Eminem – Infinite

Marshall Bruce Mathers III. A mi me dices este nombre hace una horita, y te enseño el camino hacia el baño más cercano, preocupado por tu tripa. Pero ya me he enterado, resulta que es lo mismo que decir Eminem. Que conste que me parece bien que uno abandone su DNI para iniciar su vida como músico, renegando de todo, reivindicando una oportunidad, vomito y cuenta nueva. Es más, el rock, o cualquier género musical fuera del molde, debería de ser esto. Olvidar para gritar más a gusto. Pero a mi, Eminem me pilló demasiado tarde, su rabia –y no dudo que sea sincera- huele a compact disc, no a vinilo, y al final lo que sé de él se lo debo a mi hija. Buf, Fiouck, te haces viejo.

La tentación, al hablar de Eminem, es la de indagar en su juventud, difícil, caótica, rebelde, en busca de una explicación. Pues no indagaré, no tengo sofá para que se tumbe. Sólo diré que de su adolescencia, salió como una pila atómica, dispuesto a comerse el mundo, a darle una patada a quien se pusiera por el camino, a soltarle soplamocos a la tierra entera. Hace veintiún años de ello. Desde su primera actuación en un vídeoclip –con Champtown, en Do-Da-Dipity-, hasta hoy, cinco de noviembre de 2013, fecha de publicación de su octavo álbum, The Marhsall Mathers LP2.

Escribir sobre Eminem es sumamente arriesgado. Es dios para millones de fans. Es oro todo lo que reluce para su discográfica. Es figura para wikis de hoy y enciclopedias de mañana. Es The King of Hip Hop. Pegaron motes parecidos a algunos artistas por ser el primero en su estilo. Eminem se ganó el suyo no sólo irrumpiendo después de muchos, sino peleando contra la idea de que el rap era cosa de negros. The White Trash vs The Nigger Attitude. Tuvo a influencias de lujo –Dr Dre-, se dejó inspirar por leyendas del hip hop –Grandmaster Flash, Ll Cool J, Big Daddy Kane, etc-, aprendió de iconos raperos –Tupac Shakur, Notorious BIG-, se inventó un avatar –Slim Shady– antes de lanzarse de verdad, se arriesgó con un primer disco tan bueno que nadie lo pilló -1996, Infinite-, se resignó a sacar un segundo álbum mejor aún tres años después –The Slim Shady LP-, y se convirtió en el “fucking best artist” de la primera década del siglo XXI.

Eminem 1996 Infinite

¿Sabes? Me alegro por él. Ya lo he dicho aquí, no suelo escuchar mucho rap, pero defiendo la idea de que este género le ha tomado el relevo al rock reivindicativo, para llamar al público a mover el culo y enseñar con el dedo –habrá que hacerse a la idea de que mucho más no se puede pedir-. Y como estandarte del rap y el hip hop, ahí está Eminem. El artista que más discos ha vendido en la década 1999-2009. Exactamente 225 millones, de los que 105 millones como álbumes. Para que nos hagamos una idea, de ocurrir diez años antes, es decir antes del mp3 y los miles de sitios web para descargar música gratis, no son 100 millones de álbumes los que hubiera vendido, sino posiblemente 500 o 1.000 millones, poniéndose a la altura de dios Elvis o los cuatro sosos de Liverpool. No lo sé, son sólo números, a esta altura no quieren decir mucho, pero muestran lo inmenso que es Eminem en la cultura de este siglo y lo que representa para una generación entera. Rolling Stone lo sitúa en el #82 de su lista de los 100 Artistas más importantes, quedándose corto, y clasifica Aftermath, de 1999, en el #275 de su lista de los 500 álbumes más grandes de todos los tiempos. Para rematar, con tan solo cuarenta y un años, ya tiene en su poder trece Grammy Awards.

Es un crack, indudablemente. Me encanta que le de un repaso a todos estos artistas que tanto aborrezco, Gagas, Guettas & Co. Marshall Bruce Mathers III, dales fuerte.

[No soy quien para recomendar un disco de Eminem, te dejo escuchar la primera canción de su primer disco, Infinite, de 1996, homónima].

