Monty Python – La Vida de Brian

El 21 de noviembre de 2013, ocurrió la mejor noticia que el mundo entero había escuchado en muuuucho tiempo: iban a volver los Monty Python, por fin. Anunciaron un nuevo espectáculo para este verano, en el O2 de Londres, la sala reservada a los grandes conciertos musicales. La primera aparición de la legendaria banda de cómicos chalados británicos en cuatro décadas. Lo anunciaron a su estilo, haciendo reírse a carcajadas a las decenas de periodistas presentes durante su rueda de prensa y a los millones de ingleses que la siguieron en directo en la televisión. Es que a los Monty Python sólo les hace sombra la Momia Real y su sequito de retoños de todo menos divertidos. De hecho 43,5 segundos después de ponerse a la venta las entradas, ya se habían agotado, obligando a la organización a ampliar a cinco el número de representaciones previstas. Vamos, hacerse con un preciado ticket fue más complicado que conseguir una mesa en su día en El Bulli del Sr. Adrià.

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The Cramps – Gravest Hits

El domingo es un día raro. En principio no tienes que ir a currar y deberías de alegrarte por ello, pero al final muchas veces lo pides a gritos. Ya desde muy chiquitín aprendes a mirarlo mal, porque no tienes más remedio que hacer los deberes, aún cruzando los dedos para pillar un buen trancazo y no ir al cole al día siguiente. Es un día que huele a aburrimiento, a comilona con sobremesa excesiva, a reflexión implacable sobre la fatuidad de nuestras vidas y a juramento solemne de que esto va a cambiar. Hasta el domingo siguiente. Así que ya que tienes el día jorobado, te lo voy a estropear un poco más, con uno de los grupos más raros que recuerde.

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Plastic Bertrand – Ça Plane Pour Moi

El jueves por la noche, me invitaron al pre estreno de El Lobo de Wall Street, de Scorsese. A caballo regalado no se le mira el diente, así que fui, aunque a mi en principio el Di Caprio no me va. Bueno, no me iba. Salí de la sala 179 minutos después, con la sensación de haber visto la mejor película de los últimos, qué… 10 años? 15? Más? No estoy seguro, de hecho no sé ni desde qué otra película estoy midiendo el tiempo pasado.

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Fela Kuti – Colonial Mentality

Ayer en internet corrió como la pólvora una noticia –buzz, en inglés onomatopeyasco- entre el público masculino, que nos puso a todos –venga ya, no mientas- una sonrisa de oreja a oreja y que abrió de repente unas perspectivas gloriosas. Según un estudio científico –insisto en la palabra científico, hablamos de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte -, tragar semen al menos dos veces por semana alejaría la posibilidad de tener cáncer en las mujeres. Wow. La Directora de Investigación, Helena Shifteer, afirmó haberlo puesto en práctica desde hace lustros con su marido e insistió en que para que el método sea efectivo, debe practicarse al menos dos veces por semana. Tal vez sea todavía un poco pronto para saber si ella está a salvo de un cáncer, pero quien está en plena forma y súper feliz es el marido. Para una vez que los efectos colaterales de un tratamiento médico son beneficiosos para la salud…

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The Boomtown Rats – I Don’t Like Mondays

The Boomtown Rats, o lo que es lo mismo, su alma máter, Bob Geldof. Empezó rabioso y terminó meloso. Nació en un entorno más que humilde –Irlanda, tierra áspera, ruda y hosca pero cuna de grandes figuras de la literatura y la cultura y de borracheras saludables-, terminó con un melón enorme como activista incansable, defensor de causas nobles, a la vez que empresario exitoso en el sector de los medios TV y la informática. Un pelín irritante, aunque entiendo que uno no vive del agua de lluvia, y que es muy fácil criticar cuando –hablo por mi- uno se limita a una aportación anual a la Cruz Roja y a la Wikipedia –yaaaa, ¿y qué?-, y a otras más puntuales a otros iniciativas socialmente comprometidas.

