Damien Dempsey – BSO Redención (Tyrannosaur)

La noche anterior pillé por casualidad en la 2 una película que ya había visto en el cine cuando se estrenó en 2012. A los pocos segundos de reconocer la cara del soberbio Peter Mullan, pensé en apagar el televisor, porque en su día lo pasé francamente mal. Redención (Tyrannosaur) no es peli para viejos. Te machaca y tritura esta historia inmersa en las cloacas sórdidas de la mente humana.

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The Everly Brothers – The Everly Brothers

Post número 334. Es decir, estoy cumpliendo de momento con un tercio de este reto tonto que me estoy imponiendo desde el pasado 7 de febrero de 2013: publicar diariamente una pequeña reseña sobre un disco. Anda que no tengo otras cosas que hacer, seré imbécil? Hoy para aliviar la tarea, me lo voy a poner fácil aprovechando el obituario del gremio. A ver, claro que iban a estar algún día los Everly Brothers en los 1.000 del blog, es sólo que la muerte de un de los dos miembros ha acelerado su publicación.

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Kate Bush – The Kick Inside

Tengo un problema con Kate Bush. Primero me recuerda cómo vuela el tiempo, ya han pasado treinta y cinco años desde su primer hit, Wuthering Heights, que me pilló a mi de adolescente. Segundo su voz fundamentalmente me horripila. Dicen que etérea, yo creo más bien que Kate Bush perpetua la tradición del voceo de las vendedoras de pescado. Para etérea, Elizabeth Frazer, de Cocteau Twins. Tercero, baila fatal, y eso que hizo ballet durante años. Las coreografías en sus vídeos, sobre todo los primeros, son asombrosamente ridículas. Pero, porque hay un pero, de hecho hay dos, no puedo negar que un par de sus canciones forman parte de mi juventud. Y su legendario desprecio hacia el mundo de las discográficas, mucho antes de los artistillas de ahora, dan ganas de quitarse el sombrero.

Y eso siguen haciendo un montón de músicos de hoy, que reconocen cuanta influencia ha tenido Kate Bush en su trayectoria musical: Tori Amos, Alison Goldfrapp, Björk, KT Tunstall, sólo por mencionar a algunas. Y es que Kate Bush siempre ha tenido las ideas muy claras sobre lo que quería hacer y cómo lo quería llevar a cabo. Educada en un ambiente cultural y musical, aprendió el piano, el violín y el órgano, todo para poder componer sus primeras canciones a una edad en la que normalmente las chicas urden planes para pillar a sus ídolos en la salida trasera de los hoteles, verificando cien veces el maquillaje y el escote. Con quince años ya tiene bastante material grabado. Un amigo de la familia, Ricky Hopper, se queda intrigado al tener una oportunidad de escucharlo y como en todas las bonitas historias de hada, resulta que es amigo de David Gilmour, guitarrista y cantante de Pink Floyd. Este se queda admirativo ante la calidad de las canciones y el talento de la niña. Organiza una sesión de grabación en un estudio para tener material de mejor calidad con tal de enseñarlo a su propia discográfica, EMI. Después de un primer rechazo de esta, el cantante vuelve al estudio con Kate Bush para grabar más temas con arreglos distintos y esta vez EMI acepta firmar un contrato.

The Kick Inside

En 1978, se publica el primer álbum de Kate Bush, The Kick Inside. Contiene canciones escritas años atrás, demostrando el grado de madurez de la cantante. Si la casa de discos apuesta por la canción James and The Cold Gun, no tiene más remedio que aceptar la decisión de Kate Bush de imponer Wuthering Heights, ante una determinación que pocos años culminará con la ruptura de la artista con cualquier discográfica. Y la historia le dio la razón a ella, Wuthering Heights, inspirada en la novela Cumbres Borrascosas de Emily Brontë, arrasó instantáneamente en UK y en buena parte del mundo. Kate Bush fue la primera mujer #1 de los charts británicos con una canción propia. Con este primer éxito, Kate Bush impuso un estilo del que nunca renegó, él de las canciones pop folk art rock romanticonas, usando y abusando de su voz de soprano alto.

El mismo año sigue un segundo disco, Lionheart, que la termina de consagrar. En 1979 se va de gira por Europa, ofreciendo un espectáculo completo, música y danza en una puesta en escena muy teatral. Pero a pesar del éxito de ventas -las entradas se vendieron como churros-, la gira es un fiasco económico, por el alto coste de cada representación. Fue esto determinante para que Kate Bush renunciara a volver a actuar en público –quitando en contadas ocasiones para fines caritativos-? Lleva más de treinta años diciendo que algún día se subirá de nuevo a los escenarios, pero es cada vez menos probable, “niña, ¡que se te pasa el arroz!”.

