Philippe Katerine – Robots Après Tout

Ya sabes, me gusta fastidiarte el domingo con canciones imposibles. Esta vez vayamos a Francia, donde un tal Philippe Katerine lleva más de veinte años azotando las ondas, cuando le dejan, demostrando como un crack que se puede hacer música diferente y tener el reconocimiento –entendámonos, tampoco es David el Jeta- de los medios y el público sin mezquindad ni bajarse nunca los pantalones –o levantar la falda, según-.

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The Cramps – Gravest Hits

El domingo es un día raro. En principio no tienes que ir a currar y deberías de alegrarte por ello, pero al final muchas veces lo pides a gritos. Ya desde muy chiquitín aprendes a mirarlo mal, porque no tienes más remedio que hacer los deberes, aún cruzando los dedos para pillar un buen trancazo y no ir al cole al día siguiente. Es un día que huele a aburrimiento, a comilona con sobremesa excesiva, a reflexión implacable sobre la fatuidad de nuestras vidas y a juramento solemne de que esto va a cambiar. Hasta el domingo siguiente. Así que ya que tienes el día jorobado, te lo voy a estropear un poco más, con uno de los grupos más raros que recuerde.

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Green Day – Basket Case

Es Green Day un grupo punk? Ya sé que este debate no te impide dormir. Es más, probablemente nunca habías pensado en ello, pero yo estoy aquí para que te hagas las preguntas importantes. Tú dirás que bastante tienes con acostarte angustiado y aterrado por la remontada del Madrid. Ya, lo sé, es un momento difícil, para ya verás como otra vez se queda distanciado. Volvamos a mi pregunta. En google tenemos un casi empate, el buscador devuelve 22.900 resultados para “Green Day is a punk band” y 19.800 para “Green Day is not a punk band”. Si he buscado en inglés es porque en español sólo da 7 y 1 resultado respectivamente, hay que ver el poco interés para las preguntas esenciales de la vida. Pues yo estoy con los 19.800, porque si Green Day hace música punk, yo soy Napoleón. Pero no pasa nada, tienen una energía que les ha convertido desde hace veinte años en los reyes de las listas alternativas, punk, rock…

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The Boomtown Rats – I Don’t Like Mondays

The Boomtown Rats, o lo que es lo mismo, su alma máter, Bob Geldof. Empezó rabioso y terminó meloso. Nació en un entorno más que humilde –Irlanda, tierra áspera, ruda y hosca pero cuna de grandes figuras de la literatura y la cultura y de borracheras saludables-, terminó con un melón enorme como activista incansable, defensor de causas nobles, a la vez que empresario exitoso en el sector de los medios TV y la informática. Un pelín irritante, aunque entiendo que uno no vive del agua de lluvia, y que es muy fácil criticar cuando –hablo por mi- uno se limita a una aportación anual a la Cruz Roja y a la Wikipedia –yaaaa, ¿y qué?-, y a otras más puntuales a otros iniciativas socialmente comprometidas.

Robert Frederick Zenon Geldof. Es curioso como a veces cuando uno no tiene nada, le transmite a sus retoños una serie de nombres para parecer descendientes directos de la más poderosa dinastía industrial y burguesa de algún estado improbable, EEUU por ejemplo. Total, al rato ya le llamaban Bob. Padre vendedor ambulante, madre fallecida cuando tenía siete años, mal alumno, nieto de un cocinero belga y de una judía londinense, Bob Geldof se buscó la vida desde muy joven. Fue matador de reses en un matadero, peón de carreteras y envasador de guisantes. Desembarcó un día en Canadá, y allí –la suerte no lo es siempre todo- encontró un pequeño job como critico musical en una publicación semanal de Vancouver, Georgia Straight. En 1975 vuelve a Irlanda, y ahí baja al underground de Dublín para montar su propio grupo, con otros cinco músicos, todos oriondos de Dún Laoghaire, ciudad natal de Bob. Para su primer concierto, se subieron al escenario como The Nighlife Thugs –algo así como los matones de la vida nocturna- pero para los siguientes tuvieron que cambiar, ante las amenazas de abandono por parte de algún miembro de mantenerse el nombre. Así nació The Boomtown Rats –Las Ratas de la ciudad con rápido crecimiento, francamente no sé dónde está la mejora-. Sale un primer single, Looking After Number One, tema punk del bueno, rabioso pero bien tocado. Estamos en agosto del 77, un sol radiante inunda Dublín durante 14 minutos y la temperatura se acerca peligrosamente a los veinte grados. Desbordados por una repentina alegría, la banda se marcha a Londres.