Robert Frederick Zenon Geldof. Es curioso como a veces cuando uno no tiene nada, le transmite a sus retoños una serie de nombres para parecer descendientes directos de la más poderosa dinastía industrial y burguesa de algún estado improbable, EEUU por ejemplo. Total, al rato ya le llamaban Bob. Padre vendedor ambulante, madre fallecida cuando tenía siete años, mal alumno, nieto de un cocinero belga y de una judía londinense, Bob Geldof se buscó la vida desde muy joven. Fue matador de reses en un matadero, peón de carreteras y envasador de guisantes. Desembarcó un día en Canadá, y allí –la suerte no lo es siempre todo- encontró un pequeño job como critico musical en una publicación semanal de Vancouver, Georgia Straight. En 1975 vuelve a Irlanda, y ahí baja al underground de Dublín para montar su propio grupo, con otros cinco músicos, todos oriondos de Dún Laoghaire, ciudad natal de Bob. Para su primer concierto, se subieron al escenario como The Nighlife Thugs –algo así como los matones de la vida nocturna- pero para los siguientes tuvieron que cambiar, ante las amenazas de abandono por parte de algún miembro de mantenerse el nombre. Así nació The Boomtown Rats –Las Ratas de la ciudad con rápido crecimiento, francamente no sé dónde está la mejora-. Sale un primer single, Looking After Number One, tema punk del bueno, rabioso pero bien tocado. Estamos en agosto del 77, un sol radiante inunda Dublín durante 14 minutos y la temperatura se acerca peligrosamente a los veinte grados. Desbordados por una repentina alegría, la banda se marcha a Londres.

The Boomtown Rats A tonic for the troops

Después de un primer álbum bien recibido, homónimo, publican rápidamente un segundo, A Tonic For The Troops, con un sonido menos punk y más new wave y una de las portadas más emblemáticas de esta época. Contiene el primer hit del grupo, Rat Trap, de noviembre de 1978. Sube hasta el #1 de los charts ingleses desbancando a la canción Summer Nights, de John Travolta –cienciólogo de los c…- y Olivia Newton John. Sigue una gira por UK que Billboard calificó como la tercera gira más grande después de la de Queen y ELO. En 1979 le toca el turno a un tercer disco –seguirán otros tres-, The Fine Art of Surfacing, que les consagra como una de las mejores bandas rock de finales de los 70’s. Se sigue suavizando el sonido, las canciones son más pop rock, como en el mega hit I Don’t Like Mondays. La canción se vio envuelta en una agria polémica, por estar basada en un hecho real, la historia de Brenda Ann Spencer, que con tan sólo dieciséis años, provocó un tiroteo en su colegio en los US, llegando a matar a dos adultos e hiriendo a muchos niños, y que declaró, al arrestarle, que los lunes se aburría –la chiquilla en cuestión sigue en la cárcel, se le han denegado cuatro peticiones de puesta en libertad anticipada, habiéndose programado la próxima audiencia para 2019-.

En 1981, Bob Geldof se adentra por primera vez en su segunda vida, la dedicada a las grandes causas humanitarias, participando en un concierto organizado en 1981 por Amnesty International, dirigido por John Cleese, de los Monthy Python y rodado por Julien Temple. Tocaron aquel día Sting, Bob Geldog, Eric Clapton, Phil Colins y Midge Ure –Ultravox-. Tres años más tarde, viendo un reportaje en la BBC sobre la hambruna que azotaba Etiopia, decide moverse y crear una canción con un par de amigos para recaudar fondos. Lo que estaba lejos de imaginar aquella noche es la importancia que adquiriera su decisión. Primero con la iniciativa Band Aid y la canción Do They Know It’s Christmas, con su amigo Midge Ure, del que vendieron tres millones de copias sólo en UK, convirtiéndose el single en el más vendido de la historia en este país. Como los yankees no podían quedarse atrás, basándose en el Band Aid, lanzaron el Live Aid y el tema We are the World. En 1985, se realizaron unos macro conciertos en Wembley y en Filadelfia para unificar ambas corrientes y la recaudación, que se estimó llegó a más de 250 millones de dólares.

A partir de ahí, Bob Geldof siempre estuvo al acecho, conocido como el activista del gran corazón, en especial luchando sin parar contra el G8 para resolver el nivel de endeudamiento de los países pobres, cuyas finanzas no dan ni para pagar los intereses que les impide salir de la miseria. No le echemos la piedra a Bob Geldof por posibles errores, ha hecho mucho más que otro colega irlandés suyo, aunque sin salir casi nunca en la foto en cenas benéficas abrazado con los poderosos del planeta.

