LP – Into The Wild

LP puede significar un montón de cosas. Lo sé, lo acabo de mirar. Lo primero que viene en mente y sin requerir a la wiki, es el disco de vinilo de toda la vida, el de 33 y 1/3 revoluciones por minuto, inventado en 1948 por Columbia. Pero me he encontrado con otros significados curiosos, por ejemplo la Longitud de Planck. Mola, los que entienden de estas cosas dicen que es la longitud mínima por debajo de la cual una longitud no tiene sentido físico. Vamos, con decir que es muy chiquitín no basta. Otro ejemplo, una LP es una cárcel, en indonesio. Realmente es una Lembaga Pemasyarakatan pero hasta los autóctonos lo ven largo, así que se queda en LP. Las cosas que se aprenden aquí verdad? Y rebuscando en la lista de LP, terminas dando con la que buscas, Laura Pergolizzi.

No, italiana no es. Se hace llamar LP, es americana, nacida en 1981 en Nueva York, tiene el pelo de Bob Dylan con veinte años, una apariencia andrógina –en muchas fotos cuesta saber si es chico o chica, hasta que sonría-, una voz potente y preciosa y tres discos en su haber. En el antebrazo derecho, tiene un tatuaje que reproduce el logo de la banda de músicos que acompañó a dios Elvis Presley, desde agosto de 1969 hasta la muerte del cantante en agosto de 1977; el TCB Band, llamado así por uno de los lemas preferidos de Elvis, Taking Care of Business. Ella es la reina del Ukelele, esta diminuta guitarra de cuatro cuerdas pulsadas oriunda de las islas Hawái, instrumento con el que muchos artistas famosos dieron sus primeros pasos, como George Harrison, Jimy Hendrix, Neil Young o Brian May. LP lo adoptó después de publicar dos discos que pasaron prácticamente desapercibidos en 2001 y 2004, a pesar de tenerlo todo a favor y de ver cómo muchos sellos pujaron por hacerse con su voz. Se ve que no fue suficiente, así que durante años se dedicó a componer y escribir para otros.

lp into the wilde

Y la lista de éxitos que algunos le deben es larga. Backstreet Boys, en 2007, cuando cantan Love Wil Keep You Up All Night. Christina Aguilera, en 2009, y su Beautiful People. Rihana, en 2011, con Cheers (Drink To That). Cher, este año, con Pride. Pero la espina se le había quedado clavada, así que se mudó para Los Ángeles, se hizo con un Ukelele –casa Martin, los mejores-, se dejo crecer el pelo, se compró un blazer para que siguiéramos con la duda sobre su género, firmó con Warner, compuso la música y la letra de cinco canciones, las tocó en público en el estudio, las metió en un EP, y … nada. Al principio parecía abocado al mismo destino que sus trabajos anteriores. Sólo despegó por fin cuando el Citibank utilizó el tema Into The Wild en un spot TV en los US.

El factor suerte. Importante en este gremio, el talento no lo es todo. Así que la que se apropió el Taking Care of Business le debe el suyo, de bisnes, a un banco. Tiene su lógica. Por una vez que le podemos dar las gracias a una entidad de estas! Porque el EP de LP –no podía no hacerla- es muy bueno, me encanta su energía y su voz. Escucha Someday, empieza suavecita y termina como un vendaval. Y Elevator, mola esa declaración de amor a su chico –le eleva, dice, qué bonitooooo-.

Venga, pedazo de vago, levanta el culo, sube el volumen, luego zumito y a misa.

 

 