The Boomtown Rats A tonic for the troops

Después de un primer álbum bien recibido, homónimo, publican rápidamente un segundo, A Tonic For The Troops, con un sonido menos punk y más new wave y una de las portadas más emblemáticas de esta época. Contiene el primer hit del grupo, Rat Trap, de noviembre de 1978. Sube hasta el #1 de los charts ingleses desbancando a la canción Summer Nights, de John Travolta –cienciólogo de los c…- y Olivia Newton John. Sigue una gira por UK que Billboard calificó como la tercera gira más grande después de la de Queen y ELO. En 1979 le toca el turno a un tercer disco –seguirán otros tres-, The Fine Art of Surfacing, que les consagra como una de las mejores bandas rock de finales de los 70’s. Se sigue suavizando el sonido, las canciones son más pop rock, como en el mega hit I Don’t Like Mondays. La canción se vio envuelta en una agria polémica, por estar basada en un hecho real, la historia de Brenda Ann Spencer, que con tan sólo dieciséis años, provocó un tiroteo en su colegio en los US, llegando a matar a dos adultos e hiriendo a muchos niños, y que declaró, al arrestarle, que los lunes se aburría –la chiquilla en cuestión sigue en la cárcel, se le han denegado cuatro peticiones de puesta en libertad anticipada, habiéndose programado la próxima audiencia para 2019-.

En 1981, Bob Geldof se adentra por primera vez en su segunda vida, la dedicada a las grandes causas humanitarias, participando en un concierto organizado en 1981 por Amnesty International, dirigido por John Cleese, de los Monthy Python y rodado por Julien Temple. Tocaron aquel día Sting, Bob Geldog, Eric Clapton, Phil Colins y Midge Ure –Ultravox-. Tres años más tarde, viendo un reportaje en la BBC sobre la hambruna que azotaba Etiopia, decide moverse y crear una canción con un par de amigos para recaudar fondos. Lo que estaba lejos de imaginar aquella noche es la importancia que adquiriera su decisión. Primero con la iniciativa Band Aid y la canción Do They Know It’s Christmas, con su amigo Midge Ure, del que vendieron tres millones de copias sólo en UK, convirtiéndose el single en el más vendido de la historia en este país. Como los yankees no podían quedarse atrás, basándose en el Band Aid, lanzaron el Live Aid y el tema We are the World. En 1985, se realizaron unos macro conciertos en Wembley y en Filadelfia para unificar ambas corrientes y la recaudación, que se estimó llegó a más de 250 millones de dólares.

A partir de ahí, Bob Geldof siempre estuvo al acecho, conocido como el activista del gran corazón, en especial luchando sin parar contra el G8 para resolver el nivel de endeudamiento de los países pobres, cuyas finanzas no dan ni para pagar los intereses que les impide salir de la miseria. No le echemos la piedra a Bob Geldof por posibles errores, ha hecho mucho más que otro colega irlandés suyo, aunque sin salir casi nunca en la foto en cenas benéficas abrazado con los poderosos del planeta.

 

 

Escucha los temas más famosos de The Boomtown Rats

 

Killing Joke – Night Time

Con veintidós años, Janis Joplin (ver post de ante ayer) estuvo un añito alejada de los excesos de una vida que casi la lleva una primera vez a la muerte. Después de ser literalmente mandada de vuelta a casa por sus amigos, pasó unos cuantos meses recuperándose con sus padres. Ays, mamas sólo hay una… Incluso contempló la posibilidad de casarse, tan pancha. Del casi futuro marido no se sabe nada. Las edades no coinciden, sin embargo todo apunta a Jaz Coleman, cantante de Killing Joke, el pendiente masculino de la Janis, por el atractivo. Buf, por dios qué feo era este tipo. En Halloween en los chinos cuelgan cientos de disfraces de Jaz Coleman. A su lado hasta Marty Feldman parece un metro sexual.

