Giant Sand – Heartbreak Pass

Kwisatz Haderach, Bene Gesserit, Paul Muad’Dib, Arakis, Jessica Atreides, Vladimir Harkonnen, Sardaukar, Duncan Idaho, Thufir Hawat, Gurney Alleck, Fremen, Giedi Prime, la bella Chani, cuántos recuerdos de noches en blanco para terminar de leer, re-leer y requeté leer la saga de Dune, de Frank Herbert. Mi admirado y admirable libro de cabecera de juventud, publicado hace medio siglo y tan actual, lleno de lugares hermosos e inquietantes, batallas épicas, guerras políticas intestinas, amores y traiciones, aspiraciones ecológicas y eugenésicas, ilustres personajes heroicos, malvados y enigmáticos.

Decir que me impactó este libro se queda corto. Yo también quería tener poderes prescientes. Soñaba con poder usar la Voz para controlar las mentes –pensaba sobre todo en mi profesora de alemán, muy atractiva, a mis amigos les hubiera molado su strip-tease-. Y cabalgar sobre los inmensos gusanos del desierto de Arakis, cabello al viento, sable láser en el cinturón (ays, esta es otra saga intersideral).

¿A qué viene todo este rollo, Tomate cretino? Nada, esta mañana me topé con el grupo Giant Sand, que inició su carrera hace treinta años con el nombre completo de The Giant Sandworms –gigantes gusanos del desierto -. Howe Gelb, su carismático líder, seguro que de pequeño tuvo clases de algo con una profesora molona, a la que imaginaba montando un espectáculo de club nocturno mientras cabalgaba su gusano. Otra interpretación del nombre de la banda no veo.

Giant Sand - Heartbreak Pass

El que sea el mayor representante del Desert Rock no es suficiente para explicarlo. Desert Rock, sub género del Stoner Rock, a su vez fusión hipnótica del rock y el metal, o cómo llevar tres décadas y veintidós álbumes de estudio a sus espaldas sin haber casi llamado la atención de nadie. La verdad es que algo más de reconocimiento se merecería, sobre todo después de escuchar su último disco, Heartbreak Pass, publicado el mes pasado.

No diría que es una obra maestra, le falta un chispín de algo, aunque soy incapaz de decir el qué ni en qué proporción. Pero un disco grande grande sí que me lo parece. Intenso, emocionante y hermoso. No hay prisas en él, todo reposa sobre su inconfundible voz y una poderosa línea de bajo. Mucha melancolía, cero tristeza. Quien fue capaz de atraer a PJ Harvey para algunas colaboraciones nos sirve un disco redondo, donde a veces canta a dúo con su hija, medio relevo generacional medio pistoletazo de salida para que se emancipe.

Disco impecable. Gran descubrimiento Fiouck, de nada, gracias.

 

 

 

5 pensamientos en “Giant Sand – Heartbreak Pass

  1. Los vi en directo hace unos cinco años. Totalmente recomendables. Impagable ver a Howe con pinta de granjero americano con gorra y camisa de cuadros haciendo un tema sólo al piano con la voz de Tom Waits.

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