 

 

Escucha la primera canción en la carrera de Eminem, Infinite

Mario Biondi – Handful Of Soul

Descubrimiento total. Hasta ayer en mi vida había oído hablar de Mario Biondi. Estaba yo tan pancho en el Capitán –uno de los bares “rock” más digno de Madrid, con el Sucursal, a ambos los tengo cerca de casa, qué peligro- tomando un merecido Bombay Sapphire en vaso de sidra con poco hielo y cascara de lima –James Bond tiene su particular forma de pedir su bebida favorita, pues yo también- y de repente sale Barry White por los bafles –son bafles muy grandes-. ¿Barry White? Eso parece al principio, pero luego te das cuenta de que no sabe tan meloso. Así que me acerco al DJ, un histórico del lugar, para preguntar –sí, yo soy de los que preguntan, no tengo Shazam-. Me dice “Mario Biondi, a que se parece a Barry White eh? Espera, ahora te pongo otro tema de él, te va a gustar” –esto no lo da Shazam, ja-.

Mario Biondi es italiano, pero no tramposo, y ya es todo una estrella en su país. Nació en Sicilia en 1971, nieto de músicos, hijo de músico, así que no es de extrañar que con doce años ya se estaba produciendo cantando en toda la isla, en paralelo a su primera vocación de corista en la iglesia. Rápidamente deja el hábito de monaguillo por el traje de cantante en un bar famoso de la región, en Taormina, en el que tiene la oportunidad, en 1988, de cantar al lado del mismísimo Ray Charles. Durante los años siguientes, integra muchas bandas y orquestas, esencialmente de jazz, en las que su voz grave y cálida hace maravillas, pero en la sombra. En 2006, Luciano Cantone, dueño del sello Ishtar Records –una pequeña Motown local-, le descubre cantando en una de sus múltiples actuaciones alimenticias. Seducido por el carisma de Mario Biondi, le propone grabar un disco con versiones de grandes estándares de la soul, la bossa nova, el rythm’&blues, y algunas canciones originales. Asocian para la ocasión a una banda de jazz talentosa, el High Five Quintet.

Handful of soul de mario biondi

El álbum, Handful of Soul, sale en 2007. A los pocos meses ya era disco de platino en Italia, después de conquistar a todos los públicos, tanto amantes y eruditos del jazz y la soul como el gran público en busca de un disco para regalar a su suegra en navidad –ya verás como es una buena idea, gracias Fiouck-. Ays esta voz de crooner blanco como en los mejores años, grave, penetrante, cálida, elegante. Un Barry White criado con parmigiano reggiano. Te dejo con cinco títulos del álbum. Dos temas originales, el pegadizo This is What You Are y el no menos genial Never Die, así como tres bonitas versiones de grandes canciones, My Girl de The Temptations, Just the Way you are, de Billy Joel y I Can’t Keep From Cryin’ Sometimes, de Al kooper (músico blues rock US). Un descubrimiento, si signore.

 

 

Escucha algunos temas de Handful Of Soul, de Mario Biondi

 

Anathema – A Fine Day To Exit

Tenía esta canción en una vieja play-list. No recuerdo haberla metido, y cada vez que suena, digo “Who the fuck son estos pollos?”. Que conste que me gusta, pero veo pasar el nombre del grupo, y soy incapaz de poner una sola info sobre ellos. Así que como hoy es domingo de noviembre soleado, de estos de abrir las ventanas para que la casa respire un poco, antes de que se ponga a oler a repollo cocido durante los próximos 5 meses –por dios, me voy a echar a llorar-, dije, mira, audiencia, he aquí un grupo desconocido para el disfrute de tus oídos dominicales.

Según he podido indagar –puede que sea yo el único cretino en no saber nada hasta ahora de ellos-, llevan ya veintitrés años dándole a la cosa. Digo a la cosa porque no se sabe muy bien a qué le dan. Se supone que hacen una música estilo Doom-Death, en el que sólo tres grupos pelean para estar en el podio –que alguien les explique en qué consiste un podio, y cuántas plazas ofrece-, Anathema, My Dying Bride y Paradise Lost. El doom death es una mezcla de doom-metal y death metal. Mucho más claro ¿verdad? Por lo meno nos hemos librado de que lo llamen metal-metal. Para que nos entendamos, mezcla los tempos lentos, pesimistas y depresivos del doom metal, con la voz trash del death metal. Dicho así, es probable que me quede con la canción de hoy.

