Me acabo de dar cuenta de que los periodistas del libro “1.001 Discos que hay que escuchar antes de morir” son unos jugadores de poca monta. Mil y un discos seguro, pero… ¿cuántos artistas? No habrá más de 500. Menuda trampa, serán italianos. En fin, sigo con mi nueva táctica, lo abro al azar, y a darle.
K. D. Lang – Ingénue
Me acaban de regalar el libro 1.001 Discos que hay que escuchar antes de morir. No es que tenga prisa por dejar este mundo, pero para acabar con mi blog me viene de perla. llevo tiempo flaqueando y bajo de imaginación, puedo estar cada día un par de horas en busca del disco del día. La cosa está rozando lo ridículo, ¿verdad? Y todo esto porque quería aprender a manejar WordPress y las redes sociales, qué cretino. Al final, el próximo cuatro de noviembre, sólo sabré añadir entradas nuevas y seguiré sin saber cómo funciona twitter –cada post genera un tuit, pero me lo programaron-.
Carlos Santana – Santana
Cuando era joven, muy joven –quiero creer que no hace tanto pero para qué engañarse-, había una portada de disco en casa que me tenía fascinado y bastante intrigado. Hablo de un tiempo en el que las caratulas no cabían en lo que ocupan hoy dos paquetes de tabaco, sino más bien una caja de cartones. En sí mismo contaban una historia e invitaban a descubrir la música que había dentro, cuando hoy en un CD la etiqueta del precio la tapa a medias y no hay quien se huela nada. Que sí, soy un viejo gruñón ¿y qué?
Death – For The Whole World To See
Hoy toca un pedazo de la historia del rock. Olvidado, como tiene que ser. Si quiero que este blog tenga un poco de consistencia –por la seriedad ya es tarde-, no puedo pasar de dedicarle una entrada a unos de los grupos más revolucionarios y adelantados a su época. Tan adelantados que por poco nacen y se mueren sin que nadie, NADIE, se inmute. Pero a veces Fiouck es como un snipper, si algo se mueve aunque sea furtivamente y al límite del alcance de mi boli, apunto y disparo.
Sparks – This Town Ain’t Big Enough For Both Of Us
Alex Kapranos, cantante de Franz Ferdinand, tiene dos acepciones. La de pide hostias por esta falsa modestia que nos regala en sus entrevistas, como cuando decía hace poco que “si no hemos desaparecido como otras bandas de rock de principios de siglo, es porque hacíamos mejores canciones”, y la de pide hostias por, en el fondo, tener razón.
America – America
Todo el mundo parece preocupado por saber what the fuck les pasó a los dinosaurios hace millones de años, cuando la naturaleza escupía vidas de dimensiones desmesuradas –seguro que había tomates Raf de tres metros de alto, qué envidia-, pero nadie se apresura a descubrir what the fuck les pasó a los dinosaurios del soft rock anglo americano de los setenta.
Gaetan Roussel – Ginger
Capullo. Sí, tú. A estas horas te imagino o bien roncando feliz, con la baba asomando por la comisura de los labios, o bien echando risas en algún chiringuito de playa, víctima del síndrome de la exaltación de la amistad del que pronto te avergonzarás. Si piensas pasar por ambos estados, espero por tu bien que hayas empezado por lo segundo, sino olvídate de saludar mañana a tu vecina de barra. Y yo aquí, atado de noche al ordenador hasta terminar de escupir el post que estás leyendo. Para castigarte, voy directo a Francia, a rescatar a un tipo que no creo haya llegado nunca hasta aquí.