Después del post de ayer –Bolero, de Ravel-, me ha parecido lógico seguir hoy con su pendiente moderno, aparecido en 1981 como un OVNI en el cielo –¿hay casos de OBNI, en el mar? -, Ô Superman, de Laurie Anderson. Dos temas, parecidos en su composición, indie total. Al fin y al cabo las Converse son de 1907 y las primeras gafas de pasta -o de resina, como hace mucho- son del siglo XIX. Digo indie, por la voluntad de sus compositores de no hacer algo usual, destinado conscientemente, o inconscientemente, a un nicho de entendidos. Ambos no acertaron nada en su afán de hacer algo un poco exclusivo, ya que ambas obras tuvieron un considerable éxito, y están para quedarse en el patrimonio musical colectivo.
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St Vincent – St Vincent
Annie Clark –no confundir con Anne Clark, sacerdotista new wave de principios de los 80’s- podría haber acabado mal. Nacida en 1982 en Tulsa, Oklahoma, era sobrina de Tuck Andress, co-líder del dúo Tuck & Patti, un insípido y aburrido combo de jazz folk de los 90’s. En su adolescencia, la ingenua Annie hasta fue roadie de la banda, ilusa de ella. Con un pedigrí así, cualquiera terminaría anacoreta a 3.000m de altura, entregado a la contemplación, a comer el heno de las cabras y a blasfemar contra el frio que pela. Pero la falsamente endeble Annie lo convirtió en oportunidad para subirse muy joven a los escenarios como telonera de su tío, aprender a tocar de todo y decidir que de la música pensaba vivir.
Cock Robin – First Love Last Rites
First Love Last Rites, tercer álbum de Cock Robin, de 1989, es el típico ejemplo de cagada de una discográfica. Sentido común 12 points, CBS Sony 0 point. Olfato 12 points, CBS Sony 0 point. Clase 12 points, CBS Sony 0 point. Un desastre en toda regla. Va una pareja de músicos y le entrega a su casa discográfica oro puro con incrustaciones de diamantes, y el inepto de turno lo mete en el taco “no creo en ello” en lugar del taco “qué más da si no vende, esto es grande, a por todas”. No has escuchado nunca este disco? Culpa de este cenutrio –pagaría caro para que él leyera este post y se avergonzara, aunque sea un poquito-. Firt Love Last Rites, lo tenía en cassette para escuchar en el metro, lo tenía en vinilo para escuchar en mi casa, lo tenía en CD para escuchar años más tarde en mi coche, ahora lo tengo en mp3 para escuchar en mi Nexus. ¿Cuál será el soporte de reproducción cuando me haya ido hacia las estrellas? –que no, que no he fumado la moqueta-.
Hank Mizell – Jungle Rock
OJO que hoy toca canción de culto. Estaba repasando mi colección de vinilos en busca de inspiración para el post dominical, cuando cayó entre mis manos un disco que no escuchaba en treinta años. Hank Mizell, Jungle Rock. Hank Mizell… wow. Un pedazo de la historia del rock’n’roll que estuvo a punto de pasar desapercibido –y tú diciendo, Fiouck quita “a punto”, porque este pollo no me suena nada-. Espera, te cuento la historia, es divertida. Bueno, más que divertida, curiosa. De estas anécdotas que a mi me encantan.
Angel Olsen – Burn Your Fire For No Witness
Hoy toca de nuevo un post calimero. No tengo tiempo, cero ganas, inspiración por los suelos. La sola visión de la montaña de cosas que me quedan por hacer -estas que me dan de comer-, me recuerda que hay que ser idiota por haberse fijado el reto tonto de sacar un post al día hasta llegar a 1.000. Me pongo a imaginar a mis amigos, tan panchos en casa viendo fútbol y comiendo bolsas de patatas de 2012, las mejores, o en un bar con los colegas, copa de vino blanco en mano puntuando a las chicas, y me dan ganas de colgar el cartel de “ya está, 1.000, se acabó, iros a otro blog, hala, hop, fiu fiu”. Pero no hay manera, idiota nací, idiota me iré.
Cat Power – Sun
Descubrí de verdad a Cat Power con su último álbum, Sun, publicado en 2012. De hecho esperé los últimos meses de 2013 para escucharlo. Sun es su décimo disco de estudio. Por qué me la perdí y tuve que esperar dieciocho años? Esto me suele pasar con los artistas venerados a la primera, al final tanta alabanza me deja perplejo y me termina produciendo rechazo inconsciente. Porque Cat Power no es una cantante cualquiera, con sus cuarenta y dos tacos se ha convertido en la madre de todos los indies, la MILF electro folk. Durante muchos años, a medida que iba sacando sus discos, volvían siempre los mismos comentarios: Cat Power la atormentada, sensible, vulnerable, con sus dudas existencialistas. Al final no sólo no la escuchaba sino que además me entraban ganas de darle un pequeño soplamocos para que espabilara.
Plasmatics – New Hope For The Wretched
Van a creer que tengo una fijación harto sospechosa con Miss Bistec, la del pedo en la cara. La verdad es que no, hace ya tiempo que ha dejado de preocuparme, porque hace tiempo que ha demostrado que no tienen remedio sus paridas a dos euros el paquete de cincuenta. Pero ayer me volvieron a echar en cara mi ataque a Miss Lomo Alto, diciéndome que no veía que era una provocadora. Esto sí que me enerva. What the fuck Miss T Bone Steack va a ser provocadora? Por cubrirse de ridículo con trocitos de bovinos? Por llevar cutres sombreros de varios miles de euros? Por dejarse fotografiar desnuda tapándose el pecho y el pubis con las manos? Por supuestamente ensalzar la burqa en la canción del mismo nombre? En 2014 se tiende a confundir entre provocación y marketing milimétrico. No estaría mal volver unos cuantos años atrás – más de treinta y cinco- y aprender de quien fue sin duda la cantante más provocadora de la historia de la música popular, Wendy O. Williams.