John Mellencamp – The Lonesome Jubilee

Cuarenta millones de álbumes vendidos, veintidós top 40 en los US, siete #1 en la lista Mainstream Rock Tracks de su país –record hasta la fecha-, nominado a 13 grammys, incluido en el Rock’n’Roll Hall of Fame en 2008, rey del folk rock. Springsteen? Tom Petty? Bob Seger? Dylan? Na. Y si no fuera por el título del post arriba, lo más probable es que no se te ocurriría nadie más. Porque John Mellecamp no ha sido nunca una estrella como otros. Es más, casi toda su vida ha sido comparado con esos otros, en especial con el Boss. El Bruce Springsteen del pobre se le llamaba, por su fiel compromiso con los más humildes, la América de los obreros y los más modestos.

John Mellencamp nace en el campo, en un pueblo llamado Seymour, Indiana, en 1951. Aunque fue siempre muy discreto sobre su infancia y sus orígenes, se sabe que sale de un entorno muy rural, de estos donde aprendes rápido que va a tocar trabajar y y luchar a diario. De niño se le tuvo que operar de un trastorno llamado espina bífida, del que sale perfectamente. Desde muy joven se sintió atraído por la música, y ya con catorce años tenía su primera banda, Crepe Soul. De carácter rebelde, pronto las autoridades locales aprenden a lidiar con él, sus borracheras y peleas. Con dieciocho años, se marcha del pueblo con su novia embarazada, Priscilla Esterline –John Mellencamp será padre en 1970, y su hija, Michelle, dará a luz diecinueve años más tarde, convirtiendo al músico en abuelo con tan sólo 37 años-. Se casan, viven durante algunos años de pequeños trabajos, y terminan mudándose a Nueva York en 1975 para cumplir con su sueño de vivir de la música.

En la gran manzana, le descubre el manager de David Bowie, Tony De Fries, que le rebautiza Cougar –él no quería, pero le dieron a entender que era esto o nada- y le hace firmar un contrato con el sello MCA. Graba un primer álbum que no deja de ser confidencial, Chestnut Street Incident. Graba un segundo disco que De Fries decide no publicar por lo que MCA decide fulminar al músico. Por suerte logra sustituir a su manager por el de Rod Stewart, Billy Gaff, y firmar con otro sello que cree más en él. Lo mandan a Londres para grabar un tercer álbum que sólo se publica en UK, A Biography. Contiene una canción que se convierte en exitazo en Australia, I Need a Lover, que Pat Benatar versiona en su primer disco In The Heat Of The Night. La canción vende más de un millón de copias. John Cougar se empieza a hacer un nombre.

De vuelta a Estados Unidos, saca dos álbumes más, de los que se extraen algunos singles que entran en los charts, avergonzando a su autor, que dirá de ellas algunos años más tarde “eran canciones pop estúpidas, no hay que darlas más crédito”. En 1982, se edita el disco American Fool, con dos canciones que hacen historia –bueno, la de Mellencamp-, al subir ambas en lo más alto de las listas, Hurts So Good y Jack & Diane. Con el éxito –cinco millones de copias vendidas- obtiene de su discográfica el poder asociar su apellido a su nombre de artista, y se convierte en John Cougar Mellecamp cuando sale su séptimo disco, Uh-Huh. Para la grabación, logra asociarse con algunos músicos que en Rolling Stone se calificó como “la banda live más poderosa y versátil nunca reunida”. Sigue una gira triunfal por los US. Pero sigue siendo el otro Boss, o el otro Bob.

Paper

En 1985 sale Scarecrow, que sube hasta el #2 de las listas, con cinco singles que entran en el top 40 y un sonido “country alternativo” novedoso. En esta época Mellencamp se engrandece al lanzar, con la ayuda de Willie Nelson y Neil Young, los conciertos benéficos llamados Farm Aid, destinados a recolectar fondos para los más damnificados del mundo rural. Pero es con su noveno disco, The Lonesome Jubilee, publicado en 1987, que Mellencamp deja de ser el “otro”. Primer disco con su verdadero nombre, The Lonesome Jubilee le convierte esta vez en el estandarte, el artista con el que los demás se comparan. Tras nueve meses de grabación y arreglos, se edita el álbum más emblemático de la carrera de Mellencamp. Éxito de ventas en muchos países, es ante todo su obra más personal, más comprometida. La voz de los pequeños, los olvidados. Historias de sueños rotos, ilusiones truncadas, oportunidades perdidas. Abre el disco la bomba Paper in Fire, #1 en los US cuando salió. Wow, cuánto me gusta esta canción. Rock’n’Roll.