Anathema A Fine Day To Exit

En 1990, en Liverpool, los hermanos Cavanagh –tres de ellos- forman una primera banda llamada Pagan Angel, con el cantante Darren White, antes de rebautizarla Anathema después de un primer EP sin más historias, y de separarse del vocalista. Dejan los sonidos más metal para centrarse en un rock más atmosférico, progresivo, melódico. Pues eso, doom-death. Y así hasta el año pasado, cuando sale el noveno disco de una carrera súper digna, cuatro lustros durante los que se han ganado –por lo que he leído- una fama de muy buenos músicos, fiel a un estilo, con actuaciones en directo de infarto. Tienen fans muy fans, de estos que eligen el nombre del grupo como password de la cuenta gmail, o que le hacen un QCM eliminatorio sobre el grupo a cualquier chica ligona.

Te dejo con la canción incluida en mi playlist, A Fine Day To Exit, del álbúm del mismo nombre, de 2001. Arranca muy lenta –doom- pero a los tres minutos se pone las pilas –death-. Hala, abre la ventana y déjate doom-deathear. Luego zumito y a misa.

 

 

Escucha A Fine Day To Exit, de Anathema

Klaus Nomi – Cold Song

K.N., teléfono, mi casa.

Klaus Nomi fue un extraterrestre, años antes del simpatiquísimo hombrecito de goma que no aguantaba el alcohol –pues si vienen hasta aquí y no saben portarse con una copa de más, mal vamos-. No importa que realmente naciera en Alemania, en la Baviera, un pueblo llamado Immenstadt, 14.261 habitantes en el último censo de 2006, Klaus Nomi fue un extraterrestre. Hoy se le echaría a patadas, de vuelta a su planeta con una nota de “ya tenemos muchos de estos” para sus colegas, pero en 1981, cuando publicó su disco homónimo, me pareció ser distinto, y eso que yo no andaba vago a la hora de descubrir sonidos nuevos.

Nació en 1944, en aquel pueblo aburrido aunque muy bonito. Toda su juventud se debatió entre su pasión por el bel canto y el rock que se avecinaba. A mediados de los 60’s trabajaba de acomodador en el Deutsche Oper de Berlin, y después de las representaciones, ofrecía mini espectáculos para el resto de los trabajadores del lugar, cantando arias que también interpretaba en la discoteca gay de Berlin, el Kleist Casino. En 1972, se marcha a New York, se instala ilusionado en el East Village. De día trabaja en una pastelería, de noche se produce en pequeños espectáculos experimentales en salas de poca monta. Hasta 1978, cuando le ofrecen cantar en el show “New Wave Vaudeville”, en el que interpreta el aria Mon Coeur S’Ouvre A Toi –Mi corazón se abre para ti- que forma parte de la Opera Samson y Dalila de Camille Saint Saens. Al final del show, en el que salía vestido como un extraterrestre, el cantante desaparecía del escenario en una explosión de luces, laser, fumígenos, y demás despropósitos pirotécnicos. En contra de todo pronóstico, funciona el espectáculo, y le empiezan a llover ofertas para participar en los shows más bizarros de New York. En 1979, el mismísimo David Bowie se deja impresionar por el personaje, y le invita a él y su amigo Joey Arias a actuar con él en el programa TV Saturday Night Live, del 15 de diciembre de 1979, en el que el músico interpreta tres canciones: TVC 15, The Man Who Sold The World y Boys Keep Swinging. Para la ocasión, le da a los dos comparsas algo de dinerillo –en una entrevista de febrero de 2013, Joey Arias explicó que sería algo así como diez mil dólares de hoy, mola ser rock star- para que compren vestidos. A Bowie le toca uno estilo Bauhaus, triángulos, formas rectas, blanco y negro, que Nomi copiará dos años más tarde para la portada de su disco.

klaus nomi

En 1981, saca su primer álbum. Las canciones que contiene no se parecen en nada a lo que solíamos escuchar en esta época, esta mezcla barroca de pop con su voz que iba desde barítono hasta contratenor. Fue el primero del estilo, y por eso funcionó. Hoy te pondría los pelos de punta. Y funcionó porque en el disco había una maravilla de canción, Cold Song, inspirada en la Ópera El Rey Arturo, de Henry Purcell. Esta hermosa y emocionante marcha fúnebre parecía una triste premonición, ya que Klaus Nomi murió de sida 18 meses más tarde. Un terremoto en su día, siendo este artista uno de los primeros famosos en fallecer por culpa de una enfermedad desconocida, que se estaba proponiendo invadir poco a poco los medios, y que terminó invadiendo nuestras vidas.