Además de cero agraciado, arrastra un carácter que, vamos, parece una chica –la ventaja de soltar estas cosas es que como mínimo la mitad de la audiencia de este blog asiente con la cabeza, en silencio, para que la parienta no pregunte por qué se está riendo-. Ya ya, lo sé, me estoy alejando. Jaz Coleman, decía yo, tiene mala leche. Y además no anda del todo fino. Después de sacar su quinto álbum, Night Time, el disco que les llevó a conocer bastante fama en 1985, declaró: “Estoy muy emocionado por la década de los 80, se trata de uno de los períodos más fascinantes de la historia, ya que habrá cambios profundos. Creo en un mundo futuro, no soy un nihilista. Cosas locas van a suceder, las mutaciones grandes surgirán. Y la naturaleza se convertirá en súper-naturaleza, donde sólo el 20% de la población mundial va a sobrevivir porque nadie está preparado, entonces habrá un nuevo mundo salvaje. Las imágenes de este mundo son los que se ven cuando escuchas a Killing Joke”. Sí Jaz, cosas locas han sucedido, pero no exactamente las que pensabas. Somos un 100% más que en 1985 y estamos súper preparados para convertir la naturaleza en un súper-cubo de la basura.

Las intenciones eran buenas. Se conocieron, él y Paul Ferguson en la cola del INEM inglés, en 78, en plena ola punk. Se unieron para montar un grupo de rock, Killing Joke, para recoger el testigo después de los Sex Pistols. Desde el principio lo pusieron claro, describieron la música que hacían como “the sound of the earth vomiting”, algo así como el sonido que la tierra haría vomitando. Con otros dos músicos, sacaron rápidamente un primer single, Turn To Red, en 1980, que les permitió llamar la atención de John Peel –este sí que era un jodido gurú atrevido, agudo, lúcido e intuitivo- y de Island Records, que les hizo firmar un contrato de distribución. Killing Joke, su primer álbum, proponía un universo musical saturado, con sonidos electrónicos, percusiones tribales, bajos sincopados y una tremenda guitarra. En los primeros conciertos, Jaz Coleman se subía al escenario con la cara pintada, aullando y anunciando a los que le querían escuchar –básicamente los que habían pagado, los demás pasarían- que el fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina. Ays Jaz, que tomabas?

Killing Joke Night Time

Antes de serlo por su música, se hicieron famosos por el cartel de una gira por UK, muy al principio de los 80’s, en el que se veía al Papa bendecir al ejército nazi, logrando que algunas salas cancelasen actuaciones previstas. Luego siguió un periodo confuso, durante el que sacaron tres discos más, sin lograr despegar nunca. Se disolvió el grupo, se volvió a formar, desapareció Jaz Coleman una primera vez –digo una primera vez porque lo volvió a hacer en 2012, le terminaron encontrando en el Sahara donde se había refugiado para escribir y pensar, posiblemente sobre el fin del mundo-. Hasta que en 1984, se marchó el grupo a Berlin a grabar un nuevo disco, el quinto, de la mano de Chris Kimsey. Este último acababa de pasar varios años trabajando con los Rolling Stones, en tres discos seguidos, Emotional Rescue, Tattoo You y Undercover. Todo menos un mindundis. Y como buen productor avispado, hizo de Killing Joke los reyes del punk rock bailable durante algunos meses, con el álbum Night Time. Más comercial que los trabajos anteriores de la banda, no renunció a su rabia y su sonido tan particular. Del disco se sacaron tres singles, siendo los dos primeros una mera rampa de lanzamiento –sin desmerecer- para Love like Blood, uno de los enormes éxitos rock del año 1985 en toda Europa, por no decir de todos los 80’s. La recuerdo como si fuera ayer, buf lo que me gustaba esta canción. Sólo con escuchar los tres primeros segundos de guitarra y ya tengo otra vez veinte años. Por ahí. Eso es música. Rock’n’Roll. Jaz, guapo, gracias.

