Parece exhausta, al borde del abismo, agarrada a su micrófono, frente a las más de 50.000 personas que han venido para el último concierto que ha decidido dar, allí, en su ciudad natal. Sólo quiere cerrar el círculo de una vida de artista que ya no soporta. Acaba de cantar Stay With Me Baby, y en esta interpretación apoteósica parece que se ha dejado los últimos soplos de vida. Con una voz débil, en un silencio sepulcral, intenta cantar Let Me Call You Sweetheart, pero finalmente susurra lentamente una última frase. “Where are you going… where is everybody going….”. Parece tan pequeña en este escenario que la vio tan grande. Luego se desploma y fallece allí mismo, de sobredosis. A los pocos segundos arrancan las primeras notas de The Rose.
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Death Grips – The Money Store
Domingo. Anoche hubo fiestuki, así que dije, Fiouck no te pases, piensa en tus tímpanos maltrechos y tu neuronas en plena ruina, busca algo suave para el zumito. Así que nada mejor que Death Grips, ¿verdad? ¿No conoces Death Grips? Te va a gustar, pon el volumen a tope y relájate.
Happy Birthday
Tranquilo, esto no es Radio Fiouck, con dedicatorias de 10 a 11. Aquí no se pide, se sugiere. Y hoy, la fecha me sugiere que dedique la entrada del día a felicitarle su cumpleaños a una lectora un poco especial. Ella recorre este blog incansablemente desde el post #1, y ya van 587. Aguanta estoica las idioteces diarias y mi dudoso sentido del humor. A veces, viste falda, blusa y gafas de pasta para darme en los dedos con su regla de metal, por el uso fantasioso que hago de la gramática española -después de veintidós años en España, tengo que asumir que nunca hablaré del todo perfecto-. Y de vez en cuando amenaza con pegarme con una guitarra española como siga dándole tanto protagonismo a la música punk rock. Demasiados Sex Pistols y otros descerebrados punk, suspira, resignada… Cuanta paciencia tengo tiene…
Liza Minnelli – New York New York
Ayer al escribir la entrada sobre Dionne Warwick, estuve pensando en estas canciones que, muchas veces, atribuimos por error a un cantante que no es. Porque tenía más fama, o porque su discográfica hacía mejor su trabajo de promoción, o simplemente porque la interpretaba mejor. Eso le pasó a I Say A Little Prayer, de Dionne Warwick, que quedará para la posteridad como una de las grandes canciones de Aretha Franklin. Pero el caso más flagrante de apropiación casi indebida es el de New York New York. Sinatra no fue del todo elegante al borrar del mapa a su amiga Liza Minnelli.
Dionne Warwick – Walk On By
Dionne Warwick ya llevaba tiempo cantando cuando yo nací, –pa’que veas que no hace tanto-. Ella siempre ha estado por ahí, no muy lejos de aquellos que vivimos con música. Esto no quita que, hasta escribir esta entrada, me costaba poner una canción sobre su nombre. No es Aretha Franklin o Nina Simone, ni tampoco Billie Holiday. Sería más de la pandilla de las Etta James o Gladys Knight: sabes que han sido grandes, pero el altar es pequeño y cuando se sube una, otra tiene que quitarse de en medio. En el primer empujón allí arriba, Dionne Warwick derrapó y se cayó al vacío, pero por suerte el cuerpo inerte de Burt Bacharach hizo de colchón; pudo ponerse de pie y seguir con su vida, en Brasil, digna y felizmente, alejada del mundanal de sus primeros años.
Hamilton Leithauser – Black Hours
El doce de junio pasado, publicaba un corto post sobre The Walkmen, aquel grupo de rock que siempre ha ido a destiempo y no ha logrado nunca coger el tren bueno –léase él de la fama, donde se subieron Strokes, Libertines, o White Stripes-. No “gozan de reconocido prestigio”, como dicen en las biografías malas. Pero a Fiouck le gustan los patitos feos y los calimeros, aquí caben todos los almas perdidas, siempre y cuando sean sinceros en su propósito. Era el caso de The Walkmen.
Cruel Black Dove – Love Song
¿Cómo se sabe que una banda ha sido un fracaso? Los listillos dirán “primero habría que definir qué es un éxito, Fiouckichuelo”. Cierto. Supongo que cuando un músico monta una banda, por mucha pose rebelde de poeta maldito que adopte el líder –no olvidar la melena cayéndole artísticamente en un ojo-, en el fondo seguro que sueña con ser el próximo grupo revelación que vende millones de discos. Y si me apuro, por la noche sólo en la cama, también sueña con todas estas futuras fans con fuego en el c… la mirada. Así que si esto es el éxito, el fracaso será justo lo contrario.