 

 

Escucha Cold Song, de Klaus Nomi

 

Hisham Fageeh – No Woman No Cry

Arabia Saudí, The Great Dictatorship Swindle. Un país que no brilla nunca en los JJOO y sin embargo ostenta algunos valiosos records del mundo. Por ejemplo, el único país donde no hay salas de cine. Donde los bancos y las universidades tienen una entrada para mujeres y otra para hombres. Donde la apostasía –renuncia a tu religión- y el proselitismo de otra religión que no sea la musulmana son merecedoras de la pena de muerte. Donde los cerca de nueve millones de habitantes extranjeros –un tercio de la población total del país- no tiene ningún derecho. Donde las niñas no pueden subirse a una bici. Donde nada más nacer, a las mujeres se les nombra un tutor –autoridad “moral”- de por vida. Pero es un país coherente, si las mujeres no pueden conducir su vida como les da la gana, por qué c… conducir un coche? Así que Arabia Saudí es el único país del mundo donde las mujeres no pueden estar detrás del volante. O como mucho, para pasar la bayeta sobre el salpicadero.

Pero algunas de ellas, desafiando la ley, las autoridades, el entorno, a veces su propia familia, se han organizado, agrupándose en las redes sociales, subiendo vídeos a youtube donde se les ve conduciendo, reclamando un derecho tan elemental como el de conducir. No lo tienen nada fácil. Big Abdallah vigila, Big Abdallah amenaza, Big Abdallah no bromea. Fuck Big Abdallah. Es para llorar, ese absoluto ninguneo del género femenino.

Por ello es más que loable la iniciativa de Hisham Fageeh, humorista y activista saudí. Con la ayuda de otro cómico del Reino de Big Abdallah, Fahad Albutairi y de un músico, Alaa Wardi, subió a Youtube una versión a capella de No Woman No Cry, de Bob Marley, rebautizada para la ocasión como No Woman No Drive, en la que habla de ese derecho denegado en clave satírica. Bueno, no te esperes un Piedrahita, Buenafuente o Goyo Jimenez. Nooo, es muy modosito. En Arabia Saudí se han decapitado listillos por menos. El nivel de visionados del vídeo es señal de que la lucha de estas mujeres está calando: un millón de views el primer día, y ya está en cerca de nueve. Y más allá de los números, lo realmente nuevo es que sean hombres los que por una vez dan la cara para sus mujeres. ¡Hisham for President! Bob también votaría por él.

Ve el vídeo aquí.

The Animals – The House Of The Rising Sun

Qué hacías el 18 de mayo de 1964? Hay fechas así señaladas, recuerdas perfectamente lo que estabas haciendo ese día, dónde estabas, y cómo ibas vestido. 20 de julio de 1969, 12 de julio de 1998, 11 de septiembre 2001, 11 de marzo 2004. Yo, el 18 de mayo de 1964, recuerdo perfectamente que estaba babeando en mi cuna, vistiendo pijama Babygro primaveral, tirando plácidos pedetes, sonoros pero inocuos, intuyendo que algo grande se estaba cociendo para el futuro de la música rock, en un estudio de grabación UK. Cuánta razón tenías Fiouck, como siempre –juas-. Nada menos que The Animals grabando su particular versión de The House Of The Rising Sun, legendario cover que les hará grandes para la eternidad, y que meció mis primeras siestas.

