La Unión – Hombre Lobo En París

Fiouck’s Summer Series #12.

Dicen que mis posts veraniegos tienen poca chica. Few chich. Peu de chiche. Wenige cheiche. Cierto, las Fiouck’s Summer Series son más relax, más que nada por los artistas mencionados, casi todos estrellas fugaces con una biografía que cabe en un post-it. Entonces lo envuelvo en recuerdos propios y anécdotas ajenas y lo sirvo fresco y ligero. Entradas con descuento veraniego. Claro, luego toca hablar de La Unión y me dispongo a escuchar los primeros comentarios indignados, con el sempiterno “Tomate, que te despachurro”.

Sigue leyendo

The Buggles – Video Kills The Radio Star

Fiouck’s Summer Series #11.

Verano 79. Play it again Helmut. Back to Deutschland. Juro por dios que me portaba bastante bien de joven, así que no entiendo por qué me castigaban mis padres mandándome para allá cada verano. Por lo menos aquel año se portaron algo mejor, eligieron Berlín. Veinte años antes de que se cayera la famosa tapia. La ciudad de uno de mis discos icónicos, The Idiot, de Iggy Pop.

Sigue leyendo

Joan Baez – Here’s To You

Fiouck’s Summer Series  #10.

Verano 71. Tenemos asumido que un éxito de verano es alegría y despreocupación, algo ligerito que se queda encerrado en la caravana una vez de vuelta de vacaciones. Y si no va a ser así, “pues que salga en otoño c…”. Sentido común, ¿verdad? Sólo tengo un ejemplo de canción de verano plomiza, aunque acepto más sugerencias. En el verano de 1971, Joan Baez, the queen of folk, interpretó Here’s To You Nicola And Bart, el tema estelar de la película Sacco y Vanzetti -estrenada en Cannes el mismo año-, y de repente se nubló el cielo hasta bien entrado octubre.

Sigue leyendo

Rosario – Mi Gato

Fiouck’s Summer Series #9.

Verano del 92. Adiós París, buenos días Madrid. Y eso que avisé varias veces, “yo no hablo españooool”. Pero el cazatalentos me insistió mucho en que no era un problema, que estaba previsto unas clases intensivas para paliar mi crasa ignorancia. Años después, me enteré de por qué la empresa contratante se había decantado por mi. En el proceso de selección pedían una carta manuscrita, en la que el candidato debía exponer su interés por el puesto en Madrid. Yo hablé de Europa. Sólo dije que estaba encantado de poner en práctica la teoría de la UE y la libre circulación de sus ciudadanos. Europe 12 points – UK 0 point.

Sigue leyendo

Opus – Live Is Life

Fiouck’s Summer Series #8.

Verano del 85. Me estaba haciendo un lío, situaba al one hit wonder de hoy a finales del verano 84, pero todo aclarado, me estaba confundiendo con otra joya veraniega, Susana, de The Art Company. Curioso ejercicio el de buscar los éxitos de verano de hace veinte, treinta o cuarenta años. Estoy rescatando muchos horrores, como este Your Love, de The Outfield; o Tarzan Boy, de Baltimora. Por dios, ¿de verdad había tipos para prestarse a estas payasadas? No me atrevo a llamarles músicos, sería una ofensa para todos los que sí lo eran pero no pudieron salir del anonimato. Afortunadamente, también vuelvo a dar con perlas que no había escuchado en todos estos años. Ya se publicarán aquí, el mes de agosto va a ser laaaargo.

Sigue leyendo

Les Négresses Vertes – Mlah

Fiouck’s Summer Series #7.

Verano 1989. No lo sé todavía, pero me quedan tres años para tomar rumbo a España. Mientras tanto, Francia se dispone a celebrar a lo grande el bi-centenario de la revolución francesa. El 14 de julio, al atardecer, un millón de personas se amontonaron en los Campos Elíseos para presenciar un desfile conmemorativo loco y barroco  –¡Fiouck woz ere!-, imaginado por Jean Paul Goude, el artista que “creó” a Grace Jones. Cuentan que lo siguieron por la tele ocho cientos millones de personas en el mundo. Estos franchutes, tan exagerados… Luego por la noche se montaron miles de fiestas callejeras espontáneas en todo el país, al son de Voilà l’Été, de Les Négresses Vertes.

Sigue leyendo

Norman Greenbaum – Spirit In The Sky

Fiouck’s Summer Series #6.

Cuando se estrenó Spirit In The Sky, yo era mushico -músico no, muy chico-. Hablamos de la primavera de 1970; teniendo en cuenta la época que era y el tiempo que tardaba todo en llegar hasta mi mundo, digamos que la escucharía por primera vez en otoño. O en otoño del año siguiente, qué más da. Si ya de por sí no me hacía ninguna gracia tener que volver al cole –la constante de Hubble no es nada comparando con la constante de Fiouck a la hora de ir/volver/entrar/meterme en el cole-, va y llega un colgado místico que desembarca con un rif de guitarra pegadizo y palmadas góspel para recordarme cuan largo iba a ser mi camino hasta el rock’n’roll liberador.

Sigue leyendo