Escucha algunas de las canciones del EP Into The Wilde, de LP

Lou Doillon – Places

Ante ayer falleció Kate Barry, fotógrafa británica, residente en París. Se parecía enormemente a Charlotte Gainsbourg y a Lou Doillon, tanto como tres gotas de agua. Tres gotas que tendrían la misma madre, Jane Birkin, la más inglesa de las francesas, o la más francesa de las inglesas. Pero las pequeñas Birkin, aunque esparcidas en distintos entornos y ambientes familiares, no se parecían sólo en el físico. Tenían en común un talento artístico poco común, compartían el gusto por la discreción y las cosas sencillas y mantenían entre ellas una relación de gran amistad y unidad desde siempre. Menudo árbol que él de esta familia y menudos genes. Ella, Kate Barry, hija de Jane Birkin y John Barry, compositor de BSO legendarias, desde James Bond a Out Of Africa. Ella, Charlotte Gainsbourg, hija de Jane Birkin y Serge Gainsbourg, icono de la chanson française, cantante y autor de algunas de las más bellas de ellas. Ella, Lou Doillon, hija de Jane Birkin y de Jacques Doillon, cineasta francés tierno e intimista. Esta última era la más joven de la fratria, yo la conocía poco, pero lo que son las cosas, algunas horas antes de enterarme de la muerte de su hermanastra, me hicieron descubrir el disco de Lou Doillon, Places, publicado en 2012.

Wow.

Madre mía qué disco. Pilló por sorpresa al país vecino, porque a esta artista se la conocía hasta la fecha por su faceta de ninfa Egeria de cineastas y diseñadores de moda. No abrumadoramente guapa, tiene un encanto especial que parece inspirar a muchos creadores. Lo suyo no son las americanadas de mucho presupuesto, más bien las pequeñas películas, donde pone su nombre de “hija de” al servicio de jóvenes directores. Otros más famosos aún, como la casa Givenchy, han hecho de ella desde hace tiempo una especie de embajadora de la elegancia anti bling-bling y del buen gusto. También es amiga de Mila Jovovich, que le pidió en su tiempo ser la modelo para la línea de ropa que diseñó para Mango. En fin, Lou Doillon es una chica sencilla, dicen que simpatiquísima, mama desde los veinte.

Lou Doillon Places

Inspirada por su hermanastra Charlotte, en 2011 decide grabar un disco con las composiciones que lleva años escribiendo y trabajando en papel, después de encontrarse en su camino a un galán musical francés, Etienne DahoWeek End à Rome, te acuerdas?-. Este le ayuda a poner orden en lo que son sólo ideas y reminiscencias de sus primeros años, cuando su padre le sentaba en el salón y le pedía que escuchara atentamente a la música que él ponía, desde Chet Baker a Siouxsie & The Banshees, pasando por The Kinks y Patti Smith. Un año después se publica por fin Places –pronunciar a la inglesa-, once canciones de folk rock delicado y ligero, melancólicas, intimistas. El disco se beneficia de unos grandes arreglos, aunque bastaría con su solo talento. Es algo así como la Scarlett Johansson francesa, que también sucumbió a la tentación de pasar a la música, cuando ya era toda una estrella. Con una diferencia, donde Scarlett versiona a su ídolo Tom Waits –eso sí, no las más conocidas, y encima devolviéndolas su lustre perdido-, Lou interpreta sus propias composiciones y textos, con maestría. Hay discos así, que hacen unanimidad, tanto en críticas como en ventas. 200.000 copias se vendieron. 200.001 desde ayer.

Es un disco extremadamente bonito. Places. Apunta, que llega la navidad. Si hace mucho que no te dan un beso con esa mirada un poco especial que te hacía tambalearte no hace tanto, es el momento de lucirte.

 

 

Escucha algunos de los temas de Places, el bonito disco de Lou Doillon

 

Darkside – Psychic

Me han engañado! Y esto me cabrea. Hace algunas semanas, un amigo me mandó una canción de un grupo que no conocía, Darkside, llamada Heart. La canción me gustó a la primera, tenía un no sé qué que me ponía de buen humor, incluso después de múltiples escuchas. Intuía que el álbum iba a prometer mucho, y así me lo confirmaban los artículos que empecé a leer para poder dedicarle un post.

Puah. Aburrimiento con una A mayúscula de 5 metros de alto, con cacas de pájaros en lo alto.

