C. W. Stoneking – Gon’ Boogaloo

Me lo he preguntado muchas veces: “¿Cuántos discos se publicarán al día en el mundo?”. Y sigo sin respuesta. Cuando le traslado la duda a Google, suelta un lacónico “Fiouck, déjate de tontaterías, qué más te da, disfruta tu sábado”. Google no tiene ninguna empatía, no sabe ni se imagina lo que sufre uno por no saber cosas tan esenciales como esta: ¿cuántos fucking discos se publican al fucking día?

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Jen Cloher – Hold My Hand

Jen Cloher es la pareja sentimental de Courtney Barnett. Es decir, para los que aterrizan hoy y se han saltado el post de ayer, también es australiana y como tal, sujeta a la ira del Tomate. Que no teme ella, ya se me ha pasado la mala leche. Pobre Courtney, tan tan fea no es y no son veinte los kilos que le sobran, como mucho diecisiete. Además de verdad, su música es brillante. ¿La culpa la tienen los canguros y esos saltos despreocupados y enojosos que dan? Pobres, en el fondo son buena gente también, aunque pinta abellacada sí que tienen.

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Courtney Barnett – Puto Canguro

Hoy tengo mala leche, a veces me pasa, a veces te pasa, a todos nos pasa, sobre todo si eres chica. Ja, vale lo admito, esa es fácil y no me honra, pero qué se le va a hacer, tengo mala leche y busco cabezas de turco. Australia por ejemplo. Estoy de este país y sus habitantes hasta el gorro. Un gorro triturado por un puto canguro con pinta de cretino congénito.

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AC/DC – The Jack

AC/DC. Wow, dirán muchos. Mff, dice el Tomate. Mirando para atrás, recuerdo como si fuera ayer cuánto me chirriaban los discos de estos australianos. Para mi era lo más parecido a un insulto a la buena música –léase Johnny Rotten y Joe Strummer-. Sin duda el grupo enemigo #1 –con Supertramp de telonero- para los que tratábamos de mantener el pelo corto de punta con cerveza y gomina, en lugar de largo y cayendo con grasa.

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Bee Gees – Saturday Night Fever

Lo confieso, de adolescente soñé un número ingente de veces con que los hermanos Gibb pasaban a mejor vida y nos dejaban los oídos en paz. Como era un poco idiota, lo decía alto y claro, cual suicida frente a un genero femenino transido de amor por el cantante, Barry. Pero en fin, eran cosas de chavales, yo era un buen tomate, no lo decía en serio. Así que no me mires a mi, no tengo nada que ver con que tres cuartas partes de los hermanos Gibb hayan cumplido con una fantasía de quinceañero. Hoy mi concepto de Fortuna es más prosaico, con un buen euro millón me conformo.

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The John Steel Singers – Everything’s A Thread

No he montado nunca un grupo de música, pero sí varias empresas. Aunque sean dos aventuras muy distintas, ambas tienen un punto en común: en algún momento hay que darle nombre. Al principio es divertido; se te ocurre un montón de idioteces ideas, absurdas o divertidas muchas. Pero pronto hay que volver a la triste realidad –al registro mercantil la guasa no le va-, como cuando ajustas la corbata después de pasar tres semanas sin cambiar de camiseta –lo digo por ti, yo sólo me he cogido cinco días-. Los grupos lo tienen más fácil, sólo se tienen que preocupar que no este ya cogido, luego cualquier ocurrencia vale. Y siempre me ha gustado averiguar su origen.

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Chet Faker – Built On Glass

No, no es un error, Chet Faker, así, con F. Chet Baker, su jazzman preferido, es una coartada para no tener que usar su verdadero nombre, Nicholas James Murphy, demasiado parecido al del líder de LCD Soundsystem, Nick Murphy. Chet Faker es australiano y es la nueva sensación indie. La de hoy, que esto no dura na’; seguro que mañana irrumpe otro y del amigo Chet nos olvidamos tan rápido como nos olvidamos de su predecesor. A no ser que…

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