Luego romperá definitivamente con EMI, se construirá su propio estudio de grabación, sacará más #1 –Babooshka, Running up That Hill,– co-interpretará el máxi hit Don’t Give Up con su amigo Peter Gabriel, dejará la música durante más de doce año para dedicarse a su familia, volverá en 2005 con el disco Aerial y el muy bonito tema King of the Mountain, inspirado en dios Elvis Presley y Citizen Kane. El décimo y último álbum de estudio de Kate Bush se llama 50 Words for Snow, es de 2011 y me causa el mismo problema que los nueve anteriores.

 

 

Escucha algunos de los mejores temas de Kate Bush

 

The Lovin’ Spoonful – Summer In The City

Anoche, Madrid fue lo más parecido a la ciudad que evoca para mi una de mis canciones fetiches, Summer in the City, de The Lovin’ Spoonful. Más de treinta grados poco antes de las doce de la noche, ni la más mínima brisa, las hojas de los árboles paralizadas como en una pintura hiperrealista. Paseando por el barrio, arrastrando mi alma –hace mucho, leí que un científico había llegado a la conclusión, después de pesar un cuerpo justo antes y después de fallecer, que el alma pesaba 7 gramos; una mierda, no hace falta estudiar para saber que pesa tanto como un asno muerto-, contando cada paso, buscando el aire y una buena razón para no huir a Islandia, a comer felizmente escrotos de carnero para combatir el frio. Summer in the city

No hay otra estación del año que te devuelva tan instantáneamente a tus primeros años, como el verano. Y quien dice pequeño, dice playa. Ya lo comenté en un post anterior, sobre Barry Ryan; en la playa de mi juventud, a mediodía, una funcionaria del ayuntamiento cogía el micrófono para darnos la hora y recordarnos que ella se iba a comer, tan pancha, dejándonos con música. Un gusto exquisito tenía esta mujer, la madre de todas las indies, sin lugar a duda. Un día nos regaló Summer in the city, de Lovin’ Spoonful. Y wow, desde entonces no me dejó esta canción. Lo que no sé es qué pasaría con la funcionaria, corría el año 67 ó 68, ahora tendría entre 90 y 120 años. Se iría feliz, con Barry, Peter, Mick, John –que no, no el soso de Liverpool, sino John Sebastian, fundador de los Lovin’-, dándole la mano hasta su último suspiro –oooooh qué bonito Fiouck-.

Spoonful

Cuando a John Sebastian le preguntaron, a principios de los 60’s, por el origen del nombre Lovin’ Spoonful, dijo que venía de la canción Coffee Blues, de Mississippi John Hurt –bluesman islandés americano, fallecido en 1966- en la que se le escucha decir “Well, please, ma’am, just a lovin’ spoon, just a lovin’ spoonful” hablando del café –sería con hielo-. La banda inicia su andadura en 1965, desde Greenwich Village, NYC. Producen un folk pop muy efectivo, ya que los siete primeros singles que sacan terminan todos en el top 10 de los charts US. Do you believe in magic, You didn’t have to be so nice, y sobre todo Daydream, que sube hasta el #2. En 1966 sacan su tercer álbum, Hums of the Lovin’ Spoonful, con una portada en la que salen con pinta espantosa. Contiene muchos hits y canciones que retomarán muchos artistas años más tarde –hasta Johnny Cash versioneará Darlin’ Companion-. Pero sobre todo contiene mi canción, Summer in The City. Cuando sale como single entra directamente como #1, en agosto del 66. Hoy figura en el #401 de la lista de Rolling Stones de las 500 mejores canciones de todos los tiempos. Fue reinterpretada múltiples veces: BB King, Quincy Jones, Joe Cocker, The Stranglers, Joe Jackson, Y mis queridos Comateens, grupo new wave emblemático, ya hablaré de ellos aquí. The Lovin’ Spoonful, Summer in The City, seguro que inspirada en Madrid…

Ciudad caliente, verano en la ciudad / Mi cuello se vuelve sucio y polvoso / Has tenido un bajón, ¿verdad? / No hay ni una sombra en toda la ciudad / Por todas partes, gente medio muerta / Caminando por la acera, más caliente que una cabeza de cerilla encendida…

 

 

Escucha Summer in the City, de The Lovin’ Spoonful