Hay una rama de la música electrónica, signo de los tiempos, que es puro onanismo. Masturbación con los cascos puestos. Música para redes sociales sin salir de casa. Que sólo funciona en sesiones live –no me atrevo a llamarlo concierto- después de tragar media docena de M&M’s psicotrópicos, de lo contrario, “no mola, tronco”. No me llames tronco, idiota. Ays, que me saca de quicio. Dónde está el alma en esta música? Hay más de ella en el estribillo de cualquier canción de Justin Bieber que en todo el disco de Darkside, Psychic.

darkside psychic

Darkside es uno de los proyectos de Nicolas Jaar, en colaboración con un guitarrista llamado Dave Harrington. Antes de este dúo, este mozo de origen chileno yankee había dado sus primeros pasos en solitario. Este tío va de sobrado, en plan Ronaldo, con un melón que sólo le entra en un saco de patatas de diez kilos –me gusta meterme con este futbolista, pero en el fondo creo que es un tipo con corazón-. Los medios especializados le venían siguiendo desde la época en la que mandaba sus primeros collage a lo “más cooooool” del gremio, todos muy atentos a cualquier movimiento del chaval. Así que su primer álbum, Space is only noise –nunca mejor dicho- publicado en 2011, recibió muy buenas criticas pero sólo vendió 25.000 ejemplares. Vamos, en una época en la que medio planeta se vuelve loco con su mentor, Daft Punk, vender 25.000 ejemplares de un disco muy parecido no da para fardar, digo yo. Aunque, con los tiempos que corren, mejor que nada.

Luego formó el famoso dúo, Darkside. Hace dos meses, publicaron un primer disco, Psychic. Pitchfork, al que le gusta ir de indie redentor, va y le mete un 9.0/10.0 y encima lo califican con un “best new music”. Gustos y colores, como siempre. A mi me recuerda, en peor, a Eric Serra en El Gran Azul, John Carpenter y Alan Howarth en Rescate en Nueva York, Art of Noise, Georgio Moroder a finales de los 70’s y ya puestos, Daft Punk. Muy aburrido. Muy creído.

En fin, ya que estamos, te dejo con la canción que me engañó, Heart.

 

 

Raisa – Tus Calores

Al principio parecía desidia, abandono momentáneo, encubierto por el famoso “ya veremos, después”; después de la crisis se supone, cuando la cultura volvería a ser un asunto importante, con el apoyo de las instituciones, un rumbo claro, una apuesta política para recuperar el brillo perdido. Se podían haber limitado a recortar presupuestos, a cerrar salas de conciertos por repentinas preocupaciones de seguridad, a dejar desaparecer del mapa algunos actos culturales con cierto renombre en el extranjero –me refiero por ejemplo al festival de jazz de Madrid, que ha tenido que bajar el telón por falta de compromiso del ayuntamiento de la capital, después de 29 ediciones-. En fin. Pero más preocupante aún, es el desprecio de las más altas autoridades a todo lo que huele a cultura, artistas, músicos, cineastas, “estos vagos que viven de subvenciones”, hablando de profesionales y amateurs que dedican su vida a poner un poco de chispa y emoción en las nuestras. Estos políticos se han olvidado de que si medio mundo ya sabe localizar a nuestro país en el mapa, es ante todo gracias a la Movida, ese fabuloso bullicio de mil culturas, corrientes, estilos, artes y talentos desenfrenados de hace más de treinta años. De ahí nació la simpatía de la que goza España desde entonces en el mundo. Lo sé, a mi, el franchute, el eco de la Movida me llegó de lleno cuando me empezaba a abrir al mundo y buena parte de este mundo era España. ¿Y ese capital de simpatía, pretenden aniquilarlo?

raisa tus calores

No lo van a conseguir. Aunque yo no sea un entendido, ni tenga mis entradas, ni mucho menos este metido de lleno, sí he podido en alguna ocasión adentrarme en el underground cultural madrileño y ver lo que se cuece ahí abajo. He visto conciertos súper raros, donde se toca música de otro planeta, con músicos chalados –en el buen sentido de la palabra-. He asistido a exposiciones de pintores, artistas plásticos, fotógrafos, escultores, todos movidos por una pasión y un talento que da gusto. No tengo ni la menor duda de que algunos de ellos lograrán algún día su propósito de vivir dignamente de ello, se lo deseo de todo corazón. Pero no soy ninguna pitonisa, puedo perfectamente no acertar. Veamos el caso de Raisa.

