James Rhodes – Beethoven

Cuando era un chaval, era un lector ávido de los Comics de Marvel. Mi preferido era Iron Man, sin duda. La de veces que me miré el torso en busca del artilugio circular por donde iba a salir el láser redentor. A la larga lista de profesores que soñaba con pulverizar con mi rayo vengador, había añadido aquel policía que me había multado por cruzar un paso peatonal montado en la bici. Pero en su lugar empezaron a aparecer algunos pelillos y al final me conformé con ellos, en el fondo iba a ser un hombre, qué guay.

En los episodios de Iron Man a veces salía un personaje llamado James Rhodes, ex piloto y teniente del ejercito americano, leal en amistad con su amigo Tony Stark, que irá hasta a sacrificar su armadura de War Machine para no desvelar los secretos de su amigo de hierro y corazón de melocotón. En la adaptación al cine, lo interpreta Terrence Howard. Creo recordar que pelean en una de las películas, pero no he visto ninguna hasta el final, que uno se hace mayor.

De todo ello me acordé buscando chicha sobre otro James Rhodes, pianista clásico muy prometedor en UK. El azar hizo que me diera cuenta de que entre la ficción Marvel y la realidad cruda de una tierra social inglesa heredera de Dickens, había un punto en común. Según la biografía de War Machine, de niño fue víctima de brutalidades que despertaron en él deseos de venganza contra todas las injusticias. Según la de James Rhodes, el pianista, fue víctima de una violación perpetrada por un profesor de gimnasia cuando era pre adolescente.

James Rhodes

Guardó silencio durante lustros, como muchos niños a los que les pasó lo mismo, en el país que fuera. Pero en algunos casos, el peso del secreto puede más que la vergüenza. En 2009, durante una entrevista en un medio, el músico soltó la bomba. El violador fue arrestado y hoy sigue en la cárcel. Una editorial se emocionó con la historia y le propuso escribir un libro sobre el caso, cosa a la que James Rhodes accedió.

El libro iba a salir, el editor se frotaba las manos, el pianista tenía la conciencia tranquila, pero el proceso se torció cuando su ex mujer se enteró del contenido del libro antes de su publicación e interpuso una demanda para prohibirlo, en nombre de la protección moral del hijo que habían tenido juntos, aunque vivieran en la otra punta del globo. Consiguió no solo la prohibición del libro, sino también cualquier referencia a los traumas de su ex marido en redes sociales y los medios.

Después de años de pleitos, la justicia inglesa dio la razón al pianista, y el libro está por fin disponible en las estanterías de las librerías. Todo un éxito, por cierto. Ya sé que el post se está acabando y que todavía apenas he hablado de música y menos del músico. Pero entre que me apasiona el piano y que prefiero a los músicos con pasado “turbio” –en todas sus acepciones-, decidí abrirle el blog a un pianista con pinta de Richard Ashcroft, de The Verve, aunque este todavía a años luz de un Horowitz o un Rachmaninov.

Pero es joven y ahora que se ha quitado el maldito peso de encima, no hay duda de que se terminará convirtiendo en un gran maestro. Te dejo con su interpretación del último movimiento de la Sonata Waldstein Op 53 in C de Beethoven. Es hermoso. Paz en el mundo, aunque sea durante diez minutos y cinco segundos.

 

 

 

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