Ibrahim Maalouf – Illusions

Hay una fiel lectora de mi “maravilloso blog” -lo dice ella, intuyo que necesita mi coche para esta noche-, que de vez en cuando me manda recomendaciones. Generalmente no me fío, porque una vez me dijo que le gustaban The Smith, y esto denota falta de criterio y de buen gusto. Pero por otra parte es la misma que me hizo conocer a Citizen Cope, y esto es un punto a favor. Ah, también vimos juntos a Ryüichi Sakamoto en el Circo Price hace algunos años, respeto pues.

Ayer me mandó un whatsapp escueto que decía: Ibrahim Maalouf, Maeva In Wonderland. Suerte que en Francia la familia Maalouf nos suena mucho –por Amin Maalouf, escritor, miembro de l’Académie Française, ganador del Goncourt 1993, el premio literario parecido al Cervantés en España-, porque si no, bien podía tratarse de una banda llamada Maeva In Wonderland, con su tema Ibrahim Maalouf.

Escuché. Esta y otras, buf. Qué maravilla. Y qué músico, con una historia llena de acontecimientos como dios Elvis manda, un pasado complejo, un presente bajo los focos y un futuro en el firmamento, sin duda.

Nació en Líbano hace treinta y cuatro años, en plena guerra. Hoy cuenta un poco harto que escuchó mil veces a su madre relatar un parto angustioso, por las bombas que destruyeron un ala entero del hospital. Cuando tenía pocos meses, en plena invasión israelí, su familia se marchó a París. Un destino natural, por los lazos históricos entre ambos países, para los intelectuales de un pequeño país arruinado durante veinte años por los conflictos entre la decena de tribus religiosas que lo componen y el pueblo vecino, elegido del Cretino Celestial -esto de cretino no tiene porque aplicarse siempre a mi-.

Ibrahim Maalouf Illusions

Una vez instalados en Francia, para el padre trompetista y la madre pianista, no hay duda de que la situación es transitoria, que pronto van a regresar a su país, tan felices. Incluso la familia destina buena parte de los ingresos a construir una casa en Beirut, pero la guerra se eterniza y los niños crecen. El padre, autoritario y bélico en su relación con el mundo entero, ve con mal ojo que su prole se afrancese, con lo prohíbe el uso del francés en casa y las visitas de los amigos. Cuando se enfada, siempre suelta lo que le parece ser el peor insulto: “Ya no sois mis niños, sois franceses”. Oye oye, vale que no somos perfectos, pero hay cosas peores, di que sí.

Cuando Ibrahim tiene siete años, su padre le da una trompeta, y empieza a transmitirle su arte. Porque resulta que Nassim Maalouf es todo menos un mindundi en la materia. Nacido en el campo, sólo pudo estudiar primarias, pero con veinte años descubrió la trompeta y se convirtió en un virtuoso. Ahorró todo lo que pudo para estudiar algunos meses con quien consideraba a su maestro, el trompetista francés Maurice André. Hoy figura en los manuales de la organología, por haber inventado la trompeta árabe, llamada de “cuartos de tono” -gracias al añadido de un cuarto pistón-, estos intervalos abandonados hace siglos por la música occidental pero todavía muy presente en la música oriental.

Desde el principio todos notan que Ibrahim tiene un don, la trompeta parece obedecerle. Con quince años interpreta el Concerto Brandeburgues nº 2 de Bach delante de un público de profesionales completamente desconcertados por la facilidad con la que toca una de las obras considerada la más difícil para la trompeta clásica. Pero de adolescente, fascinado por las torres gemelas de Nueva York, se inclina por la arquitectura y sueña con construir las mismas en Beirut. Por ello cuando pasa el bachillerato, se inscribe en el Conservatorio de París, más para complacer a su padre, convencido de que éste aceptará más fácilmente un posterior cambio hacia unos estudios de arquitectura. Pero Ibrahim es todo un fenómeno, sale primero del concurso y encadena todos los grandes certámenes internacionales, acaparando una cantidad ingente de premios y galardones.

Resumir lo que sigue es complicado, porque el músico está en todo. Discos propios en los que, sobre una sólida base de jazz, mezcla sonidos árabes, r’n’b, rap, rock, latinos y balcanes; Colaboraciones infinitas, con Amadou & Mariam, Thomas Fersen, Lhasa de Sela, Moustaki, Vanessa Paradis, Sting, Salif Keita y otros muchos; BSO de películas de Tony Gatlif, Alexandre Desplat y otros cineastas galos. Hoy es una estrella en Francia, ¡y el Tomate cretino sin enterarse!

Te dejo con varios temas del músico, esencialmente de su disco Illusions. Empieza si quieres por Maeva In Wonderland, para darle el gusto a Mémère, mi fiel seguidora. Pero te recomiendo True Story. Wow, qué intensidad y emoción. Fantástico.

 

 

 

 

2 pensamientos en “Ibrahim Maalouf – Illusions

  1. Merci mon Fiouck! Voy a pasar de tu cruel comentario acerca de mi dudoso gusto, cada una tiene sus pequeñas debilidades. También le voy a devolver a César lo que es de César: mi hijo fue quien me hizo descubrir a Ibrahim Maalouf. Por cierto, a qué hora me paso por el coche?

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