar en el propio blog si ya lo puse meses antes. Ays con la edad de veras… De momento no me ha pasado, pero supongo que a medida que me acerque a los 1.000, de vez en cuando me llevaré un chasco en plan “fuck, si a estos ya los metí, ya decía yo…”. Esta mañana todo lo contrario, de repente me entraron ganas de escuchar “Under The Milky Way”, algo así como un antojo de mujer embarazada. Como sé que no es época de fresa todavía, pues le doy a ciertas canciones. Cuando las tengo subidas en un post, me meto en el blog, enchufo el reproductor y aprovecho para volver a leer las tonterías que conté en su día en busca de, horror, algún error ortográfico o gramatical. Pero esta mañana no di con la canción, aún escribiéndola de todas las formas posibles, incluso un rotundo Anderzemilquiueí. Acudí preocupado al gestor, pero tampoco. Así que me resigné a reconocer que no fallaba WordPress, sino yo. Me acerco al año y resulta que todavía no he publicado nada acerca de The Church y su muy bonita “Under The Milky Way”. Esto es peor que la edad, esto es undía-undiscodelimserso.net

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Flock Of Seagulls – Wishing (I Had A Photograph Of You)

Ays, años 80’s, fuente inagotable de posts en este blog. En esta semana ya van tres, Hazel O’Connor, The Bolshoi, Boomtown Rats -mientras que Tom Petty & The Heartbreakers cubre más décadas-. Ahora le toca el turno a A Flock Of Seagulls, grupo pop new wave que tuvo su momentito –insisto en el “tito”- de fama, de 82 a 84. En parte por el corte de pelo que lucía el payaso cantante, Mike Score. Rubio, con alitas laterales a lo catwoman, melena cutre en los ojos, fue sin duda el look más espantoso de esta época, por no decir de toda la historia de la música popular. Eso sí, lo digo tan pancho detrás de mi pantalla, porque viendo lo que ha sido de él treinta años después –pinta de descargador de muelle, calvo, cara de pocos amigos-, no invita a faltarle el respeto. Sigue leyendo

The Boomtown Rats – I Don’t Like Mondays

The Boomtown Rats, o lo que es lo mismo, su alma máter, Bob Geldof. Empezó rabioso y terminó meloso. Nació en un entorno más que humilde –Irlanda, tierra áspera, ruda y hosca pero cuna de grandes figuras de la literatura y la cultura y de borracheras saludables-, terminó con un melón enorme como activista incansable, defensor de causas nobles, a la vez que empresario exitoso en el sector de los medios TV y la informática. Un pelín irritante, aunque entiendo que uno no vive del agua de lluvia, y que es muy fácil criticar cuando –hablo por mi- uno se limita a una aportación anual a la Cruz Roja y a la Wikipedia –yaaaa, ¿y qué?-, y a otras más puntuales a otros iniciativas socialmente comprometidas.

Robert Frederick Zenon Geldof. Es curioso como a veces cuando uno no tiene nada, le transmite a sus retoños una serie de nombres para parecer descendientes directos de la más poderosa dinastía industrial y burguesa de algún estado improbable, EEUU por ejemplo. Total, al rato ya le llamaban Bob. Padre vendedor ambulante, madre fallecida cuando tenía siete años, mal alumno, nieto de un cocinero belga y de una judía londinense, Bob Geldof se buscó la vida desde muy joven. Fue matador de reses en un matadero, peón de carreteras y envasador de guisantes. Desembarcó un día en Canadá, y allí –la suerte no lo es siempre todo- encontró un pequeño job como critico musical en una publicación semanal de Vancouver, Georgia Straight. En 1975 vuelve a Irlanda, y ahí baja al underground de Dublín para montar su propio grupo, con otros cinco músicos, todos oriondos de Dún Laoghaire, ciudad natal de Bob. Para su primer concierto, se subieron al escenario como The Nighlife Thugs –algo así como los matones de la vida nocturna- pero para los siguientes tuvieron que cambiar, ante las amenazas de abandono por parte de algún miembro de mantenerse el nombre. Así nació The Boomtown Rats –Las Ratas de la ciudad con rápido crecimiento, francamente no sé dónde está la mejora-. Sale un primer single, Looking After Number One, tema punk del bueno, rabioso pero bien tocado. Estamos en agosto del 77, un sol radiante inunda Dublín durante 14 minutos y la temperatura se acerca peligrosamente a los veinte grados. Desbordados por una repentina alegría, la banda se marcha a Londres.

The Boomtown Rats A tonic for the troops

Después de un primer álbum bien recibido, homónimo, publican rápidamente un segundo, A Tonic For The Troops, con un sonido menos punk y más new wave y una de las portadas más emblemáticas de esta época. Contiene el primer hit del grupo, Rat Trap, de noviembre de 1978. Sube hasta el #1 de los charts ingleses desbancando a la canción Summer Nights, de John Travolta –cienciólogo de los c…- y Olivia Newton John. Sigue una gira por UK que Billboard calificó como la tercera gira más grande después de la de Queen y ELO. En 1979 le toca el turno a un tercer disco –seguirán otros tres-, The Fine Art of Surfacing, que les consagra como una de las mejores bandas rock de finales de los 70’s. Se sigue suavizando el sonido, las canciones son más pop rock, como en el mega hit I Don’t Like Mondays. La canción se vio envuelta en una agria polémica, por estar basada en un hecho real, la historia de Brenda Ann Spencer, que con tan sólo dieciséis años, provocó un tiroteo en su colegio en los US, llegando a matar a dos adultos e hiriendo a muchos niños, y que declaró, al arrestarle, que los lunes se aburría –la chiquilla en cuestión sigue en la cárcel, se le han denegado cuatro peticiones de puesta en libertad anticipada, habiéndose programado la próxima audiencia para 2019-.

En 1981, Bob Geldof se adentra por primera vez en su segunda vida, la dedicada a las grandes causas humanitarias, participando en un concierto organizado en 1981 por Amnesty International, dirigido por John Cleese, de los Monthy Python y rodado por Julien Temple. Tocaron aquel día Sting, Bob Geldog, Eric Clapton, Phil Colins y Midge Ure –Ultravox-. Tres años más tarde, viendo un reportaje en la BBC sobre la hambruna que azotaba Etiopia, decide moverse y crear una canción con un par de amigos para recaudar fondos. Lo que estaba lejos de imaginar aquella noche es la importancia que adquiriera su decisión. Primero con la iniciativa Band Aid y la canción Do They Know It’s Christmas, con su amigo Midge Ure, del que vendieron tres millones de copias sólo en UK, convirtiéndose el single en el más vendido de la historia en este país. Como los yankees no podían quedarse atrás, basándose en el Band Aid, lanzaron el Live Aid y el tema We are the World. En 1985, se realizaron unos macro conciertos en Wembley y en Filadelfia para unificar ambas corrientes y la recaudación, que se estimó llegó a más de 250 millones de dólares.

A partir de ahí, Bob Geldof siempre estuvo al acecho, conocido como el activista del gran corazón, en especial luchando sin parar contra el G8 para resolver el nivel de endeudamiento de los países pobres, cuyas finanzas no dan ni para pagar los intereses que les impide salir de la miseria. No le echemos la piedra a Bob Geldof por posibles errores, ha hecho mucho más que otro colega irlandés suyo, aunque sin salir casi nunca en la foto en cenas benéficas abrazado con los poderosos del planeta.

 

 

Escucha los temas más famosos de The Boomtown Rats