Raisa es un grupo de rock. Digo rock, aunque ellos posiblemente tengan otro(s) vocablo(s) para hablar de su música. Son cuatro chicos y tres discos. Yo sólo tengo el último, Tus Calores, de los otros no sé nada. Es un disco que me descoloca un poco, por un par de motivos. Primero porque el rock hecho en España casi nunca me llama la atención, ya lo he dicho muchas veces, el rock es inglés, o como mínimo se ha de cantar en este idioma. Y luego porque el rock español es súper clásico, salvando contadas excepciones. Así que Raisa me descoloca porque, aunque canten en español, son todo menos clásico; increíblemente originales y creativos. De estos grupos que o los amas o los odias. Les descubrí por la incansable labor de una fotógrafa, Salomé Sagüillo, cuyo trabajo más de una vez me ha chiflado, amiga de mi amigo pintor Alberto Acinas. Raisa no mezcla sonidos y estilos, crea uno nuevo que engloba todo. Los cuatro miembros tocan de todo, difícil decir quien hace qué.  Que me corrijan si leen esto, por lo que entiendo Tomás Garrido canta y toca la guitarra y el ukelele, Daniel Goldman es el batería, Rufi Carrillo el teclista, Diego Sánchez el bajista. Y a veces Salomé hace los coros. Es muy especial, hay mucho talento y una pizca de locura. Rock’n’roll.

Dieron un concierto anoche en Madrid, por desgracia no pude ir. Raisa, uno de los muchos proyectos todavía underground que les está recordando a Wert y sus acólitos que un país se proyecta y brilla en el extranjero por su creación y propuesta cultural, dos pilares en los que se basa el cómo se percibe el país a largo plazo. A ver si se enteran y convierten esta ecuación en generación de riqueza en lugar de ponerles trabas y empequeñecerles. Que para eso están y les pagamos.

Venga, te dejo con dos temas de Raisa, El Explorador y Hot Brunette. Levanta el culo, sube el volumen, luego zumito y a misa.

 

 

Escucha algunos temas del tercer disco de Raisa, Tus Calores

Motorama – Alps

Anteayer fui a ver a mi primera banda rusa en concierto, en el Mobydick. No me disgusta esta sala, tiene una barra en el fondo que se suele vaciar en cuanto empiezan a tocar las bandas, momento que aprovecho yo para pegarme a ella. Mola ver grupos en discotecas; como no te guste la actuación, siempre tienes la opción de tomar una copa. En mi caso, me guste o no, siempre opto por no alejarme demasiado de mi Plymouth -ah sí, me estoy pasando a esta marca, la más antigua de todas, wow-. La música con agua y sudor, va a ser que no, o sólo en festivales, con escenarios grandes y mucha mucha gente. Pero en garitos, barra y ginto, luego el grupo. Eso, había empezado por ahí pero se me fue la olla. Motorama. el jueves por la noche tocaba Motorama en el Mobydick. Fue un soplo, no me había enterado, como siempre. Además llegué un minuto antes de que empezaran, eso también me encanta, parece que me estaban esperando. Oye y por qué no, ¿eh?

Motorama es la banda rusa más conocida fuera de sus fronteras, con ello te quiero decir que a las demás, ni su madre. Si lees este blog con regularidad, sabrás que sólo dos veces hemos ido hasta Rusia, en algo más de 300 posts, y en ambos casos para cosas bastante inverosímiles. Primero fue Eduard Khil, el genio del Trololo, la obra musical que más me fascina, no me canso de decirlo. Y luego hace pocos días, con Los Coros del Ejército Soviético, en una grabación en París en el año 1963. Grandioso vinilo, soberbio, un pedazo de historia. Así que teniendo el listón tan alto, no podía regresar a la tierra de Laika –mi héroe canina- para un grupo que no estuviera a la altura.

