Hoy he roto una tradición vieja de 890 días, según la cual cada nueva entrada es escrita el día anterior, para saltar a las 7h en el blog. Pero ayer me tocó un día largo como un día sin pan –dicho franchute- y volví tarde a casa con toda la miseria del mundo en los hombros –otro dicho franchute-. Con lo cual, tenía las mismas ganas de ponerme delante del ordenador que de colgarme por los testículos encima de un charco repleto de cucarachas gigantes –dicho Fiouckesco-.
Archivo por meses: julio 2015
Ratatat – Magnifique
En el fondo yo no sé hablar de música. Sonidos, sonoridad, acordes, movimientos, variaciones, partituras, estilos, inspiraciones, influencias, influenciados… si muchas veces hasta me cuesta reconocer los instrumentos, sobre todo cuando se trata de decir si es uno de verdad o su versión Macbook. Hay gente que ha nacido para ello, como SrHelvetica en su blog The Songs We Love, es capaz de disecar hasta la extenuación -bueno, yo me moriría- una única canción, en un ejercicio bi semanal que se queda a muy lejos de mi alcance.
Nauru – Música muy muy muy lejana
Tú ya estás de vacaciones. No mientas, lo sé. Lo dulçón de la crema olor coco no llega hasta aquí, pero lo veo en las visitas al blog. La semana pasada te metías con el cepillo de dientes en mano, ahora lo haces a mediodía, ni duchado. Pedazo de vago, en tu tumbona despatarrado. Espero que haya un montón de niños berreando y de macarras con bazofia musical a la sombra de su Seat León. Ja, un poco de justicia para los idiotas que nos hemos quedado.
Buddy Holly – Peggy Sue
Buddy Holly, el nerd antes de tiempo. Con sus gafapasta festivalindiescas y sus trajes apretados, encarnó a la perfección los aires frescos que irrumpieron en la cultura americana a mediados de los 50’s. Hoy sería un geek pesado con toda la panoplia de los productos Apple, pero la mala suerte no le dejó tiempo: Buddy Holly simboliza una tercera parte -ocho horas- de The Day The Music Died, con sus comparsas de infortunio Richie Valens y The Big Bopper.
Fist City – Everything Is A Mess
Lo confieso, soy un friki de los grafitis. No tanto los «artísticos», hechos con spray de colorines, aunque los hay bonitos de verdad. Me gustan más estas declaraciones de intenciones hechas de prisa y corriendo, normalmente de color negro. Mensajes cortos de tintes políticos, sociales, culturales o sentimentales –mi choni q te kerre para cienpre-. Estos últimos son los que menos aguantan el paso del tiempo, porque me apuesto una copita de Rueda que a los dos meses la choni en cuestión tenía un ojo morado. Qué mundo…
Dean Blackwood & Jack White – The Rise And Fall Of Paramount
A uno le puede gustar o no The White Stripes, The Raconteurs o The Dead Weather. No importa, peace on earth. A uno le puede importar un pepino o no el nexo común a estas tres bandas, Jack White. Tampoco importa. Lo que es incuestionable, es que Jack White es un tipo imprescindible para la música, como editor de las producciones excéntricas más inverosímiles y sobre todo como guardián de los fondos de armario, ahí donde está la prehistoria de lo que escuchamos hoy.
Maurice Jarre – Lara’s Theme
Gamal Abdel Nasser, padre del Panarabimo. Umm Kalzum, la María Callas egipcia. Yasser Arafat, el más palestino de los cairotas. Y Omar Sharif, que colocó a Alejandria en Hollywood. Los cuatro egipcios más famosos del planeta. Todos fallecidos, ahora que el actor nos acaba de dejar. Encandiló mis tardes cinematográficas los domingos aburridos. Me encantaba.