Port O’Brien – I Woke Up Today

Port O’Brien fue una banda indie folk rock yankee, formada en 2005, disuelta un lustro después. Cada vez que escribo sobre un grupo de este género, pregunto, WTF es el indie? Realmente depende del humor del día. Hoy toca meterse con ello, me enervan estos tipos. El indie como tal, nace, canta, y muere, todo ello en un intervalo de tiempo muy corto –algunos ni siquiera llegan a cantar-. El indie es la efímera del reino musical. Apenas deja rastro a su paso, va muy limpito a todas partes y suele respetar la señal de “Silencio Hospital”. No son malos tipos, más que nada porque no les da tiempo a serlo, como no venden una rosca, pronto acaban volviendo a la universidad para ser un geek más. Y si de repente tienen éxito, a parte de no creérselo, dejan automáticamente de ser indie, para pasar a ser lo que sea, generalmente rock o garage. Arctic Monkey era indie, ya no. Arcade Fire era indie, ya no. Es la paradoja de este género.

Port O’Brien es bastante representativo de ello. Nació (2005), cantó (tres álbumes), murió (2010). Hoy, nadie, o casi, se acuerda de ellos. Ojo, no es que hicieran música mala, todo lo contrario. Por lo menos a mi muchas veces me gustaba. Si hasta les vi en concierto en el Moby Dick de Madrid en 2010, en una actuación muy honorable. Las canciones que componían tenían originalidad y talento, eran melódicas, elegantes y energizantes, muy frescas. Pero pregúntame por el título de una de ellas, y cero patato. No me acuerdo. Fenómeno indie siempre repetido.

Port-O-Brien

El grupo lo formaron inicialmente el dúo Cambria Goodwin y Van Pierszalowski. De la chica, Cambria, no se sabe mucho, y si te suena el nombre, es porque es un tipo de letra muy usado en Word. Van Pierszalowski –supongo que Van es el nombre- es el indie caricaturesco de turno. Rubio nórdico súper pálido –como esos bichos que les ves los órganos debajo de la piel-, afeitado guay, pinta de recién levantado incluso cuando toca irse a la cama, mirada del que soporta toda la miseria humana, pelo que no sabe qué coño hacer con él -o será al revés?-, en fin, Total Indie. Es el que puso fin a la aventura Port O’Brien en 2010, para iniciar un proyecto en solitario, llamado Waters. Me da a mi que es la misma música, la misma actitud, las mismas perspectivas. Buf, a veces me siento viejo. Suerte Van.

Te dejo con dos canciones que me gustaban especialmente del repertorio de Port O’Brien. Hala, al tajo.

 

 

Escucha I Woke Up Today, de Port O’Brien

 

Pink Turns blue – Your Master Is Calling

La verdad es que de los 80’s, rama rock new wave post punk gótico y su prima, creía, si no haberlo escuchado todo, que por lo menos no me podrían sorprender, veinticinco años después, con grupos de los que nunca había oído hablar. Es como volver a tu casa un día cualquiera, y de repente a 100m del adosado, ver una casa en la que no te habías fijado nunca, con una misteriosa morena de pelo largo y gafas negras en la tumbona del jardín, en lugar de tus enanitos de yeso y gorro rojo. Y aparcar frente a Gruñón y Dormilón, ambos con sonrisa de esas para meterles dos soplamocos, y decir “coño, en qué momento la he cagado?”.

Pink Turns Blue. No sabía nada de ellos hasta hace relativamente poco. Y eso que empezaron a tocar en 1985 y que publicaron bastantes álbumes –ahí las fuentes discrepan, y en su web oficial no aclaran mucho-. Son alemanes, y esto puede explicar parte del fallo; porque quitando a Neu!, Can, Kraftwerk y algún que otro grupo, no es un país musicalmente exportador, bastante tenemos con sus coches –cuando la cosa va bien-, y sus cascos de punta –cuando ya no tanto-. Pink Turns Blue no inventó ni reinventó nada, de pequeño ya lo tenían claro: “de mayor quiero ser como Bauhaus”, o en la versión gordinflón “de mayor quiero ser como The Cure”. Y eso hicieron, discos para la mayor gloria de sus mayores, Killing Jokes, Sisters of Mercy, Nine Inch Nails, Fields of the Nephilim y otras alegrías darkwave de la huerta –ya sabes, la de los enanitos-. Por lo menos el copiar/pegar de estos músicos resulta muy bueno, recuerda a lo que hicieron los holandeses de The Essence, en su afán de ser más gordinflón que el original.