 

 

Escucha Paper in Fire, de John Mellencamp

Propaganda – A Secret Wish

Hoy lunes otoñal, tristón. Habrá que acostumbrarse, lo más normal –que por mi no sea- es que la cosa no mejore antes de unos cuantos meses. Buf, cuánto lo odio. No entiendo a la gente que se alegra por los cambios estacionales, la lluvia, algo de frio. Si por debajo de 28 grados no hay vida de la buena. Sólo hay supervivencia. Ahora quedan seis meses de silencio gris y gélido, con esa única pregunta, un día tras otro, “what the fuck estoy haciendo aquí?”. Quiero sol y calor de nuevo, parece que empezó ayer a hacer bueno… Y ya que estamos con las plegarias, súplicas y ruegos, vamos a flagelarnos como humildes penitentes musicales que somos, con la banda posiblemente más representativa de cierto sonido ochentero, Propaganda.

Venga, no huyas. Los ochenta fueron un laboratorio meritorio, torpe filtro de miles de sonidos nuevos, poderoso embudo para allanarle el terreno a los 90’s, tan serios y académicos. A mediados de los 80’s, en esa avalancha de obreros ególatras de la new wave, el synth pop y la electro naciente, Propaganda se lleva parte de la palma, pero gracias a ese no sé qué en el sonido que les aparta del camión escoba, casi treinta años más tarde se les puede seguir escuchando sin sentir vergüenza. He dicho escuchar, no verlos. Más allá de las modas y las corrientes musicales propias de esta década, hay una cosa que todas tenían en común, eran los clips vídeo: ¿cómo se podían realizar semejantes engendros, y cómo éramos capaces de verlos a plena luz de día sin que te entrasen arcadas? En fin, a lo que iba, en 1984, irrumpe, desde Alemania, una banda new wave industrial novadora, que invade las radios, las discotecas –cierto, no todas, digamos que las dignas-, los tocadiscos, las tiendas y las camisetas. Hijos predilectos del sello ZTT de Trevor Horne, Propaganda no nace de las aspiraciones y la mente de adolescentes febriles, sino de las ganas de dos productores geniales, Ralph Dörper y Andreas Thein, de resolver su jubilación.

Propaganda

En 1983, los dos músicos reclutan a Michael Mertens, batería, y Claudia Brücken, cantante. Se inspiran en la new wave y la synt pop, a la vez que añaden toques de rock industrial, chill relajante –aunque en esta época el término todavía no se usa para la música-, y algo de música dance. El mix es explosivo y funciona a la primera. En 1984 se publica el primer single, Dr. Mabuse, que se convierte instantáneamente en éxito de ventas en Alemania y UK. Algunos meses después, sueltan otros dos hits más, Duel y P-Machinery, incluidos los tres en el primer álbum del grupo, A Secret Wish, lanzado en 1985. En este disco también había más joyas, que no tuvieron tanta suerte, pero no es de recibo que la historia no le haya hecho un hueco a Jewel –cuyo remix de más de 6 minutos te dejo escuchar abajo-, sin duda el mejor tema de Propaganda.

Luego les pasó los que les pasa a las bandas creadas artificialmente, no supieron mantener el listón alto, se perdieron en elucubraciones musicales sin mucho sentido. Claudia Brücken lo intentó en solitario en los 90’s, pero sin éxito, aún contando en alguna ocasión con la presencia de Martin Gore a la guitarra.

Qué se le va a hacer, ¿fucking ochenta’s eh?

 

 

Escucha los mejores temas del disco A Secret Wish, de Propaganda

 

Les Rita Mitsouko – The No Comprendo

Les Rita Mitsouko. El primer concierto que me impactó de lleno. Corría el año 1981 –creo-, llevábamos poco oyendo hablar de este dúo transgresor, yo era incapaz de nombrar o tararear una de sus canciones, pero ya tenían un aura de frescura inconformista que no dejaba de sorprender para una banda francesa. Así que cuando nos enteramos de que se venían a mi ciudad -¡¡a mi ciudad, era como ser de Burgos y tener a Suicide tocando en alguna sala municipal en los 70’s!!-, compramos nuestras entradas religiosamente, contando los días hasta el día D, como los niños antes de su cumpleaños. Y llegó el día.