 

 

Escucha los temas más famosos de The Boomtown Rats

 

Tom Petty & The Heartbreakers – Damn The Torpedoes

Tom Petty  y sus rompedores de corazones. Cuarenta años de carrera como fiel defensor de un rock americano básico y eficaz, eterno segundón de Springsteen y peleando con John Mellencamp para estar en la foto abrazado al Jefe, derechohabiente de uno de los peores cortes de pelo de la historia del rock –ahora encima se ha dejado la barba y se parece a Chuck Norris-. Me mofo me mofo, pero el Tout Petty –algo así como el chiquitín en francés- ha vendido sesenta millones de discos a lo largo de su carrera, otorgándole un pequeño sitio, encima de la chimenea, donde se amontonan las estatuas de los músicos con entrada en el Rock’n’Roll Hall of Fame.

Tom Petty es oriondo de un lugar en los US donde el rock no era el bienvenido, Gainesville, entre la Florida y el Alabama, tierra a finales de los cincuenta de autos de fe de los discos de dios Presley. Sin embargo el rock no necesitaba invitación de nadie para salvar las almas presas de la necedad de algunos, así es como el mismísimo King of the Kings vino a rodar la película Follow That Dream, en 1962, en la ciudad donde un joven Tom Petty de once años se aburría como una ostra. El lo narra así “un tío mío trabajaba para el cine, vendía proyectores y otros equipos y se vio involucrado en el rodaje. Un día mágico, vino a buscarme y a mi amigo preguntándonos si queríamos ir a ver a Presley y mi reacción fue de pensar, incrédulo, Hay alguien así por aquí, y fuimos allí, la gente estaba loca, nunca había visto a tanta gente, llegó dios con su desfile de cadillacs blancos, se nos acercó y nos saludó, mi amigo y yo nos sentimos grandes, tan grandes y…”. A mi me pasa esto y en este momento se me va la voz y me echo a llorar, seguro. A partir de ahí, Tom Petty decidió que el rock sería su vida. Con catorce años monta un primer grupo, The Sundowners, y luego otro llamado The Epics y luego un tercero, Mudcrutch, con el que conoce a Mike Campbell y Benmont Trench. No les va mal, algunos meses gana más dinero que su propio padre, cosa que años más tarde le pareció de lo más indecente. En 1974 la banda decide marcharse a California a probar suerte, pero después de un primer single sin éxito, Depot Street, se separan.

Poco después, Tom Petty se incorpora al grupo Dwight Twilley Band, con el que firma un contrato con una discográfica. A principios de 1976, llama de nuevo a sus dos ex compañeros Campbell y Trench, más otros dos músicos de Gainesville. Graban algunas demos que gustan al sello, cambian de nombre por el de Tom Petty & The Heartbreakers, y publican su primer álbum, homónimo. Cuando sale pasa una cosa curiosa, en los US el álbum es un fracaso, mientras que en UK la crítica es muy buena; deciden irse de gira por Inglaterra, donde el disco entra en el top 20. Al volver a su país, logran hacer de telonero en los conciertos de Blondie, y por fin parece que el público reacciona, el sello relanza la promoción y el single Breakdown entra en 1978 en los charts, más o menos cuando lanzan un segundo álbum, You’re Gonna Get It. El azar de la cronología hace que ambos discos se encuentran incluidos en el top álbum al mismo tiempo. Venden cientos de miles de ejemplares y se convierten en los nuevos rockeros –siempre y cuando el Boss no ande por ahí-.

Tom Petty Damn The Torpedoes

Después de un largo pleito con MCA –es legendaria la mala leche de Tom Petty- que acababa de comprar el sello editor de los Heartbreakers, ambas partes acuerdan la creación de un sello especial para ellos, que saca el tercer disco del grupo, Damn The Torpedoes, con los singles Refugee y Don’t Do Me Like That. Este álbum se convierte en el mayor éxito de la banda, con más de tres millones de ejemplares vendidos sólo en los US. Posteriormente saldrán más discos, siempre buenos, raras veces decepcionantes, con la misma receta: rock de la costa oeste enérgico y sencillo, eficaz. En 1988, es llamado para formar parte el súper grupo The Travelling Wilburys, con nada menos que Bob Dylan, Roy Orbison, George Harrison y Jeff Lyne (ELO).

Tom tout Petty el grande.

