Can – Tago Mago

Qué guapo sale mi John Lydon en la portada de su nuevo libro, La Rabia es Energía. Me enteré ayer de que había sacado una nueva autobiografía –después de su famosa No Irish, No Blacks, No Dogs, de 1994-, al recibir vía whatsapp la foto de la portada de la edición francesa, ya que no hay fecha de publicación en España. Como era de esperar, reparte gran cantidad de soplamocos a un montón de idiotas mentirosos, como la Vivienne Westwood, que se atrevió a reclamar la paternidad del título de la canción Anarchy in the UK. Por dios Vivienne, ¿te importaría volver a tus frufrús para doncellas de Ascott y dejar el rock en paz?

También habla mucho de sus influencias musicales pre Sex Pistols. En ellas destaca especialmente Can y el álbum Tago Mago. Sabía de esta pasión por el combo alemán –PIL fue creado copiando el modelo de Can– a la vez que otra por MC5 y The Stooges, aunque, lo quieras o no, no le pega. Él era todo energía explosiva, cuando Can era más bien introspección tranquila, viendo una bonita puesta de sol.

No por nada el tercer y más importante álbum de Can saca su nombre de la pequeña isla frente a Ibiza. En 1971, cuando se edita este doble álbum, el grupo ya lleva un par de años en boca de todo lo que el gremio cuenta de músicos inquietos. Y si me apuro, un pelín chalados. Como Malcolm Mooney, el primer cantante de la banda que se tuvo que alejar después de que su psiquiatra le convenciera de que la música de Can era peligrosa para su equilibrio mental.

Can Tago Mago

Se montó en 1968 en Colonia, alrededor de la figura de Holger Czukay, bajista. Los miembros utilizaron primero los nombres de Inner Space y The Can, antes de que el batería, Jaki Liebezeit, sugiera CAN como acrónimo de “Comunismo Anarquismo Nihilismo”. Jatetú… Después de la salida de Mooney, el grupo integró a un nuevo cantante, el japonés Kenji Suzuki, que logró la hazaña de cantar en un concierto el mismo día que descubrió la existencia de la banda. Cierto que en aquella época las canciones favorecían bastante la improvisación.

En 1969, sacaron un primer disco, Monster Movie, con temas todavía basados en una estructura rock y unos sonidos inspirados en el Garage, el funk, el rock psicodélico, todo mezclado con ritmos hipnóticos, y de alguna forma renegando siempre de lo que procedía de los US. El segundo, Soundtracks, publicado en 1970, tomó una dirección menos tradicional, con mucha más improvisación, menos fácil de digerir.

En 1971, un rico alemán coleccionista de arte, Sr. Vohwinkel, les invitó a establecerse un año en entero en una de sus propiedades, el castillo de Nörvenich, cerca de Colonia, para preparar su tercer disco. Las canciones que figuran en el doble disco no fueron grabadas conscientemente por los músicos, sino en secreto por el líder de la banda, Holger Czukay. El resultado, como dijo Julian Cope en su libro KrautrockSampler, “es un álbum que no se parece a nada, que suena como ninguno antes ni ninguno después”.

Tago Mago fue declarado como una de las obras más importantes del rock por la biblia Allmusic. La lista de músicos y grupos que dicen haber encontrado inspiración en Can no tiene fin y hoy parte de la música electrónica sigue chupando de sus sonidos. Te dejo con las cuatro canciones que componen el primer disco del doble. Es la parte más “fácil”, mientras que la segunda era improvisación vanguardista extrema y he de confesar que con esta no puedo.

 

 

 

2 pensamientos en “Can – Tago Mago

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