Habían elegido una sala que ni conocía, llegamos bastante antes, no vaya a ser que hicieran overbooking. Tsss. Así que nos situamos, no delante del todo, pero muy cerca del escenario, y casi centrado. Fue un mazazo en toda regla. En mi –corta- vida había visto y escuchado algo semejante. Era como hacer borrón y cuenta nueva de toda la música que me gustaba. Fred Chichin, el guitarrista, estaba sentado detrás de la cantante, con un Revox –claro, con tanto Smartphone nos hemos olvidado de los fundamentos, un Revox era un lector de cintas de audio muy grandes- reproduciendo la batería, especie de caja de ritmo pre digital. Iba vestido íntegramente de bolsas de plástico del ultramarino de al lado, marca Felix Potin –sería algo así como los Spar de aquí, en más pequeño-. Y Catherine Ringer, la cantante, pasó parte del concierto sentada a horcajadas, ofreciendo sin ningún pudor su intimidad a los espectadores que curiosamente dejaban de bailar el pogo cuando se sentaba. El concierto fue un antes y un después, de repente parecía que en Francia también había artistas chalados, originales y talentosos, que no siempre tenía porque venir de UK –al mismo tiempo se publicó el mítico álbum Play Blessure de Alain Bashung, ya hablaré de ello más adelante, otro mazazo en la producción musical del país vecino-.

Fred Chichin y Catherine Ringer se conocen en la escuela, en 1979. Lo suyo es el arte en todas sus facetas. Tocan música y aprenden a bailar, mientras ella rueda en algunas películas pornográficas para ganarse la vida. La profesora de baile es una joven bailarina y coreógrafa argentina, Marcia Moretto, que les acompaña en los escenarios en los primeros conciertos que dan. Se bautizan Rita Mitsouko, Rita por la actriz Rita Hayworth, y Mitsouko que significa misterio en japonés -pocos años después añadirán la particula Les delante, después de comprobar que el público creía que era el nombre de la cantante-. Desgraciadamente Marcia se muere de un cáncer fulgurante, con tan solo 32 años. Algunos años más tarde, Les Rita Mitsouko se hacen famosos con el tema Marcia Baila, en homenaje a su amiga fallecida. Esta canción se convierte en un hit, iconoclasta y alegre en su composición, trágica en su letra. A partir de ese momento y hasta el fallecimiento del guitarrista en 2007, Les Rita Mitsouko se hacen con el estandarte de una Francia musical que no se resigna a escuchar la pop sosa nacional o de fuera.

rita

En 1986, el dúo saca The No comprendo, su mejor álbum, del que se extraen los tres singles que forman parte de la leyenda del grupo: C’est Comme Ça, Andy, Les Histoires d’A. El disco se graba en el domicilio del grupo, proceso íntegramente rodado por Jean Luc Godard, el cineasta de la Nouvelle Vague de los 60’s por excelencia, cuyo resultado se montó como película, Soigne Ta Droite. Producido por Toni Visconti –sí, el de Bowie y de T-Rex en los 70’s-, el álbum es un exitazo en Francia. Rock, funk, punk, ofrece una variedad de canciones irrepetibles e inimitables, locas y barrocas. Obra maestra en su género, Rolling Stones lo clasificó como el séptimo mejor disco de rock del país. Un torbellino gozoso.

Venga, dale fuerte, luego zumito y a misa. C’est comme ça.

 

 

Escucha las mejores canciones de The No Comprendo, por LEs Rita Mitsouko

Peter Gabriel – La Última Tentación De Cristo

No he visto nunca La Última Tentación de Cristo, la película de Martin Scorsese. No la vi en su día, tal vez ahora con la edad me dejaría tentar. La vería porque este señor es de mis directores preferidos, posiblemente ese sea el único largometraje suyo que no he visto. Respeto su elección de indagar en la vida de Jesucristo para plasmarla en una película –digo respeto como si yo tuviera algo que decir, ja-. También respeto a la gente que la vio, por los motivos que fueron, creyentes o no. A mi no me llegó, no me interesaba, no es lo mío, simplemente. Como a muchos, me repugnó la movilización de cierto sector católico en contra de la película, aunque parece que hace ya décadas. Ojo, no es que hayamos mejorado en todo este tiempo, mira las viñetas con las caricaturas de Mahoma, casi se dejan la vida en ello los dibujantes, vomitivo.

