Hoy –por ayer lunes- es un día complicado in Fiouck’s life. Muchas reuniones y un partido de fútbol crucial, entre otras. Si quiero poder trabajar algo, he de hacer un hueco prescindiendo de una tarea. ¿Y qué tarea me tiene ocupado a diario desde hace tiempo? ¡Ja! ¿Se puede saber quién ha dicho tomar copas? Golpe bajo, no es así TODOS los días! Na, hablo de este blog. De hecho no voy a prescindir del todo de incrementar el contador en uno –si un día ves que falta el post, es que algo me ha pasado, llama a la policía-, pero eso sí, va a ser un uno chiquitín.
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The Manhattan Transfer – Birdland
La de libros que leí sin ganas, casi por cumplir, para que no me miraran raro. “¿Cómooooooo? ¿No has leído estooooo?”. Hoy paso de sentirme medio retrasado mental sólo por ello, pero hubo una época en la que me dejaba influenciar con facilidad –sobre todo si quien parecía indignado con mi crasa ignorancia tenía un pecho de los que hacen bizquear-. Creo que si leí Manhattan Transfer, de John Dos Passos, fue por unas 95 C, mínimo. La carne es débil, qué quieres que te diga. Pero no terminé el libro, no pude con su estilo literario “flujo de conciencia” sin puntuación. Cansino, vamos. Con lo bonitas que son las comas, ¿verdad?. Por ello no entiendo cómo unos músicos hayan podido inspirarse en esta obra para bautizar su grupo, en principio no presagiaba nada bueno.
Post número 500 – Falta Poco
500, hop.
Post #500. Muchas veces me quejo –no sé lo que me tomaría aquel día siete de febrero 2013, en todo caso algo serio- pero en el fondo estoy contento por haber llegado hasta aquí. Alimentar a diario undia-undisco.net me complica la vida y bastantes veces me la condiciona, pero cuando se acabe, cuando llegué a 1.000, supongo que estaré triste. Tendré que lanzar otro blog, aunque no diario, esto es muy duro. Semanal no está mal, en plan unasemana-ungilipollas.net, anda que no hay material.
Matt Bianco & Basia Trzetrzelewska – Varios
Hoy estoy de promociones, operación “lee uno y llévate dos”. Un Día Dos Discos. La verdad es que no era mi intención apartarme de un modelo inmutable desde hace 477 días, pero es que la banda en la que había pensado para hoy no da mucho de sí. Y no quiero que luego diga la gente, “este Fiouck, pedazo de vago, así yo también llego a 1.000 posts” –ya, eso me lo dices a la cara delante de una copita de vino, pagas tú, listillo(a)-. Así que hoy toca la apasionante vida de dos combos, rica de mil aventuras y anécdotas, impulsores de miles de vocaciones, con una parcela vitalicia en el altar y presencia destacada en las biblias de la música popular.
Martires Del Compas – Flamenco Billy
Mártir del blog. Yo soy un mártir de este blog. Y aquí no hay duende. Ni geniecillo, ni gnomo, ni elfo, ni espectro, ni leches en vinagre para inspirarme. Si acaso un poco de fantasma. Lo que hay es un Calimero enorme. Uno súper alto, kilométrico, casi no se le ve la cáscara gigante que tiene en la cabeza. Cuando suelta su “es una injusticia”, suena como a cámara lenta, con una voz profunda y baja que rompe los cristales. Así que hoy, hare un post cortito, que la cosa me pesa.
The Roots – Things Fall Apart
Todo nuevo álbum de The Roots siempre es un acontecimiento. No genera tanta expectativa como un nuevo “nuevo testamento” (U2) o una nueva recopilación “Cien recetas de carne” (Miss Solomillo), sin embargo después de veintisiete años de carrera, se merece más atención que muchos de los 467 grupos o artistas que ya tienen su post en este blog. No gozan de la misma fama que los Eminem, 50 cents o Snoop Dog –no me pidas más, que ya he llegado a mi límite-, sin embargo se les tiene más respeto que a casi todos. ¿Por qué?
Richard Bona – Tiki
Esta noche, concierto. Esto me pone de buen humor. Ver a un artista o un grupo tocar en directo, no sé, siento que este es mi lugar. Me gusta pensar que, en algún momento previo al show, todos los presentes hemos tenido esta misma idea de “Heya toca fulano, voy a comprar una entrada”. No nos conocemos de nada, los hay de todos los colores, edades, ideologías, creencias, gustos, pero un punto en común tenemos todos: nos gusta quien toca. Bueno, digo yo que nadie entrará por error. Como aquel día que estaba yo sentado en un avión, esperando el despegue, y de repente la señora que iba sentada delante de mi se da la vuelta y me pregunta “¿Este es el vuelo de París verdad?”. Debí ser malo y contestarle “Pues va a ser que no, pero no se preocupe, le va a encantar Ulán Bator”.