Dean Blackwood & Jack White – The Rise And Fall Of Paramount

A uno le puede gustar o no The White Stripes, The Raconteurs o The Dead Weather. No importa, peace on earth. A uno le puede importar un pepino o no el nexo común a estas tres bandas, Jack White. Tampoco importa. Lo que es incuestionable, es que Jack White es un tipo imprescindible para la música, como editor de las producciones excéntricas más inverosímiles y sobre todo como guardián de los fondos de armario, ahí donde está la prehistoria de lo que escuchamos hoy.

En las oficinas de su sello Third Man Record en Nashville, Tennessee, hay un retrato inmenso de Charley Patton, uno de los músicos emblemáticos del country blues de hace casi un siglo. Para uno de los rockeros más respetados de los últimos veinte años, no deja de sorprender, pero ya lo dijo hace mucho: “La música de los años 20 y 30 representa la edad de oro de la música americana, me hubiera gustado nacer en 1900”.

La época y la tierra más fértil, donde se originó todo lo que siguió musicalmente, gracias a una peculiar mezcla de razas, culturas, fes y filosofías vitales que ningún otro país ha conocido. En 2001, Jack White, en aquel entonces en plena gloria con The White Stripes, conoce por casualidad a Dean Blackwood, dueño del sello Revenant Record, que acababa de publicar un monstruoso boxset recopilatorio de toda la música de Charley Patton: Screamin’ and Hollerin’ The Blues. Aquel engendro parecía insuperable, como resultante de una labor meticulosa de rescate y reedición de la música de uno de los grandes del blues, y así lo reconoció el gremio, que lo premió con tres Grammys.

The Rise and Fall of Paramount

Jack White y Dean Blackwood entablaron una amistad duradera, articulada alrededor de una pasión común: la música editada por la Paramount en aquellos años de capitalismo puro duro. En 1917, esta empresa no dejaba de ser una filial de la Wisconsin Chair Company, que fabricaba sillones –curiosamente, Jack White fue tapicero antes de emprender su carrera de músico-. Poco después esta compañía empezó a fabricar fonogramas. Para alimentar la cadena de producción y de venta, Paramount se vio encomendada la labor de edición de todo lo que se movía en el panorama musical.

No eran melómanas ni cuidaban la producción. Muchas veces las grabaciones eran de mala calidad. Sólo importaba la cantidad. Pillar a los cantantes, meterles frente al micrófono, grabar los temas en acetato de vinilo y a vender. Cuantos más discos, más fonogramas se vendían. En quince años, el sello grabó miles y miles de canciones. Para mi, que no soy especialista, son nombres –quitando algunos- que me suenan a chino. Para los amantes del género, será oro puro: Skip James, Ma Rainey, Jelly Roll Morton, Ethel Waters, Louis Armstrong, Fats Waller, Fletcher Henderson, Son House -el preferido de Jack White-, Charley Patton, Blind Lemon Jefferson, Big Bill Broonzy… Y cientos de artistas más, muchos de los cuales completamente olvidados. La quintaesencia de la América de la época, producir, producir, producir… Pero sin saberlo, la Paramount desterró diamantes.

En 2013, Jack White y Dean Blackwood decidieron rescatar el catalogo, realizando una fabulosa selección que dibujara una foto única y precisa de la música de aquellos años, para sacar dos objetos de extra terrestre. Reflexionaron sobre “qué hubiera hecho la Paramount de tener la ambición y los recursos para hacerlo ellos mismos”. Dividieron el recopilatorio en dos épocas para ofrecer cada volumen en dos suntuosos boxset en forma de maleta: el primero de madera noble, inspirado en el fonograma Victor Victrola VV-50 de 1924, el segundo de aluminio, que hace referencia al fonograma RCA Victor Special Model, de 1934. Más que boxset, son museos portables: vinilos impresos con hologramas, libros, reproducciones de todo tipo. En total, 352 artistas y 1.600 canciones, también grabadas digitalmente en dos magníficas llaves USB.

Objetos admirables, bellos e históricos. Ediciones limitadas para amantes del blues de la época, o simplemente de la música en general. Cuestan 400 dólares cada uno. Tampoco es tanto. No vería con mal ojo que os reunierais a modo crowdfunding para regalármelos, que me he portado muy bien.

Hala blues vago, zumito y a misa –gospel-.

 

 

 

5 pensamientos en “Dean Blackwood & Jack White – The Rise And Fall Of Paramount

    • y ahora que me traes de la oreja no solo lo oigo sino que lo escucho y FLIPO con ese primer TEMAZO y te leo y decido escuchármelo todo mientras me pienso lo del crowdfunding. Ya veremos.

      • Ya sabía yo que te iba a gustar, no podía ser de otra manera. La primera, la de Skip James, es magnífica. Buf…
        Para el crowdfunding, mira en kickstarter.com 🙂

  1. Enga, donde está el enlace para el crowdfunding.
    Contribuyo con la condición que no se lo pueda subastar en el ebay para tener fondos para los gintonics

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