C. W. Stoneking – Gon’ Boogaloo

Me lo he preguntado muchas veces: “¿Cuántos discos se publicarán al día en el mundo?”. Y sigo sin respuesta. Cuando le traslado la duda a Google, suelta un lacónico “Fiouck, déjate de tontaterías, qué más te da, disfruta tu sábado”. Google no tiene ninguna empatía, no sabe ni se imagina lo que sufre uno por no saber cosas tan esenciales como esta: ¿cuántos fucking discos se publican al fucking día?

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Milton Henry – Branches And Leaves

Entre el nuevamente genial concierto de Dub Inc el jueves pasado en la Sala Penelope de Madrid y el próximo –y seguramente que también genial- concierto de los Wailers en esta misma sala dentro de dos semanas, tropiezo con un cantante de reggae del que no había oído hablar en mi vida, Milton Henry. Bien es cierto que no soy nada especialista, disfruto de estos sonidos tan particulares, pero en el fondo soy un ignorante. Pregúntame y te contestaré instantáneamente Bob Marley, Peter Tosh, Burning Spear y Jimmy Cliff. Y después de pensármelo un buen rato, nadie más. Pero pregúntame por quien escucho en reggae y te diré Bob Marley y punto, porque, lo quieras o no, estaba y estará siempre en otra galaxia. Como el Atlético este año –Juas, sé que estas cosas irritan-.

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Mikhael Paskalev – I Spy

Tiene un apellido de delantero del Spartak de Moscú, unos bigotes a lo Clarck Gable, un estilo pop descosido saludable, un slip limpio. Por lo menos eso parece, en su primer vídeo que ya suma millón y medio de visionados –hechos por una mayoría apabullante de chicas-, en el que reinterpreta a su manera la genial escena de la película Risky Business, con un Tom Cruise bailarín liberado durante un fin de semana de la presencia agobiante de sus padres. Con una única diferencia, en el vídeo de I Spy, Mikhael Paskalev no duda ni 20 segundos en destrozar su piso al son de una canción pop euforizante. La última buena sorpresa de 2013, si bien la canción es del año pasado.

Mikhael Paskalev no es ruso, sino noruego de origen búlgaro. Maridaje sorprendente entre el cachas alto y rubio de los habitantes de Sofía y la tez morena de los pequeños fornidos de Oslo. Escandinavia lleva una década inundando Europa con un montón de artistas de muchos estilos, con mucho talento y creatividad. Al frente de esta simpática invasión, podrían darle sin problema la bandera a Paskalev. Su propuesta musical es de lo más refrescante, y eso que en diciembre en Oslo, no te quiero ni contar. Dice que de pequeño escuchaba Art Garfunkel y John Lennon. Será para llegar a definir con exactitud la música que NO quería hacer. Y le está yendo muy bien, la alegría de sus temas es contagiosa, donde se produce consigue el lleno total tanto en asistentes como en aprobación con sonrisa de oreja a oreja.

Mikhael Paskalev What's Life Without Losers

Sacó primero la canción I Spy, con un vídeo viral que le aseguró una gran visibilidad nada más estrenarse, en Noruega, en 2012 –y que le valió el Premio al mejor artista novel en su país-. Realizado por André Chocron, el nuevo realizador de moda en Noruega –no, de franchute no tiene más que el patronímico-, el vídeo clip rodado en blanco y negro, con algunos efectivos visuales muy llamativos, es una gozada de pop energizante. Siguió pocos meses después el tema Jive Babe. Es menos ligero, más rock, el vídeo tiene un ambiente un poco raro, pero de nuevo arrasa en Noruega y en buena parte de Europa durante todo el año pasado. Al final sacó un álbum, What’s Life Without Losers –qué sería la vida sin los perdedores- en febrero de 2013, pero hasta España le cuesta llegar. Dicen que está preparando un segundo disco para abril 2014, seguro que le vemos desembarcar con su tropa explosiva en concierto por España.

Apunta su pop un pelín rústica, va a triunfar. De momento escucha I Spy, sube el volumen, luego zumito y a misa.

 

 

Escucha la pop euforizante de Mikhael Paskalev