The Roots – Things Fall Apart

Todo nuevo álbum de The Roots siempre es un acontecimiento. No genera tanta expectativa como un nuevo “nuevo testamento” (U2) o una nueva recopilación “Cien recetas de carne” (Miss Solomillo), sin embargo  después de veintisiete años de carrera, se merece más atención que muchos de los 467 grupos o artistas que ya tienen su post en este blog. No gozan de la misma fama que los Eminem, 50 cents o Snoop Dog –no me pidas más, que ya he llegado a mi límite-, sin embargo se les tiene más respeto que a casi todos. ¿Por qué?

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Earth Wind & Fire – That’s The Way Of The World

A finales de los 70’s, cuando sonaba en la radio o la tele Earth Wind & Fire, me chirriaban los oídos. Lo mismo que cuando se escuchaba –sin querer, ¡que conste!- Anita Ward, los Bee Gees, Boney M, Chic, Gloria Gaynor, Eruption, Santa Esmeralda o el inefable Patrick Hernández. Para mi, todo era una misma canción “disco”, tortura imaginada por un resucitado Torquemada, con mono de nailon cubierto de lentejuelas abierto sobre un pecho peludo, bola de pelo afro exagerada y zapatazos con suelas kilométricas. No entendía qué había hecho yo de malo para tener que sufrir semejante bazofia musical. Craso error, a Earth Wind & Fire nunca les debí de incluir en el mismo saco, fue más que nada fruto del desconocimiento. Porque esta banda sí que tenía talento y una discografía detrás de ellos que más de un grupo quisiera para si.

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Vulfpeck – My First Car

Vulfpeck, o cómo burlarse de todo el tinglado de la industria musical. Esta banda de funk soul de California acaba de realizar el golpe perfecto. La idea es sencilla pero a nadie se le había ocurrido hasta el momento. ¿De qué hablo? Vamos por partes.

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Ben E. King – Stand By Me

River Phoenix murió de sobredosis siete años después. Jerry O’Connell sale de vez en cuando en series TV. Corey Feldman encontró cobijo en programas de tele realidad. Whil Wheaton escribió un libro en el que relata lo “has-been” que es. Stand by Me, la película de Rob Reiner realizada en 1986 y clasificada por la revista Empire en el #70 de las 500 películas más grandes de todos los tiempos, contaba, con una delicadeza maravillosa, el paso de la infancia a la adolescencia de un grupo de cuatro amigos durante una escapada hacia lo desconocido. ¿Cómo iba a saber el Director que la realidad de los cuatro jóvenes actores sería mucho más cruel que la de los cuatro protagonistas de la película? Apuntaban a futuras estrellas del cine americano, pero no salió del todo bien para ninguno, no es oro todo lo que reluce, porca miseria.

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Chet Faker – Built On Glass

No, no es un error, Chet Faker, así, con F. Chet Baker, su jazzman preferido, es una coartada para no tener que usar su verdadero nombre, Nicholas James Murphy, demasiado parecido al del líder de LCD Soundsystem, Nick Murphy. Chet Faker es australiano y es la nueva sensación indie. La de hoy, que esto no dura na’; seguro que mañana irrumpe otro y del amigo Chet nos olvidamos tan rápido como nos olvidamos de su predecesor. A no ser que…

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Afrika Express / Damon Albarn – Maison Des Jeunes

Damon Albarn es el Obelix de la música pop rock. Se cayó en la marmita de sonidos mágicos siendo chiquitin y hoy su genialidad dentro y fuera de los escenarios y estudios le sale naturalmente. No se cansa de crear, dar, fomentar y apoyar. Es un grande –el haber sido líder de Blur y de Gorillaz, a parte de The Good, The Bad and The Queen, le otorga automáticamente esta distinción-, pero a él no le va ni le viene, sigue indagando, relacionando, componiendo y produciendo. Fundamentalmente en África, región del globo que le fascina y en el que está muy presente, y para la que ha lanzado la iniciativa Afrika Express.

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H.R. Giger – Alien

Recuerdo que una vez, de joven, menor de edad aunque ya con voz cambiada y algún que otro pelo en el pecho –mentira, sólo uno, que se había adelantado sin ningún motivo-, al llegar la Navidad, pedí algo muy personal, fruto de mis ganas de tener algo original y diferente, a años luz del círculo de los medios y anuncios. Corría el año 1979, un amigo mío había estado en los US durante el verano y había vuelto con Alien en la sangre –El Octavo Pasajero-. Antes de que se estrenara en Francia, me machacó la cabeza no sólo con el bicho, sino con el creador del mismo. Hasta tal punto que cuatro meses después, cuando el típico “qué quieres para Navidad”, solté “Quiero un libro retrospectiva sobre H.R. Giger”. No me preguntaron si había bebido, porque sus miradas indicaban que no dudaban de ello. Es cierto que, quién iba a saber who the fuck era H.R. Giger en 1979, en una ciudad provincial del oeste del país vecino, por mucho que contara con el mejor equipo de fútbol del mundo –y queeeeeeeeé-? En Diciembre de 1979, nadie.

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