Norman Greenbaum – Spirit In The Sky

Fiouck’s Summer Series #6.

Cuando se estrenó Spirit In The Sky, yo era mushico -músico no, muy chico-. Hablamos de la primavera de 1970; teniendo en cuenta la época que era y el tiempo que tardaba todo en llegar hasta mi mundo, digamos que la escucharía por primera vez en otoño. O en otoño del año siguiente, qué más da. Si ya de por sí no me hacía ninguna gracia tener que volver al cole –la constante de Hubble no es nada comparando con la constante de Fiouck a la hora de ir/volver/entrar/meterme en el cole-, va y llega un colgado místico que desembarca con un rif de guitarra pegadizo y palmadas góspel para recordarme cuan largo iba a ser mi camino hasta el rock’n’roll liberador.

Es uno de los más viejos recuerdos musicales que tengo. No podría ubicar exactamente el lugar ni el momento, pero me acuerdo cómo sonaba por ahí. No sería en casa, en 1970 no teníamos todavía toca discos. La radio sólo se escuchaba a mediodía para pillar las noticias –yo no, se ve que la marcha del mundo ya me tenía hartito-. La tele menos aún, entró en mi vida cuando tenía diez años. Posiblemente en la playa, en aquel famoso corte audio de las doce de mediodía, cuando después de desearnos un “bon appêtit”, la señora del ayuntamiento colgaba el micrófono para poner música a tope para todos los que estábamos en la playa.

Tal como relataba en esta entrada de hace un año sobre Eloise, de Barry Ryan, a esta señora le debo bastante en mi educación musical. Escuchar Paint In Black de los Rolling Stones con cinco o seis años, mientras vas haciendo castillos de arena, no te deja indemne, te va preparando para la gran revelación rock’n’roll. Juas. Así que supongo que sería en la playa de mi niñez, cuando escuché por primera vez a Norman Greenbaum escondiendo su condición de judío detrás de esta oración católica maquillada de góspel rock.

norman

Norman Greenbaum era americano, aunque judío de nacimiento y educación –en el Congregation Beth Israel, sinagoga y escuela de su barrio de Malden, Massachusetts, no se andaba con broma a la hora de reconocer quien es el pueblo elegido-. Ni Elvis, ni Sid, ni Kurt, ni Bob, ni John, menos aún Amy. Más bien Dor, Yod, Avi, Izak o Yehudi. A pesar de este adoctrinamiento –ojo, la palabra vale para todos los “barbudos” del planeta-, Norman se introdujo en el mundo de la música, inicialmente blues y folk, y se marchó a Los Angeles para intentar algo.

De su época pre Spirit In The Sky, no se sabe mucho más. De hecho de la época post tampoco. Norman Greenbaum, como cualquier creador de un one hit wonder, tiene poco pasado y poco presente, sólo importa la canción que le hizo famoso. Dos millones de copias se vendieron en los US de este llamamiento a reunirte con el todo poderoso más allá de las nubes. Letra católica para un hebreo convencido. Qué buenos son estos para hacer dinero, parecen chinos. Pero la canción era muy buena, cuarenta años más tarde se escucha sin ruborizar.

 

 

 

4 pensamientos en “Norman Greenbaum – Spirit In The Sky

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