Grace Jones – Nightclubbing

Grace Jones fue una niña mal criada mimada por los medios, los pintores, los creativos, los publicistas, todos enamorados de su presencia visual, su cuerpo andrógino, sus plástica perfecta y su voz contralto. Hicieron de ella un icono de los 80’s, todo por el parecer. Musa de los más grandes (Andy Warhol, Keith Haring, Jean Paul Goude), pintaron su cuerpo como un reclamo perpetuo. Y, por dios, qué mujer! Jamaicana de nacimiento, Grace Jones lució el cuerpo femenino más perfecto que se recuerde. Negra tenía que ser. Unas piernas de ébano interminables, un culo respingón de infarto, una espalda escultural, … vale vale no sigo. Grace Jones invadió el panorama musical y cinematográfico de los finales de los 70 y principios de los 80 como un vendaval negro sin despeinarse el pelo cortado al cuadrado.

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The Essence – Purity

The Essence es de estas bandas que por mucho que lo haya intentado, pasó prácticamente desapercibido durante toda su trayectoria, desde 1986, fecha de su primer disco, “Purity”, hasta estos últimos años que parece ser que están trabajando en un quinto álbum, aunque seamos sinceros, la probabilidad de que alguien se entere es casi nula.

De haber nacido en Londres la cosa les hubiera salido probablemente muy distinta, porque calidad no les faltaba. Pero son holandeses. Hala, craso error.

Holanda tiene una momia reina al igual que Inglaterra, un gouda casi tan infumable como el cheddar, unos calabobos parecidos al londinense. Pero no tiene música. Musicalmente Holanda no existe, quitando algún baile tradicional con zuecos debajo de los molinos pisando tulipanes. Por ello hacerse un hueco con una propuesta de darkwave tan propia de los 80’s, estaba condenado al fracaso.

Además, The Essence no se conforma con un estilo propio, tiene que inspirarse de otro grupo, a poder ser famoso. A poder ser el más famoso de la época. Recuerdo que cuando sonaba su disco en casa, allá por el 86, amigos míos me decían, “pero qué disco de The Cure es este, que no lo tengo?”. Fíjate tú, y yo que pensaba que eran amigos. En fin, “Purity” es un disco que bien podría figurar en la discografía de The Cure, mff…

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Al principio molesta, por el más que parecido. Luego te acostumbras, porque no está nada mal. Finalmente matarías a tu vecino para conseguir treinta años después el vinilo porque es un tremendo “collector”, un disco con una propuesta musical más que emblemática de otra época en la que había sitio para dos, aunque uno fuera enano.

Escucha entero  Purity, de The Essence

Blondie – Parallel Lines

Hace 35 años una podía hacerse llamar “Rubia” y no sacar discos con las pistas grabadas al revés. Eran otros tiempos, lo rubio molaba y no servía para explicar esas cosas dementes raras que le pasan a veces a algunas. Debbie Harry era rubia, y le fue bien.

Nació en 1945 en Miami –ya, calcula, podría ser tu madre-. Después de desempeñar diversos cargos de secretaria, camarera y Playboy Bunny, ya rozando los treinta –a una edad a la que la casi totalidad de los músicos de hoy se retiran para poder comer-, integró una banda llamada The Stilettos, en la que conoció a su futuro marido, el guitarrista Chris Stein. Poco después se separaron del resto del grupo y formaron, primero Angel and The Snake, y luego Blondie. El nombre lo eligieron después de escuchar a diario los camioneros neoyorquinos increparla por su melena. Hoy a estos les importa un pepino el color, con tal de que sea pelo de verdad.

Estamos en 1976, Blondie saca Blondie, primer álbum precedido del single “X-Offender”, una canción que llama la atención por su frescura. Suena moderno, y, digámoslo, alegre, surf, a lo Beach Boys. El tema “In the Flesh”, mucho más suavecito, es incluso todo un éxito en Australia. La banda se deja ver con regularidad en el CBGB de Nueva York, con Televisión y The Ramones. Un año más tarde sacan el segundo disco, Plastic Letters. La cosa empieza a ir en serio, se coloca rápidamente en los charts de medio mundo, aunque deben su éxito a una versión del tema Denis, que cantaba en 1963 el grupo Randy & The Rainbows. Sigue una primera gira por Inglaterra, en especial una actuación en el London’s Roundhouse, que les consagra como la primera banda New Wave yankee en imponerse en UK.