Alps

A Motorama les sigo desde hace dos o tres años. No tengo ni CD ni vinilo, aunque me lo estoy pensando, pero sí algunos mp3 que me pasarían en su día. No es fácil encontrar información de ellos. La única wiki que tienen está en ruso y el traductor de google es de risa para estos idiomas. Se formaron en 2006 en Rostov Veliki –algo así como el Chinchón de por aquí, no es mucho más grande- y desde el principio tenían claro quien era su dios. Aunque lo más probable es que no habían nacido cuando se encontró a Ian Curtis ahorcado en su cocina, parece que se han marcado como reto el seguir dándole vida vía sus canciones. Al principio hasta se les acusaba de plagiar a Joy Division, pero en 2010, cuando sacaron su primer álbum, Alps, el tono depresivo ya se había suavizado para dar paso a un sonido más new wave. El nombre del grupo procede de una película americana súper rara de 1991, sobre un niño de diez años que roba un Ford Mustang –para qué robar un mierda coche cuando te puedes hacer con el coche de mi juventud ¿verdad?-, para recorrer distintos estados imaginarios en busca de ocho cartas regaladas por una marca de gasolineras, cada una con una letra para formar la palabra Motorama y así embolsar un premio de 500 millones de dólares. Parece ser que la película algo cuajó en Rusia, de ahí la referencia. El cantante y líder del combo se llama Vladislav Parshin. También toca la guitarra, aunque no tan bien como el guitarrista oficial, Maxim Polivanov. Menudo crack, me impresionó en el concierto, es capaz de arrancarle a su guitarra sonidos tanto a lo Durutti Column como a Toy -. Luego está la bajista, Airin Marchenko, mola la moza, tan menuda y mona, el batería, Román Belenkil y por fin el teclista, Alexander Norets.

Alps tuvo buena acogida, en Rusia son con creces la referencia de la escena rock indie post punk, con otros grupos como Human Tetris y Manicure. En 2011 sacaron un nuevo single, One Moment, que empieza por un trozo de diálogo de una película francesa. Dice “Mon Dieu qu’il était maigre. Enfin c’était juste avant que l’on se rencontre …”, tiene que ser una película de los 60, la voz me suena mucho pero no doy con ella. Un caluroso apretón de manos a quien me de la respuesta. En 2012 publicaron su segundo disco, Calendar, más indie pop ligero. Anoche supieron hace un mix bueno de ambos álbumes, igual que yo con mi Plymouth y mi Fever tree.

Camaradas Motorama, la patria puede estar orgullosa de vosotros.

 

 

Escucha las mejores canciones del disco Alps, de Motorama

 

Jim James – Regions Of Light And Sound Of God

Qué quedará de Jim James el año que viene? Dentro de cinco, diez o cincuenta años? Esta es la pregunta que me hacía mientras sonaba suavemente su disco Regions of Light and Sound of God en casa.  No sé si es una pregunta buena o idiota, o si está simplemente fuera de lugar, viendo lo que nos rodea. Es sólo que a mi me llama la atención. Toda esta música indie folk que nos cae del cielo a diario, por mucho talento que tengan sus intérpretes –y no le falta a Jim James-,  para qué? Me haré viejo, quiero creer a toda costa que los músicos le dan sentido a la música que hacen, cuando realmente son felices haciendo feliz a sus fans. Tendrán razón en el fondo. Rehacer el mundo con notas, acordes y letra ñoña, es cosa del pasado. Hoy vale la estética y el entertainment. Música bonita para quedarse en la cama o música cañera para salir de ella. Pero para salir a la calle a pedir, ya no hay. Fiouck, tomate un poleo y relájate.

Jim James es joven, no llega a 35 años, pero hace música de viejos. De viejos hippies que habrían vuelto de todo, calendario en mano, tachando los días que quedan para la jubilación, después de décadas pasados en Correos o, para los más osados, en su tienda de libros de medicina natural y bolsitas de plantas milagrosas -menos para tu bolsillo-. Y esta mala leche Fiouck? Lo siento, es sólo que me siento un pelín estafado por el amigo James. Su primer disco en solitario, publicado en febrero de este año, empezaba tan bien, que da rabia. El tema que abre el álbum, State of The Art (A.E.I.O.U.) me encanta, y sigue por el mismo camino con la segunda canción Know Til Now. Piano, teclados, percusiones, guitarra ligera, bajo profundo, y su voz clara a la Neil Young o Paddy McAloon, de Prefab Sprout. Wow, dos temas realmente prometedores. Y luego yo qué sé, hace como plof. Todo recae como un clafoutis de queso que se habría quedado un minuto de más en el horno. Ooooooh qué pena, dicen. Pues eso, qué pena. No es malo el resto del disco ni mucho menos, pero lo podía haber interpretado uno de los cuatro millones de artistas de indie folk aparecidos este año, y nadie se daría cuenta.

