Joy Division – Love Will Tear Us Apart

Mucha fama tiene el Club de los 27, selecto círculo privado en el que se aceptan incluso mujeres, cuyos miembros tienen dos puntos en común: haber sido músico y haber fallecido a los 27 años por consumo de drogas y alcohol. Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain, Amy Winehouse, y algunos más. Otros tienen más prisa por llamar a la puerta –o será que no quieren formar parte del Imserso musical: Nick Drake, Sid Vicious y Ian Curtis forman el Club de los 21 a 26, menos conocido. En la puerta de entrada, se puede leer el lema “Live Fast, Die Young”. No se les hace más grande, sólo más intensos. Ian Curtis estará al frente de Joy Division tan sólo tres años, pero dejará un legado para siempre.

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Grace Jones – Nightclubbing

Grace Jones fue una niña mal criada mimada por los medios, los pintores, los creativos, los publicistas, todos enamorados de su presencia visual, su cuerpo andrógino, sus plástica perfecta y su voz contralto. Hicieron de ella un icono de los 80’s, todo por el parecer. Musa de los más grandes (Andy Warhol, Keith Haring, Jean Paul Goude), pintaron su cuerpo como un reclamo perpetuo. Y, por dios, qué mujer! Jamaicana de nacimiento, Grace Jones lució el cuerpo femenino más perfecto que se recuerde. Negra tenía que ser. Unas piernas de ébano interminables, un culo respingón de infarto, una espalda escultural, … vale vale no sigo. Grace Jones invadió el panorama musical y cinematográfico de los finales de los 70 y principios de los 80 como un vendaval negro sin despeinarse el pelo cortado al cuadrado.

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Depeche Mode – Some Great Rewards

En 1996, Dave Gahan, cantante y líder de Depeche Mode, sufrió un ataque al corazón por sobredosis de speedball -la misma mierda que se llevó a River Phoenix, ese joven actor que iba para grande-, después de haber abusado de las drogas dos lustros seguidos. El equipo médico, que le socorrió, le declaró muerto durante dos minutos, pero finalmente volvió a la vida. La pregunta no es si se ha de considerar o no una buena noticia. La pregunta es, ganó algo la música de DM a raíz del giro radical que el cantante dio a su vida, ya que desde entonces es totalmente abstemio? Yo le vi en concierto en Madrid en 2009, la verdad es que subirse a un escenario ante 15.000 personas sin haberse colocado antes, debe de ser un infierno; de las dos horas de concierto estuvo calentando motores hasta a cinco minutos del final. Un pelín aburrido. Y así le va con sus álbumes, desde entonces les falta algo: chispa.

Pero volvamos atrás, en la parte interesante de la banda. Más de treinta años atrás. Martin L. Gore y Vince Clark acaban de montar un grupo llamado Composition of Sound y buscan a un cantante. Dan en el clavo a la primera, con Dave Gahan. Éste no sólo se hace con el micro y las miradas de las chicas, sino que además cambia el nombre del grupo por el de la cabecera de una revista de moda francesa. Les descubre el manager de Soft Cell, quien les hace firmar con un pequeño sello, Some Bizarre Records, que edita un álbum mítico -si tienes la edición original en vinilo, eres un crack-, recopilatorio de las bandas noveles del año 1981. Se llama Some Bizarre Album, y en él se puede escuchar Soft Cell, The The, B-Movie, Blah Blah Blah, Fad Gadget, The residents, entre otros. DM figura en la cara A, con la canción Photographic. Para los lectores más jóvenes, un vinilo tenía dos caras, comúnmente llamadas A y B. Hala, sigamos.

Justo después, se pasan al sello Mute Records, de la mano de su dueño Daniel Miller. Por este sello pasarán artistas de la talla de Moby, Goldfrapp, Suicide, Sonic Youth, etc. Y Pum, Bingo!, DM saca Just Can’t Get Enough, mega rola como dicen los MeXicanos. Primer single y primer hit para el grupo. Y primer vídeo horrendo. Dave Gahan tiene pinta de George Michael prepúber, con esas gafas horteras, gorro y chupa de cuero robados a Village People, y dos o tres rubias platino paseando por ahí sin aportar nada. Por dios, construir una carrera exitosa con más de cien millones de discos vendidos sobre este vídeo es un logro, propio de los grandes.

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Tres años más tarde, la banda saca su cuarto álbum, Some Great Rewards. DM lleva tiempo apuntando a lo más alto, y este disco se lo va a dar. Contiene dos de las canciones más famosas del grupo, People are people, Master and Servant. Otros temas –Lie to me, la muy bonita It doesn’t matter, Blasphemous Rumours– no tan comerciales pero de igual calidad, le confieren al disco el estatus de mejor disco de Depeche Mode, según una encuesta que me hice a mi mismo. Pero si a Some Great Rewards le tengo especial cariño, es por la primera canción del track list, Something To Do. Curiosamente e inexplicablemente de las menos conocidas y queridas por los fans. Enorme, en mi top diez de toda la vida.

