The Grits – Make A Sound

Venga, volvamos a la música, no todas las noticias tienen por qué ser malas. Me pierdo con posts en los que me caliento yo solito. Enfado inútil, pataletas al aire, nefasto para la tensión. Cuídate un poco hijo, te quedan 380 entradas, relájate. Además hace tiempo que asumo que por mucho que berree, no van a cambiar las cosas. Ays qué mundo.

Acabo de leer un dato aparentemente positivo, un parche al que se agarra la industria musical. En 2014, se van a vender más de un millón de álbumes en formato vinilo en UK, frente a 780.000 el año pasado. Cerca de un 30% más. Y la tónica se comprueba en otros países de Europa. Hay que remontar a 1996 para encontrar tal volumen de ventas de vinilos en Inglaterra.

Aquel año, el #1 en ventas era el disco The Score, de The Fugees. En 2014, el primero de la lista es AM, de Arctic Monkeys, publicado en septiembre de 2013. El segundo es Lazaretto, de Jack White mientras que Oasis –tss…- cierra el podio con Definitely Maybe, que ya tiene veinte años. Figuran tres discos de Led Zeppelin en el top 10, en el que sólo uno es de 2014. Es decir, un mercado fundamentalmente de coleccionistas, que ve en el vinilo un bien cultural, no de consumo.

Yo soy de estos, me chifla como objeto. En el último año compré once de ellos, por un precio similar al de su versión digital. Además, en la casi totalidad de los álbumes, la funda contiene un código para descargarlo en formato electrónico, como dios manda, o incluso directamente el CD. Sólo me fallaron los de Sleaford Mods, mi banda fetiche de estos últimos pocos meses, cuya distribuidora concluyó el intercambio de mails con un “nos gusta NO hacer las cosas como todo el mundo”. Pedazo de cretinos. Relaja Fiouck, relaja…

Total, aunque sea una cortina de humo para el negocio de la música, da gusto ver que para cada vez más gente, el valor de la música no sólo sigue intacto, si no que aumenta. Para celebrarlo, démonos un pequeño homenaje de funk soul -como en los buenos viejos tiempos de James Brown-, a mano de The Grits.

the grits

Son de Brighton, una ciudad del sur de Inglaterra que nos tenía más acostumbrados a mandarnos rock que funk. La elección del nombre no ha sido muy afortunada, hay una banda de Nashville llamada igual –sin la partícula-, que lleva cerca de veinte años tocando hip hop cristiano -mff…-. Dificulta mucho la tarea de buscar información sobre los ingleses.

Como dicen los enterados, es deep funk con soul electrónico y toques psicodélicos de los 60’s. Veneran a James Brown y a todo tipo de alcoholes –las canciones, sumamente alegres, parecen haber sido grabadas cuando iban bastante alterados, sobre todo la cantante, Sophie Adler-McKean-. Te dejo con tres canciones del segundo álbum –ni he logrado comprobar el nombre del primero-, Make a Sound, que se acaba de publicar. Empieza por el tema que da su nombre al disco y termina por Psycho, una versión funk desenfrenado de la famosa canción de The Sonics, de 1965.

Imposible no mover el culo, sobre todo con este sol que no renuncia a darnos alguna alegría. Luego, ya sabes, zumito y a misa.

 

 

 

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