 

 

Escucha los tres singles del álbum Night Time, de Killing Joke

 

Brain Failure – Go On The Tv Show

God Save Xi Jinping. Beijing Calling. No future en La Ciudad Prohíbida. Too Chinese to fuck. Desde los acontecimientos de la Plaza de Tian’anmen en 1989, parte del underground chino va vistiendo Schott Perfecto negro, luciendo increíbles crestas –se empeñan en hacerlo siempre todo más grande- y eructando tacos y frases llamando a la anarquía en un inglés aproximativo. A raíz de las revueltas estudiantiles, emergieron bandas de todos los estilos, especialmente punk, pero veinte años más tarde, todavía les cuesta salir de su reclusión subterránea. Primero porque a las autoridades no les hace gracia que la juventud se identifique demasiado con Rotten Rollitos. Y segundo porque China no es un país rock’n’roll. Los chinos son principalmente comerciantes, no artistas.

1.300 millones de habitantes, pero apuesto un Plymouth + Fever Tree que no te sabes el nombre de ningún grupo rock chino. Y eso que el 99% de las camisetas que se llevan en los festivales musicales de aquí habrán sido fabricadas allí. En qué pensará la obrera textil al enfundar t’shirts de los Ramones, Arcade Fire o Metallica? En que tenemos marcas de coches muy raros? El chino de a pie no sabe nada de estos grupos, ni de rock en general. Las autoridades, como en todos los regímenes autoritarios, fomentan esta ignorancia, sabedora de que el rock podría traer preguntas, reivindicaciones y por qué no, revueltas. Prefiere que el pueblo se embriague con pop empalagosa, con artistas delgaduchas, sonrisa forzada y peluca rubia, cantando temas insufribles, mezclas de lo peor de la pop de aquí con lo peor de los sonidos de allí.

brain failure

Así que mucho mérito tienen estas bandas que arrostran las interdicciones oficiales, la poca sensibilidad de la población para estas músicas, y la falta de medios para promoverse y de salas para producirse. Esencialmente urbano, el rock chino sigue siendo confidencial y funcionando a escala reducida. Durante los años posteriores a los acontecimientos de Tian’anmen, conoció cierto auge, necesitando la juventud una corriente de aire fresco para olvidar lo vano que habían sido las revueltas. Pero a partir de 1994, volvió a su sitio, ignorado y sin apenas influencias en la vida diaria, ni en la de los adolescentes. Muchos de los artistas rock de principios de los 90 se pasaron al pop para poder subsistir. Te imaginas Joe Strummer haciendo de Mika? Para llorar…

Aún así, sí que encontramos grupos. No resulta fácil saber si siguen activos o no, pero y sólo para mencionar algunas bandas que han llegado a producirse en Europa, tenemos a Hell City, P.K. 14, Hedhehog, Gum Bleed, Point Blank, cada una con su estilo punk rock grunge indie metal de buena factura. También están los de Carsick Cars –los que más me gustan, pero no tenía material audio suficiente como para dedicarles el post de hoy, ya volverán- y Brain Failure.

Brain Failure nace en Pekín a finales de los 90’s, se inspiran en los Sex Pistols, The Clash y Rancid para reclamar anarquía en la República Popular de China. Son cuatro chalados atrevidos con cresta, letra crítica y reivindicativa, música energizante con buenos arreglos. Fueron los primeros en salir regularmente fuera del territorio chino, su segundo álbum Turn On The Distorsion fue publicado por un sello japonés, llegaron a tocar en festivales en Nueva York y Austin. En 2005, en paralelo a la publicación de su cuarto disco, American Dreamer, se lanzan en una amplia gira internacional, que les lleva a salir en numerosas publicaciones. Hoy son todo un referente en el underground chino, fuente de inspiración para algunos chavales que intentan lanzarse, aprendices de rebeldes, inadaptados en un país que pasa del rock, olímpicamente y cuidadosamente. Ya vendrá.