 

Escucha Some Great Rewards entero, de Depeche Mode

The Essence – Purity

The Essence es de estas bandas que por mucho que lo haya intentado, pasó prácticamente desapercibido durante toda su trayectoria, desde 1986, fecha de su primer disco, “Purity”, hasta estos últimos años que parece ser que están trabajando en un quinto álbum, aunque seamos sinceros, la probabilidad de que alguien se entere es casi nula.

De haber nacido en Londres la cosa les hubiera salido probablemente muy distinta, porque calidad no les faltaba. Pero son holandeses. Hala, craso error.

Holanda tiene una momia reina al igual que Inglaterra, un gouda casi tan infumable como el cheddar, unos calabobos parecidos al londinense. Pero no tiene música. Musicalmente Holanda no existe, quitando algún baile tradicional con zuecos debajo de los molinos pisando tulipanes. Por ello hacerse un hueco con una propuesta de darkwave tan propia de los 80’s, estaba condenado al fracaso.

Además, The Essence no se conforma con un estilo propio, tiene que inspirarse de otro grupo, a poder ser famoso. A poder ser el más famoso de la época. Recuerdo que cuando sonaba su disco en casa, allá por el 86, amigos míos me decían, “pero qué disco de The Cure es este, que no lo tengo?”. Fíjate tú, y yo que pensaba que eran amigos. En fin, “Purity” es un disco que bien podría figurar en la discografía de The Cure, mff…

purity

Al principio molesta, por el más que parecido. Luego te acostumbras, porque no está nada mal. Finalmente matarías a tu vecino para conseguir treinta años después el vinilo porque es un tremendo “collector”, un disco con una propuesta musical más que emblemática de otra época en la que había sitio para dos, aunque uno fuera enano.

Escucha entero  Purity, de The Essence

Gabriel Yared – Betty Blue

Todos los ingredientes de mediados de los 80, un saxófono en la playa, bungalows en invierno, puesta de sol plácida, un escritor maldito, mucha tequila, chile con carne cociendo lentamente, pintura rosa, sexo, pasión, locura, final trágico, y en medio de esta historia universal e intemporal, esa chica tan hermosa desembarcando de la nada y sonriendo en la luz matinal.

Betty Bue (37.2º Le Matin), película del director francés Jean Jacques Beinex, es sin duda un icono para los que la vimos cuando se estrenó. Sacada de la obra homónima del novelista Philippe Djian, ambos tan de moda en la Francia ochentera. Mucha estética, tanto en las páginas como en las imágenes, historias aparentemente sencillas, pasiones desbordantes, amores sin complacencia. Y una pareja de actores inolvidables, hechos el uno para el otro, el treintañero que se lo toma con calma, la veinteañera que lo quiere todo ya. Unidos en el sexo, opuestos en el camino a recorrer. “Cómo quieres que te ame si no puedo admirarte?”, le espeta Béatrice Dalle a Jean Hugues Anglade después de negarse éste a seguir intentando colar sus libros a algún editor. A partir de ahí, descenso a los infiernos de la protagonista y “eutanasia” antes de tiempo. Los psiquiatras lo llamarían “Trastorno de inestabilidad emocional de tipo límite”. Poco antes del final, se arranca un ojo con una cuchara, dejando en la sala de cine un silencio demoledor.

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En 1987 Betty Blue fue nominada al Cesar a la mejor película en Francia, al Oscar a la mejor película en habla no inglesa, y al Bafta (UK) a la mejor película.

Y luego está la banda sonora de la película. Obra Maestra del músico libanés Gabriel Yared. Diecisiete piezas cortas pegadas a las atmósferas de la película como pocas, variadas, emocionantes, hermosas, alegres o tenebrosas. “Betty y Zorg”, “Comme Les Deux Doigts De La Main”, “Chile con Carne”, “C’est le vent, Betty”. Ays, nostalgia…

 

Escucha entero la BSO de Betty Blue, de Gabriel Yared

The Dead Kennedys – Fresh Fruit For Rotting Vegetables

Eric Reed Boucher nace en Boulder, Colorado, en 1958. Hijo de padres trabajadores sociales -el pobre nace demasiado pronto como para tener padres hippies, que mola más-, desde muy pequeño le apasiona la vida social y política de su país, y se vuelve rápidamente protestón, provocador e irónico. Con 18 años, cuando se incorpora a la banda The Dead Kennedys, se elige un mote a la altura de la ocasión, Jello Biafra, formado por la marca de postres Jell-O (estos chismes gelatinosos que si no fuera por el color parecerían los sesos de Ray Liotta en Hannibal) y el país efímero que se independizó de Nigeria de 67 a 70, un país que conoció una de las peores hambrunas de la historia de la humanidad.

