Led Zeppelin – Kashmir

Cómo se sabe cuando te estás adentrando en la sala reservada a los más grandes? Realmente te avisan, hay un cartel que pone “Aquí reposan los huéspedes del altar del rock’n’roll, déjate de tonterías y quítate los zapatos”. Así que hoy te contaré Led Zeppelin en calcetines. Nuevos, para que veas. Ayer me preguntó un amigo por el post de hoy, “mañana quién es”, cuando se lo dije, sólo contestó con un ligero “uch”. Es de sobra conocido que un “uch” vale más que muchas palabras. Uch viene a decir, ojo listillo, no te metas con Led Zeppelin, nada de sorna vale? Esta banda forma parte del círculo restringido de los artistas a los que no se toca sin un permiso especial. Una especie de licencia 0,007, licencia para soltar chascarrillos.

Pues no la he solicitado, porque no tenía ninguna intención de meterme con ellos, todo lo contrario. Cuando le toque el turno a los cuatro sosos de Liverpool –si es que llega-, ya será otra historia. Led Zeppelin, o cómo reunir a los mejores talentos del rock y no morir en el intento. Durante once años, de 1969 a 1980, la banda de Jimmy Page y Robert Plant va a ser el referente absoluto del rock, dejando para los nietos de nuestros nietos algunos de los discos más increíbles de la historia de la música popular y algunas canciones míticas y místicas. Led Zeppelin concentra algunos de los hitos del rock. Tres cientos millones de discos vendidos. Todos –los ocho producidos entre 69 y 79- entraron en el top 10 US, llegando al #1 seis de ellos –siete en UK-. Actuaciones de Guiness Book -220.000 personas en un concierto en Knebworth, Inglaterra, en agosto de 1979-. Puestos de honor en todos los tipos de ranking imaginables, que si el mejor guitarrista, que si el mejor batería –en una encuesta de 2008, John Bonham fue elegido como el músico al que la gente quisiera devolver a la vida para un concierto antes que cualquier otro-, que si uno de los mejores bajistas. Y Robert Plant, su energía, su presencia escénica, elegido mejor voz de la historia del rock, delante de Freddie Mercury.

Pero no acaba ahí. Métete en youtube, teclea Stairway to Heaven –no hace falta ni poner el nombre del grupo-, suma todos los visionados, y quédate asombrado, casi 200 millones de visitas. ¡Una única canción!. Me puedo equivocar, pero dudo que haya otro tema que llegue a tanto.

Y para rematar la faena, el famoso concierto del 10 de diciembre de 2007 en la sala O2 Arena de Londres. El acontecimiento rock de la década, en el que por primera vez en veintisiete años tocó la banda casi al completo –John Bonham que había fallecido catorce años antes fue sustituido por su propio hijo, Jason Bonham-. Veinte millones de peticiones de entradas, para veinte mil plazas. Un sorteo designó a los fans procedentes de más de cincuenta países. No quiero imaginar la reventa. Se cuenta que a raíz de ello, un promotor les ofreció cien millones de dólares para una gira mundial, pero Plant rechazó el plan para centrarse en su carrera en solitario. Cien millones de dólares…

Kashmir

No quise colgar un disco entero, elegir uno es necesariamente reductor. En el fondo más fácil es elegir una única canción. La verdad es que Stairway to Heaven me da un poquito de yuyu, muy soft para mí. A ver, entendámonos, los primeros 5 minutos son bastante coñazo. Así que estuve dudando entre Achilles Last Stand y Kashmir, dos temas con estilos bastante alejados. Me quedo con Kashmir. Se publicó en el sexto álbum de la banda, Physicall Graffiti, en febrero de 1975. Fue escrita en Marruecos durante un viaje de Plant en este país y compuesta por Page, Plant y Bonham durante tres años. Según John Paul Jones, es la canción más representativa del grupo. No sé si es así, a mi me parece inmensa. No te dejo con la versión de 8’32” del disco, sino con una nueva versión live grabada por Page y Plant en 1994, para un disco que sacaron entre los dos, No Quarter: Jimmy Page and Robert Plant Unledded. Lo grabaron en Marrakech, con una orquesta sinfónica egipcia. Y, sorpresa, Porl Thompson, de The Cure, tocando el banjo.

Kashmir. Dura más de doce minutos, es un monumento de emoción. Ve el vídeo, aquí, es grandioso.

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