Pero sí me compré el disco, nada más publicarse. Primero el vinilo, luego el CD. Es de estos álbumes que me llevaría a cualquier sitio, es de una belleza inaudita. Peter Gabriel alcanza en esta obra la cumbre de su carrera. Ya volveré a dedicarle a este genial músico un post entero, sobre su vida y dedicación a la música, primero como miembro de Genesis, luego como artista en solitario, finalmente como fundador del sello Real World, que ha hecho más para la música que todas las gesticulaciones de muchas estrellas a lo largo de los últimos lustros. Hoy sólo quiero centrarme en esta banda sonora, hermosa a más no poder. Es raro poder desvincular una BSO de su película, normalmente una no va sin la otra, pero Peter Gabriel lo logra magistralmente.

[Ya van tres escuchas del tema It Is Accomplished, buf…]

Passion

Cuando Scorsese le encarga la composición de la banda sonora, lo hace con conocimiento de causa. Cuatro años antes, el artista había creado la música de la película Birdy, de Alan Parker, con Mathew Modine y Nicholas Cage –algún problema en decir que se trata de una de mis películas preferidas?-, su primera incursión en el cine, en colaboración con Daniel Lanois. En esta época, Peter Gabriel está en pleno lanzamiento de su sello, sabe que con este encargo, Scorsese le ofrece una ocasión única de darlo a conocer al mundo entero.

Buceando por las músicas del mundo, esencialmente del próximo oriente, pero también de África y Asia, creando un puente entre Occidente y Oriente de una inteligencia pasmosa, Peter Gabriel logra una alquimia perfecta, reuniendo músicos de mil orígenes y culturas, todos al servicio del amor y la emoción. Una obra musicalmente sobrecogedora, cautivadora, embriagadora, con el arte de Billy Cobham –batería de jazz de Panama-, Jon Hassell –trompetista americano-, Youssou N’Dour, L. Shankar, Nusrat Fateh Ali Khan –si has llegado hasta aquí y no sabes quien es Nusrat, lee este post-. Con esta BSO, Peter Gabriel se inventa una especie de folklor imaginario, con una instrumentalización magistral. Es lírico, es casi místico, es inmenso.

Wow. C’est beau, merde.

 

 

Escucha los temas más emocionantes de la BSO de La Última Tentación de Cristo, por Peter Gabriel

 

Midnight Oil – Beds Are Burning

El Gigante Verde. A Peter Garrett se le apodó desde el principio con este mote por su talla -1m93- y su compromiso con el medio ambiente. No, no soltaré el chiste de las calabazas, porque el líder de Midnight Oil se merece respeto –me haré viejo?-. Raras veces un artista ha utilizado su condición de rock star para defender sus principios ecológicos y humanistas como lo hizo este hombre. Y lo sigue haciendo. Una vez retirado de la música, se metió de lleno en la política de su país -fue varias veces músico de distintos gobiernos-, y se involucró especialmente en el reconocimiento de Australia a su población e historia aborigen. Aunque le deba mucho a la música, Peter Garrett es hoy en día uno de los pocos personajes australianos conocidos fuera de sus fronteras por su acción social y política.

Midnight Oil. El nombre viene de una vieja expresión, Burning the midnight oil, que se refiere al aceite de lámpara que se utilizaba antaño cuando uno necesitaba trabajar hasta tarde. Esta misma expresión utilizó Jimi Hendrix en su canción Burning of the Midnight Lampo. Y trabajar mucho Peter Garrett sabe lo que es. Su padre falleció cuando era joven, y su madre murió en un incendio cuando estaba en la Universidad, por lo que se tuvo que hacer cargo de sus hermanos. En 1971, recién cumplido los dieciocho años, se incorporó a una banda llamada Farm, como cantante. Al principio más como pasatiempo que otra cosa. Pasan los años, con mini giras sin salir de Australia, pero no es hasta 1976, una vez licenciado, que Peter Garrett se lo toma en serio. Cambian el nombre por el de Midnight Oil, crean un sello para auto-editarse, Powderworks, pasan a endurecer su sonido, y empiezan a crecer en el panorama musical del país.

De 1978 a 1982, Midnight Oil va a sacar un álbum por año, aunque si se hacen medianamente famosos, se lo deben esencialmente a sus actuaciones en vivo, poderosas y brutas. Fuera de sus fronteras, la música de estos canguros del otro extremo del planeta no cuaja, por demasiado simplista. En 1984, con el disco Red Sails in the Sunset, Midnight Oil sube un escalón. La portada del disco muestra una ciudad de Sydney devastada por una bomba atómica, para acompañar e ilustrar el combate de Peter Garrett contra cualquier uso de la energía nuclear -durante muchos años el cantante será un incansable anti ensayos nucleares franceses en el pacífico-. El disco se coloca en el #1 de las listas del país. Sin embargo a Peter la fama no le come el coco, y a petición de la banda aborigen The Warumpi Band, pasa casi un año entero en el legendario bush australiano.

