Moodoid – Le Monde Moo

Me han dicho varias personas que mi post de ayer olía a pereza total, como que no muy digna. Que a ver si levantamos cabeza, Fiouckiño. Pues vamos mal. Si ayer fue pereza, hoy es apatía. Peor, se trata de un caso flagrante de astenia otoñal. Odio cuando el verano da las primeras señales de flaqueación, o flaqueamiento, o flaqueismo, como se diga. Unos dirán que de qué hablo, que en Islandia para sentir los efectos de tener 33 grados, se tienen que quemar las botas en las laderas de un volcán con nombre impronunciable. Yaaaaa. Pero se le ve, el verano quiere tirar la toalla y pasar el relevo. ¡¡Si anoche he tenido que taparme con las sábanas!! This is the end, entiéndeme, el muy cabrón me va a dejar tirado.

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The John Steel Singers – Everything’s A Thread

No he montado nunca un grupo de música, pero sí varias empresas. Aunque sean dos aventuras muy distintas, ambas tienen un punto en común: en algún momento hay que darle nombre. Al principio es divertido; se te ocurre un montón de idioteces ideas, absurdas o divertidas muchas. Pero pronto hay que volver a la triste realidad –al registro mercantil la guasa no le va-, como cuando ajustas la corbata después de pasar tres semanas sin cambiar de camiseta –lo digo por ti, yo sólo me he cogido cinco días-. Los grupos lo tienen más fácil, sólo se tienen que preocupar que no este ya cogido, luego cualquier ocurrencia vale. Y siempre me ha gustado averiguar su origen.

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