Como todas las canciones míticas, tiene una historia llena de anécdotas. Primero, porque no se sabe bien quien la acunó por primera vez. Segundo, porque tampoco –había un segundo, pero se me ha olvidado, si me acuerdo, te lo digo-. Hay múltiples fuentes, siendo la más verosímil –oye, lo que digan ellos, yo tan pancho en mi Babygro- una del folklorista Alan Lomax, autor en 1941 de un songbook llamado Our Singing Country, en el que escribe que la melodía procede de una balada inglesa tradicional,  con letra de una pareja del Kentuky, Georgia Turner y Bert Martin. Qué les pasaría a esta gente, que tuvieron que escribir una canción sobre un antro, lugar de perdición habitual de la población masculina bebida. Desde principios del siglo XX, la expresión Rising Sun se ha estado empleando para hablar de lo prohibido, uff, burdeles… jatetú. Sin embargo otras fuentes hablan de The Rising Sun como de una cárcel para mujeres. Pero si las mujeres son muy buenas, ¿para qué cárceles para ellas?… La grabación más antigua conocida data de 1934, de Tom Clarence Ashley y Gwen Foster. Algunos proponen la grabación de 1928 por Texas Alexander, pero, aunque tenga el mismo título, se trata de una canción muy distinta. Ojo, que a mi no me la cuelan.

Luego el tema tal como lo conocemos más o menos, es sujeto a una multitud de versiones. Como si cualquier aspirante a su trozo de historia en la música popular, tuviera que cantar The House Of The Rising Sun como examen de entrada. A principios de los 60’s, Dave Van Ronk, amigo de Bob Dylan y profesor de guitarra del King of Folk, realiza una nueva versión, acaparándose de forma dudosa y un tanto atrevida la paternidad moderna del tema. Un poco osado, sabiendo que antes del él, ya la cantaron artistas como Georgia Turner (1937), Woodie Guthrie (1944), Judie Collins (1959), Charlie Byrd 81960), Joan Baez (1961), Pete Seeger (1961), Nina Simone (1962). En 1962, Bob Dylan graba su propia versión, para su primer álbum, homónimo. Una vez a punto de ser publicado, va a ver a su amigo Van Ronk para pedirle autorización –en plan “quiero quedar bien, que no venga Fiouck, cincuenta años después, diciendo que soy un capullo”-, pero resulta que este se niega. Que más da, uno es una leyenda, otro un defenestrado, el primero pasa del segundo, y el disco sale con el tema, eso sí, de forma bastante discreta. Durante los siguientes cuarenta y nueva años, una infinidad de cantantes y grupos la van a interpretar en una multitud de idiomas, hasta el rey de la música Khmer, dios vivo del pueblo camboyano, Sinn Sisamout/h, gran mezclador de la tradición khmer con los sonidos blues y rock’n’roll.

portada house of the rising sun

Pero volvamos a The Animals. En 1963, Eric Burdon, cantante del grupo, en plena gira UK como telonero de Chuck Berry, escucha una versión de la canción en un bar, interpretada por un cantante folk llamado Johnny Handle. El mismo día –realmente no sé si fue el mismo día o a la semana siguiente, sólo pretendía transmitir la ansiedad del genial cantante- la incorporan al repertorio de su actuación durante los conciertos. Y la tocan como nadie y como nunca. La leyenda –uch, cómo me gusta la leyenda en el rock- cuenta que Bob Dylan la escuchó por primera vez estando en su coche y que estuvo a punto de darse una leche por el salto que dio, reconociendo tiempo después lo mucho que le gustaba la versión de The Animals.

Luego me echarán la culpa por no hablar de todo lo que va a seguir en la carrera de The Animals, como si esta se detuviera con la grabación de The House Of The Rising Sun el 18 de mayo de 1964, y su posterior publicación mes y medio después. Claro que no, The Animals figuran en el gran árbol del rock, al principio de una de los 4 ó 5 ramas principales. Es un grupo fundamental, esencial. Pero ahí está La Casa Del Sol Naciente. Rolling Stone la situó en el #122 de su lista de las 500 canciones más importantes de todos los tiempos. Llegó al #1 en UK en julio de 1964, y al #1 en los US en septiembre del mismo año, el primer #1 de la invasión británica que no era de los cuatro sosos. Coño.

Sólo añadiría algo acerca del grupo. Eric Burdon, leyenda viva del rock como fucking way of life. Este tipo nació para ser cantante de rock, con su voz ronca, rota, poderosa, negra y cálida. Escucharle es bueno, ayuda a recordar quien sobra, que son muchos.