Diesel

Y llegó Diesel & Dust. En 1987, Midnight Oil saca su sexto álbum. El disco de la consagración, ya no a nivel de su país, sino del mundo entero. Tuvo varios méritos, a parte de ser un disco musicalmente enorme, sirviendo un rock bruto y épico. Muy centrado en la lucha de los aborígenes para devolverles un sitio social y cultural en un país cuya política en su contra no estuvo muy lejos del apartheid africano, el mundo descubrió un pueblo ignorado, con derechos denegados, y un sufrimiento no propio en un país desarrollado. Más de 15 millones de ejemplares se vendieron en el mundo, y yo recuerdo el vendaval Midnight Oil como si fuera ayer. Claro que se lo debe mucho a la canción que abría el álbum, Beds are Burning, incluida en las 500 canciones que forman parte del Rock & Roll Hall of Fame. Muy comprometida políticamente, hablaba de devolver a los aborígenes las tierras que las autoridades australianas les quitaron a lo largo de la expansión colona por la isla. Es indudablemente uno de los himnos más cantados en Australia, hasta el primer ministro John Howard, declaró durante los JJOO de 2000 que era su canción preferida de Midnight Oil –el grupo la interpretó con la palabra Sorry pintada en sus trajes durante la ceremonia de cierre-. Ese mismo John Howard que siempre se negó a pedir disculpas al pueblo aborigen. Se ve que queda mucho por hacer, pero, en nombre de todos los Fioucks, gracias Peter Garrett por intentarlo. El rock debe ser eso, concienciar y reclamar. Y lograr.

 

 

 

Escucha Beds are Burning, de Midnight Oil

 

Len Barry – 1-2-3

Len Barry. Corte de pelo liso a la Al Gore, mandíbula inferior prominente “John Wayne style”, sonrisa “powered by Clark Gable”, cuerpo copiar/pegar de Joe Montana. Len Barry, un digno representante yankee. Del club de fútbol no, del pueblo. Blanco reluciente, impoluto, no fumador, católico, anti rojo, velador de los derechos del republicano indefenso. El pobre hombre, ante este panorama desolador, tenía poca posibilidad de triunfar en el diabólico mundo de la música popular. Y, cierto es, no triunfó.

Pero dejó huellas. Seamos sinceros, mejor dicho, sé sincero, Fiouck, si le dedicas un post, es porque algo bien ha hecho y además sabes que, quitando su aspecto físico, el resto del perfil de Len Barry más arriba es fabula tuya. Len Barry ha hecho cuatro cosas bien. Ahí van.

Primera cosa bien hecha. Iba para jugador de fútbol, pero se dejó seducir por la música, después de pasar el servicio militar cantando con la banda de los coast guard. Con dos c… imbalos. Decisión meritoria si comparas los goles legendarios y las canciones intemporales. No hay color. Yo recuerdo los dos goles de Zidane en la final del 98 –yaaaaaa, no me digas más-, pero tengo en mente la melodía y la letra de decenas de canciones. Decenas.

Segunda cosa bien hecha. Montó The Dovells, una banda típica de principios de los 60’s, música + voces, un coro de tres chicos y un cantante principal -el amigo Barry-. En 1961, publican el single Bristol Pomp, una canción para bailar indudablemente buena, que vende un millón de copias. Luego sacan Do the New Continental, que sale en la BSO de Hairspray de John Waters. Y luego You can’t Sit Down, #3 del billboard en 1963. Y todo esto sin que yo los conociera hasta escribir este post. Esto siempre me ha merecido el mayor de los respetos.

lenbarry

Tercera cosa bien hecha, creó en su propio talento y capacidad para lanzarse en solitario. Leonard Borisoff, así se llamaba, se convirtió en Len Barry, el yankee caricatural. Y a la primera, la vencida. Compuso el tema 1-2-3, y tocó el cielo. Segunda canción en vender más de un millón de discos en menos de dos años para él. Segundo disco de oro. Este tema lo sampleará treinta años más tarde Edwyn Collins para su casi one hit wonder A Girl Like You. 1-2-3 tiene un no sé qué que me encanta, es agridulce, nostálgica. Len Barry tenía una voz preciosa, típica del estilo Blue Eyed Soul Singer.