Con su amigo East Bay Ray, guitarrista, dan a luz a uno de los grupos más importantes, irreverentes y controvertidos de principios de 80’s en EEUU. No son especialmente precursores. Cuando empiezan a ensayar, los Sex Pistols ya se han separado meses antes. De hecho se sienten más influenciados por el punk reivindicativo y políticamente comprometido de bandas inglesas como Crass que por los iconoclastas Rotten & Vicious. En un año componen una decena de canciones demoledoras, con las que empiezan a dar conciertos, primero en San Francisco, desde donde inician su carrera, luego por toda California y finalmente en todo el país. Tocan en el famoso Whisky a Gogo de LA, en el CBGB de Nueva York, y se ganan a pulso una fama más que controvertida.

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En septiembre de 1980, sacan su primer álbum, Fresh Fruit for Rotting Vegetables. La portada es una foto de coches policiales ardiendo, sacada de las revueltas del 21 de mayo 79 de San Francisco, como consecuencia de una sentencia muy favorable a un político californiano acusado del asesinato del alcalde y un concejal homosexual. El single “California Über Alles” es toda una declaración de intenciones contra Jerry Brown, gobernador de California de la época, al que acusan de tener una visión fascista en su política. El disco también contiene joyas como “Kill the Poor”, en la que Biafra “sueña” con una sociedad limpia sin pobres, “I kill children”, oda a un psicópata imaginario, “Holiday in Cambodia”, feroz crítica al régimen de Pol Pot y la complacencia de los países occidentales, “Viva Las Vegas”, versión loca del hit de Elvis Presley, “Funland at the beach”, en la que decenas de niños mueren aplastados en un parque de atracciones.

Un disco esencial. Sin duda el mejor de los cinco que sacan The Dead Kennedys hasta 1986. Ese año, Jello Biafra decide separarse del resto de músicos para centrarse en su faceta de activista social y miembro del partido verde.

 

Escucha Fresh Fruit For Rotting Vegetables, de The Dead Kennedys, entero

Sugarcubes – Life’s Too Good

Islandia, tierra de la nada, país de caballos peludos, Björk, glaciares tristes, volcanes pletóricos, Björk, nombres imposibles, sagas medievales, Björk, escrotos de carnero marinados para desayunar, obispos decapitados, Björk, banqueros encarcelados, runas enigmáticas, y…. Björk.

Björk Guðmundsdóttir. Parece mentira que un país tan chiquitin y alejado de todo, poblado por menos de 330.000 almas con cero horas de sol en diciembre, sea cuna de este icono. Björk hasta en la sopa. Una palma de oro como actriz, 14 nominaciones a grammys, una nominación al oscar, un Polar Music Prize, #60 en la lista Rolling Stones de los 100 mejores cantantes de la historia, y 15 millones de álbumes vendidos.

En un país en el que alguna parte de la población cree en los Elfos, no es de extrañar que la carrera de Björk empiece como un cuento de hadas (a ver cómo termina, según fotos recientes se ha puesto como una bola). Con 11 años participa en una fiesta escolar interpretando el hit «I Love To Love» de Tina Charles, alguien queda fulminado por la voz de la niña, lo graba, lo manda a la radio que lo retransmite a todo el país (con una audiencia bruta incluso inferior a la de Radio 3, pero proporcionalmente se enteró toda la patria vamos). A partir de ahí empieza una carrera que no ha parado nunca. Con 14 años monta una primera banda cien por cien chicas, Spit and Snot, tendencia punk riot girl (es la edad). Luego monta más bandas, Exodus, Jam-80, Tappi Tikarrass, Kukl (hechicero en islandés, ya estamos), todas con un sonido punk con toque Björk, que años más tarde definirá ella misma como “jazz-punk-hardcore existencial” (son los porros).

The_Sugarcubes_-_Life's_Too_Good

Después de dar a luz en 86, monta un nuevo grupo, llamado Sykurmolarnir. Alguien con más de dos dedos de frente les recuerda que el islandés sólo se habla en Islandia, por lo que lo traducen y rebautizan inmediatamente como The Sugarcubes. Y de repente Islandia invade el planeta. El single «Birthday» (que sí, la conoces) se coloca enseguida en los charts europeos y yanquis. La portada del disco se hace inmediatamente un hueco en la lista de iconos de los 80’s. Los críticos del NME y el Melodie Maker son los más entusiastas con la voz y la originalidad de las canciones del disco. Algunos mal pensados hablan de extravagancia, probablemente se temían tener que desayunar escrotos de carnero al día siguiente. El disco fue sumamente novedoso, alegre aunque apuntando ya a cierto aire torturado que será la marca de agua de Björk años más tarde cuando emprenda una carrera en solitario. Yo me quedo en The Sugarcubes, «Life’s Too Good«. Disco so good…

Escucha Life’s Too Good, de Sugarcubes, entero.