 

 

Escucha algunos de los mejores temas de Tom Petty & The Heartbreakers

Kate Bush – The Kick Inside

Tengo un problema con Kate Bush. Primero me recuerda cómo vuela el tiempo, ya han pasado treinta y cinco años desde su primer hit, Wuthering Heights, que me pilló a mi de adolescente. Segundo su voz fundamentalmente me horripila. Dicen que etérea, yo creo más bien que Kate Bush perpetua la tradición del voceo de las vendedoras de pescado. Para etérea, Elizabeth Frazer, de Cocteau Twins. Tercero, baila fatal, y eso que hizo ballet durante años. Las coreografías en sus vídeos, sobre todo los primeros, son asombrosamente ridículas. Pero, porque hay un pero, de hecho hay dos, no puedo negar que un par de sus canciones forman parte de mi juventud. Y su legendario desprecio hacia el mundo de las discográficas, mucho antes de los artistillas de ahora, dan ganas de quitarse el sombrero.

Y eso siguen haciendo un montón de músicos de hoy, que reconocen cuanta influencia ha tenido Kate Bush en su trayectoria musical: Tori Amos, Alison Goldfrapp, Björk, KT Tunstall, sólo por mencionar a algunas. Y es que Kate Bush siempre ha tenido las ideas muy claras sobre lo que quería hacer y cómo lo quería llevar a cabo. Educada en un ambiente cultural y musical, aprendió el piano, el violín y el órgano, todo para poder componer sus primeras canciones a una edad en la que normalmente las chicas urden planes para pillar a sus ídolos en la salida trasera de los hoteles, verificando cien veces el maquillaje y el escote. Con quince años ya tiene bastante material grabado. Un amigo de la familia, Ricky Hopper, se queda intrigado al tener una oportunidad de escucharlo y como en todas las bonitas historias de hada, resulta que es amigo de David Gilmour, guitarrista y cantante de Pink Floyd. Este se queda admirativo ante la calidad de las canciones y el talento de la niña. Organiza una sesión de grabación en un estudio para tener material de mejor calidad con tal de enseñarlo a su propia discográfica, EMI. Después de un primer rechazo de esta, el cantante vuelve al estudio con Kate Bush para grabar más temas con arreglos distintos y esta vez EMI acepta firmar un contrato.

The Kick Inside

En 1978, se publica el primer álbum de Kate Bush, The Kick Inside. Contiene canciones escritas años atrás, demostrando el grado de madurez de la cantante. Si la casa de discos apuesta por la canción James and The Cold Gun, no tiene más remedio que aceptar la decisión de Kate Bush de imponer Wuthering Heights, ante una determinación que pocos años culminará con la ruptura de la artista con cualquier discográfica. Y la historia le dio la razón a ella, Wuthering Heights, inspirada en la novela Cumbres Borrascosas de Emily Brontë, arrasó instantáneamente en UK y en buena parte del mundo. Kate Bush fue la primera mujer #1 de los charts británicos con una canción propia. Con este primer éxito, Kate Bush impuso un estilo del que nunca renegó, él de las canciones pop folk art rock romanticonas, usando y abusando de su voz de soprano alto.

El mismo año sigue un segundo disco, Lionheart, que la termina de consagrar. En 1979 se va de gira por Europa, ofreciendo un espectáculo completo, música y danza en una puesta en escena muy teatral. Pero a pesar del éxito de ventas -las entradas se vendieron como churros-, la gira es un fiasco económico, por el alto coste de cada representación. Fue esto determinante para que Kate Bush renunciara a volver a actuar en público –quitando en contadas ocasiones para fines caritativos-? Lleva más de treinta años diciendo que algún día se subirá de nuevo a los escenarios, pero es cada vez menos probable, “niña, ¡que se te pasa el arroz!”.

Luego romperá definitivamente con EMI, se construirá su propio estudio de grabación, sacará más #1 –Babooshka, Running up That Hill,– co-interpretará el máxi hit Don’t Give Up con su amigo Peter Gabriel, dejará la música durante más de doce año para dedicarse a su familia, volverá en 2005 con el disco Aerial y el muy bonito tema King of the Mountain, inspirado en dios Elvis Presley y Citizen Kane. El décimo y último álbum de estudio de Kate Bush se llama 50 Words for Snow, es de 2011 y me causa el mismo problema que los nueve anteriores.

 

 

Escucha algunos de los mejores temas de Kate Bush