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El año siguiente, sacan su tercer álbum y con creces el mejor. Parallel Lines es un icono de estos últimos años de los 70’s. De las doce canciones que contiene, se extraen seis singles, alcanzando cada uno los puestos más altos en los charts anglosajones. Hanging on The Telephone , One Way or AnotherPicture This, Sunday Girl, I’m gonna Love You Too y sobre todo el tema que los consagra, Heart of Glass. El disco vende 20 millones de ejemplares, casi la mitad de los que el grupo consigue vender a lo largo de su carrera con nueve álbumes. Parallel Lines figura en el puesto #140 en la lista de los 500 mejores discos de todos los tiempos elaborada por la revista Rolling Stones, mientras que el New Musical Express lo sitúa en el #18 de su propia lista “Los 100 mejores discos de todos los tiempos”.

Parallel Lines no envejece, y la verdad es que a todos nos gustaría tener una madre así, aunque rubia.

 

 

Escucha entero Parallel Lines, de Blondie.

The B-52’s – The B-52’s

Muuuuuucho antes de la era Amy Winehouse, hubo un grupo new wave cuyos miembros femeninos se caracterizaban por unos descomunales moños. A su lado Marge Simpson se parecería a una skinhead. Dicen que se inspiraban en la nariz de los aviones de guerra B52. Menos mal que el Concorde no volaba a EEUU en esa época, menuda pinta.

New York, 1978. Sube al escenario del CBGB,  sala de conciertos del rock’n’roll negro y desesperado (Lou Reed, Iggy Pop, Joy Division, Ramones, Television, Suicide, Cramps y un largo etcétera de bandas atormentadas), una pandilla de amigos alegres, The B-52’s, coloridos, frenéticos, kitch a más no poder, con ganas de pasarlo bien, bailar y saltar al son de su música surf new wave. Su canción “Rock Lobster” es la única que el público enterado se conoce, en esa época no deja de ser un éxito underground.

Aquella noche The B-52’s se hace con la bandera New Wave, aire fresco en el antro. Todo el mundo se fija en ellos, el sonido es nuevo, despreocupado, letra sosa o loca, según. Vuelan a Inglaterra para tocar en Londres, para ver si cuaja también en lo que todavía es el templo del rock. Triunfo total. Están en boca de todos.

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Un primer álbum sigue, homónimo. Rock Lobster, Planet Clair (culta total), 52 girls, Dance this Mess Around, Lava… Será platino en muchos países, alcanzando el puesto nº 152 en la lista de los 500 álbumes de todos los tiempos establecida por la revista Rolling Stone. Incontestablemente uno de los discos de mi juventud. La última vez que les vi en concierto, me costó en la Riviera de Madrid 52 euros. Por dios chicas, haber buscado inspiración para los moños en el F16!

Poco antes de morir, John Lennon (vaaaaale pongo mayúsculas) declaró que este álbum de debut de The B-52’s era su álbum favorito. Para una vez que decía algo sensato!

Escuchar el álbum integro de The B-52’s.

Devo – Q: Are We Not Men? A: We Are Devo!

Hubo una época en la que llevar una maceta de plástico rojo en la cabeza parecía lo más normal del mundo, vestirse con monos amarillos chillones no incendiaba las redes, y cantar sobre mongólicos no acarreaba un aluvión de denuncias políticamente correctas. Bendita época de libertad (que sí, estamos regresando, y mucho) ilustrada como nadie por Devo, el grupo más irreverente de finales de los 70s y principios de los 80s.

En la primera mitad de los 70s, una pandilla de amigos de la universidad de Akron (Ohio, la ciudad de los neumáticos) se interesa por la corriente “de-evolution” : no evolucionamos, regresamos. Es cierto que viviendo en los EEUU, cualquiera con dos dedos de frente debería llegar a esa misma conclusión.  Aún tomándosela a broma, el grupo monta primero espectáculos (ays estos conceptualistas) y luego actuaciones musicales. Los hermanos Mothersbaugh, los hermanos Casale, y Josh Freese (del que no se sabe si tenía hermano) adoptan definitivamente el nombre Devo y empiezan, allá por el 75 a alegrarle la vida a los autóctonos cansados, hasta que, bingo, nada menos que Bowie, Iggy Pop, Brian Eno y Robert Fripp les caigan encima mostrando interés por el tono de sus canciones.