Pink

En 1988 –que alguien me confirme la fecha anda- publican lo que aparenta ser su segundo álbum, Meta. Voz sepulcral del cantante y guitarrista Mic Jogwer -como Ian Curtis antes del triste episodio de la cocina de su casa-, letra depresiva, guitarra incisiva, bajo guerrero, darkwave a lo grande. Y dentro del maelstrom de emociones negras, una joya, Your master is calling, túnel oscuro de ocho minutos con esa diminuta luz en el fondo, y corres, y corres, y corres… porque detrás te persigue algo sucio con aliento fétido y prefieres no mirar atrás, podrías tropezar contra una enanito de yeso.

 

 

Escucha Your Master Is Calling, de Pink Turns Blue

Otis Redding – Otis Blue

King of Soul. No sé quién confiere estos apodos, el padrastro del rock, el yerno del reggae, la prima segundo del folk. Y luego, por qué King para Otis Redding y Prince para Marvin Gaye? Este falleció con casi 45 años, Otis con veinte menos. ¿No era Otis excesivamente joven para que se le apode así, The King of Soul? En el fondo es igual, ambos nos han dejado tal legado como para discutir de su parentesco directo con la soul music. Por si fuera poco, Otis Redding desapareció en plena gloria con tan sólo veintiséis años. Y mientras tanto David Guetta va para casi el doble. No le deseo nada malo al Jeta, que no se me interprete mal, pero en fin, por algo será que a la música se le llama la Gran Farsa.

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James – Getting Away With It

James es una de estas bandas de toda la vida que me he perdido casi por completo. ¿Por qué? Y yo qué sé… Creo que nadie me mira mal por ello, pero aún así, es algo que no me explico bien. Llevan más de treinta años on the road, han publicado trece álbumes de estudio, de los que se han vendido más de veinticinco millones de copias -¡¡25!!-, y yo tan pancho, como si no existiesen. Y no sirve decir “y ellos, conocen a Fiouck?”. Porque ellos seguro que me conocen, así que no vale. Creo que no he escuchado a ninguno de sus álbumes. No sabría mencionar ninguna de sus canciones.

James

¿Ninguna? No exactamente. Hay una, una única canción de su intensa discografía, una de estas que, de naufragar en una isla desierta, se agradecería que fuera con un reproductor –me conformo con que sea de cassette-, varias cajas de pilas y el tema Getting Away With It. Para bailar alrededor de la hoguera esperando a que el oso se ase –menuda isla-. Porque este tema invita a bailar, a abrir la ventana –me he hecho una cabaña en condiciones-, a levantar los brazos y a bailar, a bailar, a bailar… Empieza suavecito y termina frenético, hay épica y alegría, lirismo y emoción, es grandiosa, wow, James, lo siento, ahora escucharé el resto de vuestra discografía, lo prometo.

Venga, hoy es domingo, ya sabes, escucha Getting Away With It, luego zumito y a misa.

Escucha Getting away with it, de James

Dion – The Wanderer

The Wanderer. No sé si prefiero el libro (Richard Price), la película (Philipp Kaufman), o la canción (Dion). La película (1979) está libremente inspirada en el libro, pero el libro (1974) no tiene nada que ver con la canción (1961). La canción habla de un vagabundo sin rumbo, el libro habla de un gang del Bronx, los Wanderers, tramposoitalo-yankees de segunda generación. La canción es triste, el libro es crudo. En disonancia total con la idea que nos hacemos de los sesenta en los US, rubias platino, estudiantes cachondos, tablas de surf, coches enormes con manchas en los asientos traseros –venga ya, si sólo es peanut butter-.

Dion Francis DiMucci. Nacido en 1939, aparece por primera vez en TV con quince años, en un programa para adolescentes, en el que interpreta una canción dedicada a su madre. Ays estos italianos, qué tiernos con mama –a falta de serlo con sus chicas, uuuuh, feo tópico Fiouck-. Con 18, firma con un sello local y al día siguiente,  pone la voz en una canción ya grabada, interpretada por The Timberlanes. El single saldrá como Dion & The Timberlanes. Cosas de la gran farsa, resulta que Dion nunca vio a estos tipos y estos tipos nunca le vieron a él –bueno, sí, más tarde, cuando se hizo famoso-. Intrigado, vuelve a su barrio, llama a tres colegas de toda la vida, les llama The Belmonts, y … et voilà! Vuelven a firmar con el sello con el nuevo hombre, graban I Wonder Why y … et voilà! #22 de los charts US nada más salir. Su repentina fama como nuevos reyes del Doo Wop les permite ser invitados a formar parte de la famosa –y trágica- gira llamada “The Winter Dance Party”, con Buddy Holly, Richie Valens y The Big Bopper. El 2 de febrero de 1959, después de la actuación de todos en Iowa, estos tres deciden coger un avión para ir a la siguiente ciudad, para ahorrarse un largo viaje en autobús. Invitaron a Dion a subirse a bordo, pero el italiano no se quiso gastar los 36 dólares que costaba el vuelo, y … et voilá! Pocas horas después, el avión se estrelló, matando a todos los que estaban dentro. El día más negro de la música popular. Día luminoso para Dion, rinascimento, en italiano.