Regions of Light & Sound of God Jim James

Y eso que no es realmente un novato. Nacido en 1978, en Louisville, Kentucky, Jim James fue primero cantante de una banda llamada Month of Sunday, también conocida como Mont de Sundua. En 1998 sacan un disco, del que no hay rastro –después de más de 300 posts en este blog, he llegado a la conclusión de que no existes como artista si no tienes wiki en inglés-. Aquel mismo año, Jim James pasa a otra formación, My Morning Jacket, de la que se convierte en líder, cantante, guitarrista, productor, alma, conductor de la furgoneta. Seis álbumes han publicado desde entonces. Al principio dándole fuerte a la reverb en su voz, haciendo una música atmosférica –iba a decir aburrida, pero no sería justo, sobre todo que es un grandísimo guitarrista, Rolling Stones le incluye en su lista de los veinte mejores guitarristas del momento-, rozando con el rock psicodélico, hasta suavizar el lado 70’s a partir del cuarto disco, Z, el más aclamado por los medios especializados y el público.

Y un buen día de 2013, decide probar suerte en solitario. Regions of Light and Sound of God –también hay que ver el título-. Recibe buenas críticas, no ditirámbicas, pero sí gratas. Oye, ya van veinte años de carrera. Que conste que antes de preguntarme lo que quedará de Jim James en el futuro, me saco el sombrero, porque la música también necesita a artistas que, aunque no vayan a cambiar el mundo, sí nos lo hacen más ameno, aunque sea durante sólo dos canciones.

 

 

Escucha las dos mejores canciones del disco de Jim James

 

Light Asylum – Dark Allies

Light Asylum es el nuevo proyecto –bueno, ya van para tres años- de Q Lazzarus, alias Shannon Funchess. Así de bote pronto no te suena, normal, le cuesta hacerse un nombre. Sin embargo, ella fue la genial interprete de un tema inolvidable que tienes marcado para siempre en lo más profundo de tu alma. Acuérdate… un pozo en medio de una sala oscura… un hueso atado a un cubo atado a una cuerda… un perrito que se huele la trampa, pero un hueso es un hueso … unas mariposas volando en el calor del antro… una campanilla insistente a lo lejos… un tipo medio desnudo cosiendo un traje… ¿de piel humana?… aaaah, ya te acuerdas ¿verdad?… claro, ahora rememoras esa canción que envuelve toda la escena, con esa voz andrógina inimitable. Goodbye Horses, canción de la escena final del Silencio de los Corderos, cuando la hija de la senadora, raptada por el psicópata Buffalo Bill, está a puntito de convertirse en Tailleur Chanel exclusivo. La cantaba Q Lazzarus, alias Shannon Funchess.

light asylum

Ya hablé de Goodbye Horses en un post de este verano –aquí lo tienes-. Y de Q Lazzarus, una voz que me chifla, mezcla de Amanda Lear y Annie Lennox. Entre la grabación de esta canción escalofriante y Light Asylum, más de veinte años de silencio. Qué haría mientras tanto? No logré comprobarlo, tiene una wiki más escueta que los argumentos de la defensa del yerno real. En 2010, monta un dúo con Bruno Coviello, de origen tramposo italiano. Sacan un primer Ep de cuatro temas, entre otros Dark Allies, un single que revoluciona las pistas de baile de NYC. Un Groove electroclash con reminiscencias del Moroder de la época disco y la música industrial belga de los 80’s. Ella es un concentrado de mil pilas atómicas, la energía espasmódica que descarga en los escenarios no están sin recordar a Ian Curtis de Joy Division. Sin embargo a pesar de las buenas criticas recibidas en los medios especializados, no cuaja. Dos años más tarde, sacan su primer álbum, del mismo nombre que el dúo. Más de lo mismo. Mientras millones de personas bailan al son de la Gaga y el Jeta, nadie acude o casi a los shows de Light Asylum. Este –y otros cientos de ejemplos- es algo que nunca terminaré de entender. Bueno, supongo que explicará por qué este blog tiene una audiencia acorde con la música de la que se hace eco.

Te dejo con los temas Dark Allies, Heart of Dust, IPC y A Certain Person. Representativos de una banda que merecía mucho más.

 

 

Escucha algunos de los mejores temas de Light Asylum