The Apartments – No Song, No Spell, No Madrigal

No quería nada que pudiera tener algo que ver con él. Me sentía como si me hubieran dado a mi todas las posibilidades de ser feliz y a él ninguna. No me sentía con derecho a nada”. Así se expresaba recientemente Peter Milton Walsh para tratar de explicar por qué había tardado dieciocho años en sacar su sexto álbum, No Song, No Spell, No Madrigal. Se refería a su hijo pequeño, fallecido en 1999 después de dos años de enfermedad.

Es muy púdico con sus sentimientos y los recuerdos de una tragedia que no tiene parangón. Supongo que vivir la lente agonía de un hijo supera cualquier palabra y sentimiento. Y ese dolor debe tener un eco insoportable.

¿Cómo hacer frente a lo insuperable? Peter Milton Walsh calló y trató de hacerse invisible. Sin embargo, como nada le tenía preparado a ello, como no sabía hacer otra cosa, siguió escribiendo canciones, que amontonaba en cajones, convencido de que nunca saldrían a la luz.

The Apartments

Pero este músico australiano había dejado tras de sí una estela de fans enamorados de The Apartments, su grupo de toda la vida, que aguardaban sus álbumes como un tesoro, convencidos ellos también que el cantante nunca volvería a grabar nada. No siempre pasa, supongo, pero en el caso de Peter Milton Walsh, la vida terminó ganando contra las peores ideas negras.

Gracias a la iniciativa de un pequeño sello francés y de un periodista de una revista cultural del país galo, empezó a dar pequeños conciertos, sin apenas promoción. Se dio cuenta de que había un público fiel y rendido a sus discos. En los años 90, cuando publicó cuatro álbumes seguidos, no llegó a conocer ni de lejos la fama de su compatriota Nick Cave, pero se había convertido sin saberlo en músico de culto.

Al final abrió los cajones y enseñó las canciones a su amigo productor Wayne Connolly. Este no lo dudó ni un minuto, sacudió al músico y le convenció para que las grabara, acompañado de sus músicos de siempre.

El resultado es de una enorme belleza. No cae nunca en la trampa de la lagrima facilona, y a pesar de no respirar precisamente alegría, nos viene a decir que la vida es más fuerte. Esperanza. A veces suena a Bowie, otras a Edwyn Collins, aunque cada una de las ocho canciones del álbum nos recuerda lo talentoso y genial que era Peter Milton Walsh. Una joya de obra maestra. Ya era hora de que volviera a la vida, hacía mucho que quería escuchar algo así.

 

 

 

3 pensamientos en “The Apartments – No Song, No Spell, No Madrigal

  1. Qué fino has estado con esta recomendación, Fiouck. No le estaba haciendo demasiado caso, pese a los avisos de gente que sabe mucho de música, pero leer tu entrada ha terminado por convencerme.

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