Well, it’s one for the money, Two for the show, Three to get ready, Now go, cat, go. ¿Hay acaso letra más histórica? Blue Suede Shoes. Sesenta años en diciembre, un monumento del rock, el clásico de los clásicos, la chispa de la vida. Apuesto una copita de Rueda que seguirá sonando dentro de mil años, estemos donde estemos. ¿Se pueden criogenizar los tomates? Voy a poner una nota para que me descongelen lentamente el 21 de junio de 3015. Antes de preguntar por la canción, seguro que me mirarán equivocadamente y me anunciarán que el Madrid sigue sin lograr su undécima Copa de Europa.
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Hozier – Take Me To Church
Como otros tres cientos millones de terrícolas –y algún que otro alienígena escondido por ahí, escrutando perplejo nuestra esquizofrenia colectiva y concluyendo su informe con un “Críos malnacidos e inmaduros, pasar de largo, buscar otro sitio”-, vi el vídeo, hace ya tiempo. Las imágenes en blanco y negro me impactaron lo suficiente como para que no me fijara mucho en la música que las acompañaba. Síndrome youtube, mirar y no escuchar. Y a otra cosa mariposa.
Giant Sand – Heartbreak Pass
Kwisatz Haderach, Bene Gesserit, Paul Muad’Dib, Arakis, Jessica Atreides, Vladimir Harkonnen, Sardaukar, Duncan Idaho, Thufir Hawat, Gurney Alleck, Fremen, Giedi Prime, la bella Chani, cuántos recuerdos de noches en blanco para terminar de leer, re-leer y requeté leer la saga de Dune, de Frank Herbert. Mi admirado y admirable libro de cabecera de juventud, publicado hace medio siglo y tan actual, lleno de lugares hermosos e inquietantes, batallas épicas, guerras políticas intestinas, amores y traiciones, aspiraciones ecológicas y eugenésicas, ilustres personajes heroicos, malvados y enigmáticos.
The Apartments – No Song, No Spell, No Madrigal
“No quería nada que pudiera tener algo que ver con él. Me sentía como si me hubieran dado a mi todas las posibilidades de ser feliz y a él ninguna. No me sentía con derecho a nada”. Así se expresaba recientemente Peter Milton Walsh para tratar de explicar por qué había tardado dieciocho años en sacar su sexto álbum, No Song, No Spell, No Madrigal. Se refería a su hijo pequeño, fallecido en 1999 después de dos años de enfermedad.
Patrick Watson & The Wooden Arms – Love Songs For Robots
El dos de junio es festivo en Canadá. Pandilla vagos estos leñadores, ¿acaso tenemos días festivos en España? Celebran The Decoration Day desde 1890, fecha en la que los veteranos de la batalla de Ridgeway reclamaron un poco más de consideración por parte de su gobierno. Este conflicto, por lo que he podido entender –más bien poco- lo originaron los Fenians –qué gracia de nombre, en francés quiere decir precisamente vago-, estos irlandeses que luchaban contra la presencia británica. Total, no nos va a impedir dormir, pero me viene de maravilla para hablar de la música de Patrick Watson, decoración acústica desconsiderada.
Creedence Clearwater Revival – Willy And The Poor Boys
Llevo mucho tiempo pensando en si dedicarle una entrada a la Creedence Clearwater Revival. Míticos, legendarios, imprescindibles, no lo dudo. Pero leí hace tiempo una declaración de su fundador, John Fogerty, en la que decía: “La Creedence Clearwater Revival fue la mejor banda de la historia tras los Beatles”, y si bien me importa un pepino el ego del músico –el rock se nutre y vive de egos desmesurados al lado de los cuales Ronaldo se parece a una ermita-, sí me preocupa que los cuatro sosos sean su referente. Me chirría profundamente.
Ibrahim Maalouf – Illusions
Hay una fiel lectora de mi “maravilloso blog” -lo dice ella, intuyo que necesita mi coche para esta noche-, que de vez en cuando me manda recomendaciones. Generalmente no me fío, porque una vez me dijo que le gustaban The Smith, y esto denota falta de criterio y de buen gusto. Pero por otra parte es la misma que me hizo conocer a Citizen Cope, y esto es un punto a favor. Ah, también vimos juntos a Ryüichi Sakamoto en el Circo Price hace algunos años, respeto pues.