 

 

 

Escucha los mejores temas de Brain Failure, grupo punk chino

Les Rita Mitsouko – The No Comprendo

Les Rita Mitsouko. El primer concierto que me impactó de lleno. Corría el año 1981 –creo-, llevábamos poco oyendo hablar de este dúo transgresor, yo era incapaz de nombrar o tararear una de sus canciones, pero ya tenían un aura de frescura inconformista que no dejaba de sorprender para una banda francesa. Así que cuando nos enteramos de que se venían a mi ciudad -¡¡a mi ciudad, era como ser de Burgos y tener a Suicide tocando en alguna sala municipal en los 70’s!!-, compramos nuestras entradas religiosamente, contando los días hasta el día D, como los niños antes de su cumpleaños. Y llegó el día.

Habían elegido una sala que ni conocía, llegamos bastante antes, no vaya a ser que hicieran overbooking. Tsss. Así que nos situamos, no delante del todo, pero muy cerca del escenario, y casi centrado. Fue un mazazo en toda regla. En mi –corta- vida había visto y escuchado algo semejante. Era como hacer borrón y cuenta nueva de toda la música que me gustaba. Fred Chichin, el guitarrista, estaba sentado detrás de la cantante, con un Revox –claro, con tanto Smartphone nos hemos olvidado de los fundamentos, un Revox era un lector de cintas de audio muy grandes- reproduciendo la batería, especie de caja de ritmo pre digital. Iba vestido íntegramente de bolsas de plástico del ultramarino de al lado, marca Felix Potin –sería algo así como los Spar de aquí, en más pequeño-. Y Catherine Ringer, la cantante, pasó parte del concierto sentada a horcajadas, ofreciendo sin ningún pudor su intimidad a los espectadores que curiosamente dejaban de bailar el pogo cuando se sentaba. El concierto fue un antes y un después, de repente parecía que en Francia también había artistas chalados, originales y talentosos, que no siempre tenía porque venir de UK –al mismo tiempo se publicó el mítico álbum Play Blessure de Alain Bashung, ya hablaré de ello más adelante, otro mazazo en la producción musical del país vecino-.

Fred Chichin y Catherine Ringer se conocen en la escuela, en 1979. Lo suyo es el arte en todas sus facetas. Tocan música y aprenden a bailar, mientras ella rueda en algunas películas pornográficas para ganarse la vida. La profesora de baile es una joven bailarina y coreógrafa argentina, Marcia Moretto, que les acompaña en los escenarios en los primeros conciertos que dan. Se bautizan Rita Mitsouko, Rita por la actriz Rita Hayworth, y Mitsouko que significa misterio en japonés -pocos años después añadirán la particula Les delante, después de comprobar que el público creía que era el nombre de la cantante-. Desgraciadamente Marcia se muere de un cáncer fulgurante, con tan solo 32 años. Algunos años más tarde, Les Rita Mitsouko se hacen famosos con el tema Marcia Baila, en homenaje a su amiga fallecida. Esta canción se convierte en un hit, iconoclasta y alegre en su composición, trágica en su letra. A partir de ese momento y hasta el fallecimiento del guitarrista en 2007, Les Rita Mitsouko se hacen con el estandarte de una Francia musical que no se resigna a escuchar la pop sosa nacional o de fuera.

rita

En 1986, el dúo saca The No comprendo, su mejor álbum, del que se extraen los tres singles que forman parte de la leyenda del grupo: C’est Comme Ça, Andy, Les Histoires d’A. El disco se graba en el domicilio del grupo, proceso íntegramente rodado por Jean Luc Godard, el cineasta de la Nouvelle Vague de los 60’s por excelencia, cuyo resultado se montó como película, Soigne Ta Droite. Producido por Toni Visconti –sí, el de Bowie y de T-Rex en los 70’s-, el álbum es un exitazo en Francia. Rock, funk, punk, ofrece una variedad de canciones irrepetibles e inimitables, locas y barrocas. Obra maestra en su género, Rolling Stones lo clasificó como el séptimo mejor disco de rock del país. Un torbellino gozoso.

Venga, dale fuerte, luego zumito y a misa. C’est comme ça.

 

 

Escucha las mejores canciones de The No Comprendo, por LEs Rita Mitsouko