Cuarta cosa bien hecha. Cuando vio que su turno había pasado como intérprete, empezó a componer. Pero no se conformó con  sacar temas pop para novatos yogurines, no, indagó, viajó, se inspiró y plasmó su pasión por la cultura india –la de los Nativos en América del Norte, no los de Asia- en la producción de una canción instrumental para el combo The Electric Indian, llamada Keem-O-Sabe. Corría el año 1969. Muchos se refieren a este tema como el primer hit “disco” de la historia. Y no les falta razón, escúchalo.

Total, que del amigo Len Barry no sabía nada hace dos meses cuando escribí el post sobre Edwyn Collins. Pero al escuchar en aquella ocasión su canción 1-2-3, me había prometido sacarle un post. No sé, este tipo me gusta, tiene un algo especial. Tiene que ser un buen tipo. Que nadie me diga lo contrario.

 

 

Escucha 1-2-3, esa bonita canción de Len Barry

 

The Temper Trap – Sweet Disposition

Ya sé que va por rachas, pero últimamente no voy casi nada al cine. Además, las últimas dos veces, ha sido para ver dos películas bastante paquetes -con el guapo de Ryan Gosling-, y eso obviamente no ayuda a repetir. Alguna buena me habré perdido, y también más de un bodrio. Y luego están estas películas que no se sabe si has hecho bien en pasar de ellas o si te has lucido por idiota. Saber que hay pelís que se van a quedar para siempre en mi particular limbo cultural, ya que no veo la tele ni descargo, me mosquea. Es el caso de (500) días juntos, realizada por no sé quien, con no sé quien (chico) ni sé quien (chica), una comedia dramática US que tuvo cierto éxito en el año de su estreno (2009), gracias a su acogida en el festival de cine independiente de Sundance –y dos nominaciones a los Golden Globe, que no es poco-. En su día, me llamó mucho la atención la banda sonora, no es usual ver reunidos artistas como Pixies, Feist, Regina Spektor, Black Lips, Doves, Hall & Oates en una misma cinta. Si a la lista añades los australianos de The Temper Trap, vamos, apaga e idiotamonos.

The Temper Trap no llega todavía a los diez años de vida. Y no por ser de la otra punta del globo, pasa el tiempo al revés. No irrumpieron con dos discos en su haber, para terminar en un sótano, buscándose un nombre y soñando con ir de gira por el mundo. De hecho no irrumpieron, se lo tomaron con mucha calma. Cuatro años exactamente, entre el primer sótano y el primer disco. No es que tuviesen que lidiar con un montón de canguros peleones, ni se perdieron por el desierto, es sólo que después de reflexionar meses acerca del nombre de la banda –Temper Temper-, se dieron cuenta de que ya había un grupo americano llamado así. Así que, plof, otra vez encerrados en el sótano viendo vídeos de surf en youtube, hasta que un día uno de los componentes vio la luz –cambió la bombilla- y decidió que serían las trampas de humor. The Temper Trap. A partir de ahí, ensayaron, afinaron su estilo indie pop épico, tocaron en bares, actuaron en conciertos, destacaron en los medios locales, hasta finales de 2008, año en el que llegaron a la misma conclusión que todos los grupos australianos desde hace medio siglo: “esto se está quedando pequeño”. Los más sinceros añaden “y ya me conozco todas las groupies buenas“. Así que volaron hasta UK, donde no tardaron mucho en hacerse un hueco: contrato, conciertos, familla, festivales, entrevistas, artículos, programas, premios. Fundamentalmente, lo mismo que les pasaba a 20.000 kms, pero con canguros más pequeños y forma de oveja.

Conditions

En 2009, The Temper Trap saca un primer álbum, Conditions. En Australia se instala cómodamente en la parte alta de las listas, al igual que en Inglaterra, donde el disco llega durante el verano 2009. Indie pop atmosférico y alegre, para un disco realmente muy bueno –a pesar de lo que digan los de pitchfork que no le dieron ni la media, 4,6 / 10,0-. Les vi en el Moby Dick de Madrid en noviembre de aquel año, en una actuación más que digna. No los volveré a ver, en 2012 sacaron un segundo disco que no me convence, con un primer single, Need Your Love, acompañado de un vídeo a lo Karate Kid bastante ridículo. O algo se me escapa, que también es posible.

 

 

Escucha algunas de las mejores canciones del primer disco de The Temper Trap, Conditions.