 

 

Escucha algunas de las mejores canciones de The Animals

 

Jacno – Rectangle

Cuando Debbie Harry alias Blondie cantaba “Denis Denis, oh with your eyes so blue/Denis Denis, I’ve got a crush on you«, en 1978 en su primer hit europeo, un rumor persistente hasta hoy explicaba que el Denis en cuestión no era otro que Denis Quillard, francés parisino nacido en 1957, músico de culto injustamente tratado por los medios –es decir, olvidado-, precursor y novador, padre de la escena punk y new wave gala, desgraciadamente fallecido de un cáncer hace cuatro años.

A Denis Quillard se le conocía por su mote, Jacno, que había “robado” al artista pintor del mismo nombre, autor del logo de la marca de cigarros francesa Gauloises. Yo de joven llegué a fumar esta marca barata, tabaco negro áspero que, al levantarte por la mañana, te destrozaba la garganta si por desgracia no te había dado tiempo a tomar un café.  Después del primer café, sólo te la arrancaba malamente. Eso sí, había una franja –pequeña, pero interesante- de la población femenina, al que le gustaba la idea de salir con un chico que fumaba Gauloises, qué cosas… En fin, total, céntrate un poco Fiouck.

Jacno siempre iba adelantado a su tiempo, de ahí el continuo desencuentro con la mayoría de los periodistas y el gran público. Claro que tenía a sus seguidores, en especial Alain Pacadis, cronista musical dandy de leyenda, night clubber feo y sucio, pilar cultural del diario Liberation –una especie de Diego Manrique, pero versión trash-, que tratará por todos los medios de hacer de Jacno un Elvis dios vivo –Pacadis se pasaba con la leche de soja-. En 1975, Jacno conoce en una manifestación estudiantil a una guapa uruguaya, llegada de Sudamérica cinco años antes, Elli Medeiros. Flechazo -la verdad es que la chica, hoy esposa de Brian de Palma, está guapísima-. A partir de ahí van a vivir como en una película, a cámara rápida. Ese mismo año, crean el grupo Stinky Toys –el nombre es un mix de la famosa marca de cochecitos de plástico Dinky Toys y del grupo punk neoyorquino The New York Dolls-, sacan un par de álbumes con canciones menos punk que rock enérgico pero más elegante –Jacno se parece más a David Bowie que a Johnny Rotten, por eso le gustaba tanto a Debbie Harry-. Los discos no venden, pero su fama en el underground parisino y hasta londinense crece. El 20 de septiembre de 1976, invitados por el manager de los Sex Pistols, el inefable Malcolm McLaren, participan con otros siete grupos en el mítico mini festival The 100 Club Punk Special: Sex Pistols, Clash, Buzzcocks, Siouxsie, Vibrators, Damned. ¡Wow!.  La experiencia fue nefasta, el ambiente desastroso, pero para el curriculum, mola.

Jacno primer punk francés

Ante la falta de reconocimiento y ventas, el grupo se separa, y Jacno aprovecha para sacar un álbum en solitario, en su día nuevamente ignorado, cuando ahora se lo considera como esencial en la evolución de la música rock del país vecino. El disco sólo contenía cuatro canciones, instrumentales, más un tema cantado por Elli Medeiros, con su voz tan alta. Con este disco, Jacno se apropió del legado de Kraftwerk, componiendo cuatro canciones con sonido sintético, frio, repetitivo, hipnótico al vez que melódico. El artista lo hace todo, sintetizadores, guitarras, batería, composición, arreglos y producción. En la portada del álbum, se le ve con un Dinky Toys en la mano. Treinta y cuatro años más tarde, el disco no ha envejecido un ápice, podría ser Air, o Daft Punk – que lo habrán escuchado y re-escuchado-.

En 1980, vuelve a formar un dúo con su amiga, Elli & Jacno. Publican algunos discos con algo más de éxito, pero lo vuelven a dejar en 1985. Jacno sigue con su carrera en solitario, a la vez que empieza a producir algunos artistas franceses con los que conoce, por fin, cierta fama, aunque indirecta. En 1989 saca un nuevo álbum, “T’es loin, t’es près”, que contiene el tema «C’est une chanson», que me gusta mucho, con ese estribillo pegadizo, bonita melodía un tanto nostálgica, que dice: «C’est Une Chanson ….. sur le temps qui passe…. le temps qui file et nous menace…», “Es una canción… sobre el tiempo que pasa… el tiempo que se va, y nos amenaza”. Aff…

 

 

Escucha el disco Rectangle, de Jacno