dion

Como el business no espera, el mes siguiente sacan A teenager in love, #5, y en noviembre publican Where on When, #3. La máquina está lanzada? Sí, directo hacia el muro. A principios de 1960, a Dion le ingresan en una clínica, por su adicción a la heroína, y cuando sale, aparecen problemas de relación interna, y … et voilà! Se separa del grupo e inicia una carrera en solitario. Con una nueva formación, The Del-Satins –aunque los discos los firma como Dion a secas-, tarda en encontrar de nuevo el camino del éxito. Hasta que publica Runaround Sue, en septiembre 1961, co-escrita con Ernie Maresca, y…. Et voilá! Directo al #1 en los US. Un estándar de la música de los 60’s, #342 en la lista Rolling Stones de las 500 mejores canciones de la historia. Dos meses más tarde, vuelve a tocar el cielo con su atemporal hit, The Wanderer, también co-escrito con Maresca. Como el sello no se creía que tal hazaña fuera posible, inicialmente el tema salió en la cara B del single The Majestic, hasta que las radios empezaron a tocar la B. The Wanderer, pedazo de la historia de la música popular, 239 en la lista de las las 500 de Rolling Stones, una de mis canciones preferidas, en mi top 20. Y que me digan como c… se dice Et Voilà en italiano.

 

 

Escucha The Wanderer y Runaround Sue, de Dion

 

The Psychedelic Furs – Heaven

Richard Butler, aire ochentero a más no poder, cara pálida y seca de no tener siempre para comer, voz entre Bowie y Lydon/Rotten cascada por tabaquismo excesivo, genio olvidado de aquellos despiadados años 80, fue el cantante y líder de The Psychedelic Furs, grupo post-punk new wave tirando a rock digno hacia el final de su trayectoria.

Furs

Butler. Un apellido rock’n’roll ¿verdad? A mi me hubiera gustado llamarme así, Fiouck Butler, suena bien. Richard y su hermano Jim fundaron la banda en 1977, no tan convencidos como yo de que sólo con un apellido basta. The Psychedelic Furs vs The Fucking Butler Brothers (por ej.), nunca se sabrá. Y la historia casi les da la razón. Después de actuar en múltiples conciertos en Inglaterra –dónde, si no-, sacan un primer álbum, homónimo, producido por un tal Steve Lillywhite. Este personaje no es un cualquiera, si bien en aquella época está al principio de su carrera, desde entonces se ha convertido en uno de los productores musicales más prolífico de la música popular, con cinco grammys para álbumes de U2, The Killers, Rolling Stones, Peter Gabriel, Talking Heads y una lista más larga que la de los beneficiarios de las esplendideces del preso más famoso de España. Aunque viniendo de la escena punk, el sonido del disco está claramente influenciado por Bowie. Recibe una buena acogida en UK y otros países europeos –yo tenía el vinilo, dónde estará, maldición-, incluso llega a entrar en los charts, aún con una propuesta musical no tan fácil. El disco lo abre la genial India, un tema que tarda más de dos minutos en arrancar aunque merece la pena la espera, uch.

En 1981 publican un segundo trabajo, Talk Talk Talk, con el que logran cruzar el atlántico –y también medio planeta ya que en Nueva Zelanda será todo un éxito-. El sonido es más accesible, si bien Richard Butler parece haber logrado lo impensable: fumar más de cinco paquetes al día. Del disco se extraen dos sencillos, siendo uno de ellos Pretty in Pink, que llama la atención de un tal John Hughes, joven cineasta americano que se especializará en películas para público adolescente y veinteañero. Cinco años más tarde, se inspirará en la canción para realizar una película homónima, versión moderna de Romeo y Julieta, que arrasa en taquilla y le permite a Richard Butler por fin comer cada día.

En 1982 sale Forever Now, tercer disco –que contiene el hit Love My Way-, y dos años después, Mirror Moves. En este cuarto álbum está la perla de The Psychedelic Furs, Heaven, himno inconfundible de esta época. “Gorgeous pop song”, dijo de ella el crítico de Allmusic. A la altura del tema Bitter Sweet Symphony de The Verve, y también en mi top 20.

Heaveeeeeennnnnnnn…..

 

 

Escucha las mejores canciones de The Psychedelic Furs