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Reúnen los cuatro algo de dinerillo para producir el primer álbum de la banda, y se van todos a Colonia a grabarlo. Colonia, no es precisamente la alegría de la huerta, aún así, de los estudios alemanes sale en 78 el disco más loco, tarado y acelerado de la década, una mezcla jubilosa y gozosa de punk new wave.  “Q: Are we not men? A: We are Devo!”. Ahí está el no polémico «Mongoloid», ese grandioso “Gut Feeling” (con una intro que no para de acelerar hasta que te cueste seguirle el ritmo con tu dedo en la mesa, inténtalo), aquel infernal “Slap Your Mammy” (olvídate del dedo, no vas a poder), una versión sincopada e irreverente del “I can’t get no satisfaction” de los Stones, y un explosivo  “Uncontrollable Urge”.

Luego conocerán el éxito con su tercer álbum “Freedom of Choice”, pero la joya está aquí abajo. Hala, gracias Fiouck.

The Cure – Disintegration

Cuando en el 1989 The Cure anuncia su 8º álbum, a los fans de la primera hora (como yo) les importa medio bledo. Han perdido la fe en el gordinflón del Robert, y no esperan un milagro. Del creador de la trilogía sagrada, la de Seventeen Seconds, Faith y Pornography, se espera más bien un cuarto álbum comercial a añadir a la trilogía plof (por no decir otra cosa), la de The Top, The Head on the Door y Kiss me kiss me kiss me.

Pero Robert Smith es mucho Robert Smith, y los Gallup, Tolhurst y Thompson tres cuartos de lo mismo, así que deslumbran al mundo sacando Disintegration, no sólo su mejor disco, sino el que más se venderá en la historia del grupo.

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Magistral, de la primera a la última. 12 canciones para llevarse a cualquier rincón del mundo. Quitando Lovesong y Lullaby, tal vez más en la línea de la trilogía “alegre”, la plof esa, todo el disco respira negro, intenso, abismo, como dios manda.

The Cure, Disintegration…

The The – Soul Mining

1983, irrumpe en la escena musical un tipo con melena rubia ochentera vergonzosa y un disco luminoso inversamente proporcional a la pinta cutre de su autor.

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Matt Johson es el rubio, Soul Minging es el álbum. Raros son los discos brillantes desde el segundo 1 hasta el último suspiro. 7 canciones para la posteridad, un pop rock alternativo -bendita época en la que todavía no se había acunado la palabra indie- que no duda en mezclar y orquestar con un talento asombroso batería, percusiones, guitarras, bajo, violín, flauta, piano, teclados,  tambores, saxofón, trompetas, acordeón…

Sólo un genio podía conseguir la alquimia perfecta, para dejar un álbum atemporal. En 1983 el genio se llamaba Matt Johnson, y tuve la inmensa suerte de verle dos veces en concierto, para contárselo a mis nietos… El disco no ha envejecido un ápice, se podría estrenar mañana, hasta parecería adelantado a su tiempo.

[Añadido del 08 de julio de 2014: me acaba de llegar, por fin, el boxset con una edición especial 30 años del álbum. Dos vinilos, uno con la replica exacta de la grabación original, otro con rarezas y remix alucinantes. Más un código para descargar todo, más un poster especial, todo en una caja DeLuxe, wow, estoy como un niño.]

Hoy Matt Johnson es un activista anti promotores/inmobiliarias londinense, quién se lo echaría en cara… Como detalle, la armónica en Perfect la toca nada más y nada menos que David Johansen, ex New Yord Dolls, mientras que el piano en Uncertain smile es de Joos Holland -ex Squeeze, y desde hace décadas uno de los músicos de bandas sónoras más afamados en UK-. En su día quise conseguir via mail la partitura para tocarla en casa, pero Matt Johnson pasa de contestar -fatal-, y la representante de Joos Holland se escude detrás de «los copyrights son de The The«…

Otra vez será, aunque lo importante está ahí abajo :